domingo, 13 de mayo de 2018

Un canto a favor de Eurovisión... (por llevar la contraria)

Soy una friky, me gusta Eurovisión. ¡Toma ya! Me ha gustado siempre, desde que era pequeña, cuando en el festival sólo participaban los países de la Vieja Europa, y se presentaba al director de orquesta que acompañaría al artista antes de cada actuación. Me gustaban esas votaciones infinitas, en inglés y francés, empezando desde un punto y acabando en doce. 'Uayominí', era lo que yo entendía en francés, que era Reino Unido.

Ahora, esa parte del imaginario de mi niñez se ha visto sobrepasado por un espectáculo de luz y color, donde la música pasa a un segundo plano. Se ha abierto la puerta a países minúsculos, convencidos comunistas en el pasado, que echan el resto para aupar a cantantes que no tendrán más momentos de gloria, no porque sus canciones sean malas, que lo son, sino porque la música que escuchamos, la que se vende, se produce exclusivamente en Estados Unidos e Inglaterra, donde los productores saben de qué va el tema y además su inglés es nativo, del bueno. No una mezcla extraña de esloveno-inglés.

Tampoco el francés pinta nada ya, ni en el desarrollo del espectáculo, ni en las votaciones... No hace falta hablarlo, porque para votarse entre sí los de siempre, usar una lengua muerta se convierte en un anacronismo insulso y pesado. El inglés siempre va más al grano, no tiene tantos matices como el francés, que es una lengua latina llena de recovecos. Que en los Balcanes hubo una guerra infernal en los 90 y que se mataron (mejor dicho masacraron) entre sí no importa, porque Eurovisión, el nuevo, el del espectáculo de luces led y personajes a cual más raro, demuestra que existen lazos profundos por encima de cualquier circunstancia. Y para eso el inglés sobra y basta.

Y aun así, sigue gustándome, por dos razones, la más importante es que no logro sustraerme de los recuerdos infantiles del Festival 'Uayominí', y la segunda es que me parece un ejemplo claro de la hipocresía salvaje del ser humano.

La música es una basura, pero el presupuesto del evento es tal, que muchos países se han negado a lo largo de la historia del certamen a organizarlo. Pero entretiene a la gente, todo el mundo lo comenta durante las semanas anteriores, aun sabiendo que ninguna de las canciones (ni la ganadora) llegará a tatarearla nadie, excepto contadísimas excepciones. Lo que pone de manifiesto que lo ve más gente de la que lo confiesa abiertamente, como yo, y que ya cualquier manifestación artística carece de sustrato aprovechable, sólo hay que organizar un espectáculo.

Casi siempre ganan canciones 'protesta', en el caso de este año, Israel, presenta a una chica espantosa de fea, con un look imposible de calificar, que denuncia el acoso que sufre la gente como ella en el colegio, para lo que se vale de unos alaridos tipo gallo que dan hasta grima. ¡Qué gran momento para el europeo medio de mostrar su solidaridad e irse a la cama tan contento!! Ha hecho la buena obra del día. Sin entender ni lo que dice la canción, ha mostrado su rechazo al acoso infantil, su apoyo a la lucha de las personas que son diferentes para encontrar su lugar en el universo. El lunes, cuando vuelvan a sus tareas cotidianas, y conozcan de primera mano casos de acoso, no harán nada. Entra dentro de lo posible, que - tal vez sin darse cuenta - serán acosadores ellos mismos. En fin, pecadillos sin importancia que podemos purgar de forma fácil.

Luego tenemos los cantantes que quieren consagrarse, pero no lo logran... ¡Puf! Pobres, estos son los peores, viven engañados. Gurús de la canción, que culpan de su falta de galas y de éxito a festivales como este. La gente es idiota, no sabe de música, dicen. Entiéndase 'saber de música', gustarle única y exclusivamente la que ellos hacen. Esto valdría como argumento antes, pero ahora ya está un poco cogido por los pelos. En Spotify hay de todo, pero es que ni su familia les escucha. Además, si no les gusta la música que agrada a las masas... ¿por qué quieren ser partícipes del fenómeno? Otro matiz por el que chirría este razonamiento es que el año pasado ganó Salvador Sobral, con una puesta en escena sobria y enarbolando como única arma su música llena de alma y cadencia. Ellos no se rebajarían a ir a Eurovisión, es la peste, el mal reencarnado, el anticristo. Muy afín este tipo de artista a la defensa del 'pensamiento único', tienen muy claro como hay que actuar en el mundo de la música, estás conmigo o contra mí. Cuando es tan música dar con un palo a una botella, como 'La sinfonía del nuevo mundo' de Dvorak. Pero la democracia y el respeto son valores no siempre bien llevados a la práctica.

Otro de los temas preocupantes, al hilo de la democracia, es la obsesión por dar voz a gente que no tiene ni idea ni de lo que se pregunta. Abnegando la profesionalidad con el chusquerismo democrático. Los pensadores que nos dirigen defienden que tenemos el derecho a opinar sobre todo. Vamos a cambiar el trazado de una calle, se hace una encuesta por internet, hay que plantar un geranio en el balcón del Ayuntamiento, se pregunta al ciudadano si las flores que brotarán deben ser azules, verdes o blancas. Eso es el colmo de la democracia, dar voz al pueblo ¡Lo más grande! Desgraciadamente se ha trasladado a eventos frikis como Eurovisión. Ahora la gente vota y ese voto (el popular) decide quien gana el certamen... ¿¿¿??? ¿Qué se valora? Lo políticamente correcto, lazos históricos y espectáculos esperpénticos varios. Esto es terrible en sí mismo, porque se empieza así y se acaba haciendo un referéndum sobre el Brexit, en el que precisamente a los que ni les va ni les viene, acaban decidiendo sobre el destino de personas que tiene mucho que perder con la sinrazón del que no sabe ni los puntos básicos del cuestionario. 

¿Veis como Eurovisión tiene más miga de lo que parece?

Dejo para el final a España y su participación. Algo digno de un estudio pormenorizado. Daré sólo unas pinceladas. Nadie nos vota ni nos comprende, eso - para los gurús musicales de los que he hablado - debería ser bueno. NO NO, en este caso es malo. Que los frikis que siguen el festival, que no saben de música (recordemos), no aprecien nuestras canciones es MALÍSIMO, no ofrecemos una propuesta de calidad. 

España juega mal sus cartas, nada más. Somos uno de los mayores contribuyentes a Eurovisión, pero no nos aprecian. Otra de las hipocresías del mundo moderno. Países que hasta hace 30 años no sabían ni que existía el festival, que hablan lenguas muertas (de ahí sus canciones en inglés pírrico), se dedican a darnos lecciones sobre este particular. Habría que recordarles alguna cosilla menor, como nuestra avasallante cultura centenaria o que - después del inglés - la música que más se escucha/vende, es la que se produce en español. Pero España, dirigida por mediocres, no se atreve a dejar las cosas claras.

Valga este razonamiento para suecos, noruegos y otros países nórdicos, que nunca nos votan, tal altivos ellos. De vez en cuando (véase el escándalo de la Academia Nobel) tienen también trapos sucios que lavar.

Acabo sí, con Amaia y Alfred. Porque a mi.... ¡Me han gustado! Era obvio que en Europa no iban a entender la puesta en escena. Que dos jóvenes muestren un amor cándido y sin tapujos en la pantalla es - para los puritanos herejes - algo inconcebible. Que un catalán y una navarra, hayan defendido los colores de España, tampoco cuadra, recordad que desde hace un año se muestra fuera de nuestras fronteras una Cataluña en la que TODOS se quieren ir y en la que nadie - una vez prueba el jamón serrano - se reconvierte en español, aunque sea por puro interés. Porque eso sería reconocer una España plural y multicultural, con roces, sí, pero diferente y enriquecedora, vamos, lo que siempre hemos sido y lo que siempre les ha fastidiado a nuestros vecinos que seamos. Para ello se han dedicado durante siglos a crear una leyenda negra sobre nuestro retraso, rigidez y xenofobia. Alfred y Amaia son molestos, no importa la canción, la prueba es que la ganadora es bastante peor.

Cuando ganó Masiel con ese maravilloso vestido, aun teníamos sueños por cumplir, los sueños ahora los dicta la hipocresía.



Leed y pensad por vosotros mismos.
M.


sábado, 12 de mayo de 2018

Herejías del los tiempos modernos....

Nota previa: NO voy a hablar de herejes, hogueras, disquisiciones religiosas o chamuscados varios. Voy a hablar de un libro y de una fiesta llena de glamour y trajes caros. Un libro sobre Cuba, una reflexión sobre la pobreza y el Sistema Castrista y una fiesta en Nueva York de ricos ociosos necesitados de algún sustrato cultural y/o actividad más orientada al bienestar de otros seres humanos. Una reflexión profunda en un castellano católico, frente a un esperpento instigado por los perjuicios protestantes. 

El libro, 'Herejes' de Leonardo Padura, un mago de las palabras y los sentimientos. Recomendable sin un pero. Instructivo, sincero, bien escrito y mejor estructurado. Un constante desafío a nuestra vena sensible, a nuestra reflexión sobre qué lugar ocupamos en un universo infinito, de designios extraños pero asombrosamente sorprendentes, de casualidades y círculos que se cierran cuatrocientos años después, porque todo lo bello logra trascender.

Lo bello en este caso no es la propia novela, es un cuadro de Rembrandt, el retrato de un judío, que puede ser Jesús o bien un contemporáneo del propio pintor y que constituye el eje del libro. Una historia que comienza a mediados del siglo XVII en Ámsterdam y concluye en 2008 en La Habana. Hay objetos cuya pertenencia marca la vida de las gentes, sus objetivos, su destino. Pero no por su valor intrínseco, más bien por lo desencadenan a su alrededor y como consiguen despertar la codicia en personas que ni tan siquiera conocen su verdadero bagaje, su alma.


Desconocía, antes de leer el libro, que en 1939 un barco, el  S.S. Saint Louis estuvo fondeado frente a La Habana. En él viajaban 900 judíos que tenían la esperanza de encontrar en Cuba un lugar del que escapar de la barbarie nazi. Así se les había prometido, por ello habían pagado un alto precio. Hasta ahí un hecho histórico probado. En ese punto, la novela nos da a conocer a una familia judía, los Kaminsky, que -  intuyendo la falsedad de la promesa - esconde entre sus pertenencias este lienzo de Rembrandt, con el que aspiran a comprar su libertad. Finalmente no son autorizados a desembarcar, dejando en tierra a parte de sus familiares, ya asentados en Cuba. El cuadro, desaparece. Como desaparecerá la familia Kaminsky, ellos en un campo de concentración a su vuelta a Europa. Los cubanos no los aceptaron, pero los estadounidenses, tampoco. La cosa de la guerra en 1939 no estaba clara para ellos y nos se quisieron mezclar, total, novecientas personas arriba/abajo, no van a parte alguna. 

El lienzo volverá a aparecer, claro. Dejando tras de sí víctimas, pero - como suele suceder - no las que merecen serlo, más bien los inocentes, los que sin remedio y como una partitura machacona e irreversible, sufren los daños colaterales buscando su sitio en la trama.

Cómo llega a conocer Padura la vida de Rembrandt con ese detalle, porque estoy casi segura de que todo lo que cuenta es cierto, es algo que merecería la pena que nos explicara. Cómo un hombre criado - como él - en una cultura ajena en el espacio y en el tiempo a la del pintor, puede expresar con esa sensibilidad y conocimiento, cada uno de los detalles que rodean la gestación de un cuadro, polémico desde su alumbramiento. ¿Cómo? Por eso os recomiendo que lo leáis y lo disfrutéis. Conoceréis la realidad de las familias judías que tuvieron que huir de España en 1492 (los sefardíes), como orientaban su brújula hacia la Península desde una ciudad a la que consideraban la Nueva Jerusalén, Ámsterdam. Da igual lo que nos arrebaten, siempre queda algo que nos une a lugares legendarios a leyendas y vivencias de nuestros antepasados.

En algunos momentos de la trama, piensas que ellos mismos - los judíos - se traicionan sin remedio, porque ni en la adversidad son capaces de procurar un bienestar común, de eliminar la intolerancia entre sus propias filas. Y - para justificar su propia ceguera - es habitual que aparezca un mesías en la Tierra. Entonces todo se precipita hasta el abismo. ¡Qué previsibles son los humanos y qué bien lo narra Padura! 

Hay un punto de inflexión en el que - de una manera directa - tiene que tender un paralelismo entre el siglo XVII en Holanda y el XXI en Cuba, nada más sencillo conceptualmente. La eterna decepción de los sueños incumplidos, aniquilados por discursos grandilocuentes y movimientos salvíficos que hacen aguas por todas partes. En el caso de Cuba es claro, el Comunismo de Castro y su efecto arrastre hacia generaciones perdidas en busca del mesías, porque el comunismo destruye (palabras del propio Padura) pero es incapaz de modelar nada que guíe al ser humano. Para explicar la vida de los judíos en Ámsterdam, se vale de un mesías que quiere desde Jerusalén cambiar el destino de su pueblo y que - al igual que Castro - los dejará a todos al borde del precipicio, tras haberse llevado por el camino vidas e ilusiones.

Para ilustrar y llevar al extremo la sensación de abandono vital, se vale, tras el punto de inflexión del que ya he hablado, de la desaparición de una joven 'emo', otro grupo urbano que desconocía antes de este momento. Básicamente son individuos que desprecian el mundo en el que viven y se alejan a su manera, autolesiones, drogas y una estética de pelos lisos y echados a la cara, maquillaje blanco, ojos marcados en negro y ropa estrafalaria. Confundibles con los góticos, pero diferentes hasta en sus gustos literarios y musicales.

Su forma sencilla y concisa de explicarnos que cada uno escapa como puede de lo que no le gusta, que suele ser más de lo que puede soportar. Objetiva o subjetivamente, este mundo lo hacemos un asco entre todos. Deberíamos ser más tolerantes con los deseos de otros y con su libertad para escoger. Esta debería ser una máxima que nos enseñasen desde pequeños, pero la moral que aprendemos no tiene sustrato alguno, es endeble y llena de frases huecas. Hemos pensado que el progreso nos liberaría de las lacras de Dios. Error. Los hombres, desde siempre hemos necesitado para vivir el influjo invencible de un creador, algo que siempre el arte, con su poder trascendente, ha intentado transmitirnos.

En la búsqueda de salvadores y mesías varios hemos empeñado esfuerzos que nos han dejado desorientados y maltrechos. La mayoría han sido farsantes, enfermos con sed de poder, con la avasallante pasión del dominio sobre otros hombres y sus destinos, sus mentes y su voluntad. Hitler, Stalin, Castro, Mao...

Las últimas páginas de la novela son los pensamientos en voz alta del escritor, identificándose con la joven emo desaparecida, ''ya no hay nada en que creer, ni mesías que seguir. Solo vale la pena militar en la tribu que tú mismo has elegido libremente. Porque si cabe la posibilidad de que, de haber existido, incluso Dios haya muerto, y la certeza de tantos mesías hayan estado convirtiéndose en manipuladores, lo único que te queda, lo único que en realidad te pertenece, es tu libertad de elección. Para creer o no creer. Incluso, para vivir o para morirte''.

Es posible que - como defiende Padura sin tapujos - Dios haya muerto. O lo hemos matado, al ignorarlo y convertirlo (estoy hablando de cualquier tipo de Dios, de confesión/creencia) en una especie de esperpento. Unas líneas más arriba, comentaba la falta de sustrato de la moral que nos enseñan en el siglo XXI, en la que - para colmo - hay credos intocables y otros pueden convertirse en objeto de mofa y divertimento de un grupo minúsculo de actores, modelos y gente con dinero que - puesto que no tienen que plantearse ningún interrogante filosófico, es innecesario para su cerebro de chorlito - organizan fiestas para hacer ver a la humanidad que ser católico es participar en un conjunto de ritos trasnochados pero vistosos, llenos de superstición medieval y que, como tal, hay que convertirlos en temática de una fiesta cuya celebración tiene lugar en uno de los museos que atesoran más cuadros de temática católica del mundo, el Metropolitan de Nueva York. Cuadros y obras de arte que han sido atesorados conscientemente con el dinero de millonarios estadounidenses, y que atraen a millones de personas cada año a sus salas, para que - así, siguiendo la estela de una idea brillante - idiotas pagados de sí mismos, aparezcan de esta guisa:


¿Realmente los asistentes a esta fiesta necesitan este tipo de eventos? ¿Son capaces de no plantearse lo patéticos que resultan, más cuando su posición en el mundo de la farándula no necesita de estos actos esperpénticos? ¿A qué tipo de mesías siguen? ¿Dónde está su moral? ¿En la de lanzar mensajes huecos para salvar el planeta? 

Efectivamente Padura tiene razón, de haber existido Dios - da igual cual - ya estaría muerto. 

Leed muchísimo.
M.

domingo, 6 de mayo de 2018

El zumo de arándanos y la Dictadura del Proletariado.

Hay un movimiento global, mundial, planetario… de seres que visten con andrajos zarapastrosos y que luchan contra la globalización y la manipulación de las masas. Que todos vistamos ropa de Zara o de H&M es un abismo de malignidad para ellos, el reflejo de un capitalismo adoctrinante y destructivo que acabará aniquilando a la humanidad. La peluquería ecléctica y la ausencia de ducha también suman en los estilismos de estos mal llamados ‘anti-sistema’, porque muy aseados no son. No veo que relación puede guardar ser un guarro/a con la lucha anti-globalización, pero hay que contemplar el pack completo con objetividad. El español tiene un calificativo para estos humanos, "perroflauta".

Siempre que los veo en televisión destruyendo todo lo que pillan me espanto, y me digo a mi misma que – además de locos – están ociosos. Uno de los males de nuestro mundo es que los ociosos dictan las normas, porque tienen infinito tiempo para protestar. Y al final, como hacen ruido, condicionan a los que están en el poder y quieren mantenerlo, sólo salen a la luz leyes y normas que rozan lo ridículo, tendentes a satisfacer a estos idiotas y a perjudicar a los que mueven cada día la maquinaria productiva. El mundo al revés.

Pero… he sufrido una CATARSIS. Ha sucedido algo que marcará un antes y un después en mi vida terrenal. Y todo por culpa del zumo de arándanos. Un líquido viscoso, azucarado, con apariencia de vino añejo que ha cambiado completamente mi perspectiva, ahora miro con respeto y hasta con abierta curiosidad a los perroflautas.

Es costumbre desde hace unos años, matar de hambre y sed a los pasajeros de vuelos de corta duración. No dan nada, ni la hora. Si no eres tacaño, puedes pedir alguna de las deliciosas opciones de la carta menú y pagar a precio de oro un sandwich que es puro plástico o un café hecho con polvos y agua caliente. Son muy listos los directivos de las compañías aéreas, porque - aunque el vuelo no sea tan corto – inventan triquiñuelas para justificar su mezquindad, para contento de accionistas y acreedores. “Disfruten de una deliciosa y sana selección de productos de nuestra carta menú’.

Existe también el modelo mixto, es decir, dan algo para beber, pero las patatas fritas tienes que pagarlas tú. A este vamos... Viaje a San Petersburgo, con escala en Helsinki, compañía Finnair. La bebida es gratis, agua y zumo. Pero no cualquier zumo, sólo el de arándanos. Es sabido que en aquellas latitudes la bayas crecen hasta debajo de las piedras, lo que les lleva a desconocer por completo la existencia de otros néctares, es chocante cuando menos. "¿Desea un zumito?’’ "Si, por favor, un zumo de naranja sería genial’’ "No, sólo hay de arándanos’’. Y entonces… ¡La catarsis! Estamos en un cilindro cerrado herméticamente, a 10.000 metros de altura, y nos ofrecen de forma uniforme y machacona zumo de arándanos, entonces reflexiono sobre los perroflautas y su idea de que estamos dirigidos como borregos por una mente macabra y vendida al capital, y caigo en la cuenta de que algo de razón tienen. El ser humano no para hasta que no domina y – de cuando en cuando - destruye a otros de su especie. Lo bueno que tiene nuestro mundo global, es que este sometimiento está adornado con palabras grandilocuentes y escenas bucólicas.

Ya no me caen tan mal, excepto por lo vagos y desaseados que son, esa percepción permanece inalterable.
Tras esta ingestión masiva de líquido morado oscuro, me dispongo a deambular en el Aeropuerto de Helsinki un par de horitas, lo que dura la escala. Este corto intervalo de tiempo constituye el reflejo de lo que será el resto del viaje en términos de relaciones mías con otras personas y los diferentes momentos catársicos que iré sufriendo hasta caer exhausta de tanto pensar, observar y ser empujada y barrida por ingentes contingentes humanos que siguen a un paraguas cuando no llueve. En ese preciso instante, atribuyo tan funestos pensamientos a la ingesta masiva de bayas azucaradas y machacadas, más tarde mis peores presentimientos se manifestarán con toda viveza.
Sin ánimo de ofender a nadie, ninguna raza, ni religión, sexo… etc., afirmo categóricamente que el turismo oriental constituye una plaga que se extiende sin armonía, y de la que hemos de vivir momentos escalofriantes como no se le ponga freno. Pero no adelantemos acontecimientos. Vamos primero con San Petersburgo.
Fundada por Pedro I, en 1703… ZZzzzzz Para más detalle os recomiendo que leáis el enlace de Wikipedia, no es gran cosa, pero da una idea general aceptable. Yo me propongo contaros mis impresiones.
He sido una lectora compulsiva de literatura rusa del siglo XIX, he disfrutado muchísimo y me he ‘teletransportado’ al mundo previo a la Revolución de 1917, leyendo libros como “Anna Karénina”, “Crimen y Castigo” o – justo hace un mes – “Los hermanos Karamazov”, cuya relectura me ha proporcionado momentos de nirvana por sus diálogos profundos sobre la esencia propia del alma rusa y su acercamiento a Dios. La descripción de ese mundo rural, supersticioso y trascendente, la estructura de una sociedad al borde de su inconsciente abismo y el coqueteo ruso entre la ilustrada y desarrollada Europa del siglo XIX y la espiritualidad inocente de un Asia completamente desconocida para nosotros, al menos en el momento en el que Dotstoivht escribió la novela, me deleitaron e ilustraron de forma deliciosa.
Pero la primera vez que visité Rusia, tuve la sensación de que ese mundo había sido barrido, y con él parte de mis historias de ensueño inspiradas en palacios donde Anna Karénina se veía a escondidas con el Conde Vronsky, o donde – ya en el mundo real – el príncipe Yusúpov asesinó a Rasputín, rociando de cianuro pastelitos y vino, sin que el curandero diera señales de sucumbir. Ahora, los rusos no saben ni quienes son, el comunismo ha aniquilado su mentes, arrebatándoles los sueños de príncipes y princesas (como los que yo tenía), y no son más que unos autómatas sin criterio que beben su propio zumo de arándanos a sorbos, marcado el ritmo por sabe dios quien. Lo cual para alguien como yo, que vivía ajena a la realidad campesina, porque ningún escritor ruso, en su mayoría criados en un estrato social medio alto, se molestó en contármelo de forma realista jamás, que pensaba que – de ser rusa en el siglo XIX - habría sido una princesa que tomaba el té con la zarina en sus aposentos privados, pasear por San Peterburgo sólo me deja, cada vez que voy, una sensación de desasosiego ecléctico y extraño, dibujado por una sociedad rusa víctima de setenta años de comunismo. Con la certeza de que - de haber seguido en pie los palacios de condes y príncipes - la vida en Rusia, da igual lo que nos hayan contado, sería mejor, al menos menos hipócrita y con mejor gusto.

Me siento mal afirmando esto, en parte porque yo no conozco en profundidad lo que se denomina 'Alma Rusa', lo vislumbré un poco leyendo "Los Hermanos Karamazov", aun así no quiero emitir sentencias desde mi más absoluto desconocimiento. No obstante, al visitar el Palacio de Invierno, o pasear por la Avenida Nevski, no puedo evitar pensar que la sociedad de San Pertersburgo, era - en 1917 - mucho más avanzada de lo que nos han contado y que, sin necesidad de purgar y transformarla vía Dictadura del Proletariado, Rusia hubiera llegado a ser una nación mucho más poderosa e influyente de lo que es ahora.
Francia y su ponzoñosa influencia, crearon en Europa una imagen de Rusia atrasada, dirigida por élites corruptas, donde el Comunismo era la única vía para avanzar. Sus intelectuales aplaudieron, auparon y protegieron a locos que sólo pensaban en eliminar con criterios chusqueros a millones de seres humanos. Pero yo, no puedo estar más en desacuerdo.
Siempre voy contracorriente, y claro, así me va.
La refundación del modelo social ha dado forma a seres que deambulan como autómatas, que no saben ni donde están, ni lo que ven y que perturban la paz de las mentes inquietas y dedicadas a la observación.
Como Rusia, que es un país de dimensiones inabarcables, se le quedaba pequeña a Lenin&Co., decidieron exportar el modelo a otros países. Como China estaba cerca, los emperadores allí estaban ya de capa caída y - siguiendo el rígido sistema taoísta de clases - convencer a los chinos que siguieran a un líder sin rechistar no parecía del todo complicado, se pusieron a ello con ahínco, y salió de entre los arrozales chinos nuestro querido Mao y sus secuaces. Personaje asesino y despreciable donde los haya, entre sus mayores gestas se encuentra haber dado 'Un Gran Salto Adelante' con nefastas consecuencias y millones de muertos en el camino.
Pero mereció la pena todo ese sufrimiento, porque ahora, cuando los chinos se han dado cuenta de que el capitalismo no está tan mal, y que tener dos camisas en el armario en vez de una de corte revolucionario, tiene su aquel, se han lanzado al mundo en masa, quieren conocer otras culturas. Lo que pasa es que - al haber aniquilado el comunismo su individualidad - no tienen criterio ni voluntad propia, y son una especie de engendros volátiles que pululan, suben y bajan de autobuses y se mueven como espíritus molestos y maleducados, usando combinaciones de ropa imposibles de calificar. El patente fracaso de la 'Revolución Cultural'. ¿Qué pensarían Stalin y Mao si levantasen la cabeza y asistiesen a la representación del 'Lago de los Cisnes' en el Teatro del Hermitage y se topasen con una mujer con un sombrero rosa, un bolso imitación de sabe dios que marca y una mala educación sonrojante? Simplemente que sus Revoluciones no sirvieron para nada.


Acabo justo aquí, en el Hermitage, escuchando la envolvente música de Chaikovsky, justo a unos metros de cuadros y tesoros artísticos de incalculable valor. Cuadros que los despreciados por la Dictadura del Proletariado atesoraron durante años, y que - para verlos - es necesario hacer una cola infernal entre megáfonos, paraguas de colores y empujones. La contemplación de las obras se convierten en una meta inalcanzable, Leonardo, y su 'Madonna Litta', estrellas lejanas imposibles de tocar y sentir. Nada puedes ver, te arrastra la corriente...¿de la globalización? Quizás los perroflautas tengan - de nuevo - razón.



En la evolución humana existen miles de matices, a lo que hay que sumar lo complicado que resulta comprender un siglo XX devastador para la humanidad. Sé que no es justo que unos pocos atesoren privilegios y belleza, mientras otros muchos están rodeados de miseria e incultura. Pero no puedo sustraerme de la imagen de Anna Karénina y su infinito amor por el Conde Alekséi Vronsky, no consigo apartar de mi mente una sociedad desigual, pero especial, injusta, pero llena de cuentos de hadas por vivir. No puedo dejar de pensar en el amor de Anna y Alekséi, luchando contra toda la sociedad, la rusa, que cambia una Dictadura de la Élites por otra del Proletariado. No vieron que sólo con amor no se avanza, para pasar a la historia debes beber zumo de arándanos y no pensar, no amar.

Leed mucho.
M.

viernes, 23 de marzo de 2018

La sequía de los Best-seller.


Primera afirmación, me encanta leer. Si es literatura de la buena, mejor que mejor. Pero claro, de vez en cuando se cede a la debilidad, al vicio. Lo endeble de la voluntad humana (en este caso la mía) cae ante best-sellers. No todos son necesariamente malos, pero la probabilidad es grande.
Con un matiz. Si hay un best-seller escrito en serbocroata, por ejemplo, y su publicación ha traspasado sus estrechas fronteras lingüísticas, el libro tiene algo o mucho de aprovechable. Ninguna editorial se arriesga a publicar algo muy local, si no goza de calidad. Esto, cuando se trata de la lengua inglesa, no pasa. Aquí la ecuación se invierte, se traduce todo y casi todo es malo, porque no hay que molestarse en refutar nada ni comprobar nada, y para alguna joya que puede caer en tus manos, el resto es completamente prescindible. Importamos hasta sus críticas, sus gustos y sus opiniones. Las críticas se repiten machaconamente: "Soberbio, digno de tener en cuenta, impresionante, nos ha dejado sin palabras…”, junto con la mención de la publicación a la que pertenece la reseña, todas – claro está – estadounidenses e inglesas. Así todo, un no parar. Da igual que sea una novela de amor, de misterio, de miedo… Siempre te quita el aliento =”breathtaking”, o te deja turulato = “awesome”, sin término medio.
El ensayo en lengua inglesa – sin embargo – no cumple necesariamente estos parámetros que denominaremos ‘prescindibles para el cerebro’. Invierten en talento e investigación y eso – claro está - se deja sentir.
Volviendo al mundo de los libros más vendidos. Observad, cuando vayáis a librerías grandes que tengan a la entrada la lista de lo que ellos más venden, y que por extensión es una muestra a nivel global, que más de la mitad son librillos de tres al cuarto publicados en Estados Unidos. No falla. No hay sopresas, igual que cuando vas al desierto y ves arena, es obvio, patente, inmutable.
Como me había leído “Q”, con su trama y su análisis histórico sesudo, decidí hacer descansar la mente y leerme algo de asesinatos y misterio. Me chiflan esas tramas, uyyy, las de Agatha Christie son mis favoritas, pero como me leí ya todos los libros, ahora me apaño como puedo con lo que van publicando. Veo que hay un difunto y/o desaparecido en extrañas circunstancias y ya caigo. Intento leerlos en inglés, por eso de practicar, pero no siempre, haciendo de la debilidad algo más sórdido. Leo el libro traducido al español… Mal, mal…
Para inspirarme, suelo echar un vistazo a una sección de “El País” que se llama "Elemental". Os la recomiendo si os gusta el género, tendréis puntual información de lo que se traduce y de qué trata. De este repositorio salió mi deseo de leer “Años de Sequía” de Jane Harper. Recomendación total de los críticos (en este caso españoles) y de amigos con los que comparto esa afición de la lectura de misterio.

Punto a favor, la trama se desarrolla en Australia. Dejamos de lado Estados Unidos y sus páramos llenos de pirados. La pregunta es: ¿en qué parte de Australia? Pues no lo sé. Ni idea, vamos. Es una zona rural, afectada por la sequía, con un nombre aborigen (Kiewarra) que no aparece ni en Google-maps. Menciona dos ciudades más grandes, Clyde (hay tres localidades con ese nombre en Australia) y Melbourne, ahí ya bueno, tenemos una referencia, a cuatrocientos kilómetros, pero referencia al fin y al cabo.

Que se desarrolle al otro lado del globo tiene un punto atrayente. Aquello está tan lejos y es tan ajeno a nosotros, que necesariamente al oir AUSTRALIA, ya nos ponemos alerta. A mi de adolescente me encantaba Jason Donovan, con sus pelos rubios y su cara angelical, no tiene nada que ver con lo que estoy escribiendo, pero bueno, lo digo por centrar un poco el prototipo de cosas que sabemos de los australianos. Él fue uno de los protagonistas de un 'soap-opera' = culebrón, de título 'Vecinos' (Neighbours), del que se han rodado ¡Atención! 7.800 capítulos... Si, siete mil ochocientos. Imaginad el portento que deben ser los guionistas, para lograr dar forma a tanto diálogo tontucio y tanta trama, el rodaje sigue. De este culebrón han salido todos los actores australianos que conocemos, bueno, Nicole Kidman no. Pero sí Kylie Minogue, Russell Crowe, Liam Hemsworth, Natalie Imbruglia... Luego ya dieron el salto hacia Hollywood, hablar inglés es lo que tiene, abre muchas puertas. 

La trama de 'Vecinos', para aquellos que no la hayáis visto, es muy simple, en un suburbio ficticio, la gente se relaciona con odio, con amor, manteniendo relaciones sexuales o haciéndose la puñeta para dar forma y tensión a la trama, dentro de un agobiante entorno del que no salen. El mundo suburbial ofrece todo aquello que un ser humano puede desear ¿Para qué ir más allá? Copia del modelo americano, pero con algún aborigen de aquellas tierras suelto, por darle color y mezcla racial. Eso a los anglosajones les encanta, es su forma de auto-convencerse de que no son racistas.

Al leer 'Años de Sequía' imaginaba a todos los personajes moviéndose por calles como las que aparecen en la serie. Sólo que en el libro todos son rubios (en serio) y no se cuela ningún descendiente de los aborígenes que ya habitaban aquel mundo antes de que llegaran los ingleses. Las descripciones de los personajes son pobrísimas, pero si da alguna pincelada sobre la apariencia física de hombre o mujer, es tremendamente rubio/a, y por extensión atractivo/a.

El argumento es el siguiente: un policía de delitos fiscales en Melbourne, asiste al funeral de su amigo en Kiewarra, éste, antes de suicidarse, ha asesinado a su esposa y a su hijo de corta edad. Aaron Falk, nuestro policía, salió tarifando del secarral hacia la gran ciudad con su padre por un asunto turbio, y tiene pocas ganas de volver a ver a gentecilla encapsulada en su mundo rural, lleno de miserias y agobiado por la pertinaz sequía, que lo consume en todos los sentidos.

Pero el padre del difunto le escribe una carta que dice: 'Tú lo sabías, Luke lo sabía, ambos mentisteis' ¡Puf! ¡Vaya frase! La típica pantochada que persigue captar nuestra atención y que a mi - ya desde el principio - me pareció irrelevante y absurdamente grandilocuente. Tengo que decirlo, la frase no conduce a nada y no ayuda a resolver el misterio.

No hace falta decir, que de suicidio nada y que hay un malo oculto entre la maleza, en este caso maleza poca porque aquello es un secarral fino. El asesino es obvio desde el principio, no puede ser otro. Como ávida lectora de novelas de Agatha Christie y usando su método para colgarle el muerto - nunca mejor dicho - a algún individuo/a, vi claro desde que apareció en el libro, que era él/ella. No os desvelo el método porque entonces os chafo su lectura. En estas novelas, si sabes quien es el asesino/a, vas dado y pierdes el tiempo. 

En el caso que nos ocupa, la pérdida de tiempo es obvia (a no ser que lo leas en inglés). No logra recrear el ambiente rural, no localiza nada en el mapa y los sentimientos de los personajes son tan obvios, que no te identificas con ninguno de ellos. La trama está mal resuelta, le falta rotundidad. Lo único que puede sorprenderte al final es el porqué de los crímenes, pero Aaron Falk dará con la clave.

El círculo se cierra, pero de forma semejante al abandono de los actores en los culebrones, aquí hay que acabar, y esto es lo que tiene que pasar, sin mayor ambición.

Creo que prefiero seguir teniendo a Jason Donovan como modelo de guapote australiano... Esta es mi idea de Australia (ver vídeo) y quizás aun no he sido capaz de liberarme del todo de ella, o no he querido.

Leed mucho.
M.







sábado, 17 de marzo de 2018

Crítica de los críticos... ¡Puff! Subidón

Bueno, una nueva faceta en mi vida...
Crítica de críticos. En este caso, de cine. De uno de los grandes, intocable, pero en sus horas bajas, estimo, porque mayores sandeces no se pueden escribir.

Para que sepamos todos de qué estamos hablando es imprescindible leer esta crítica suya: Pinchad este link.

Sin leerlo es imposible saber de qué va el rollo que paso a contar a continuación. Dejo también claro que yo no he visto todavía la película de la que habla. Pero como mi objetivo no es hacer propiamente comentarios sobre ella, me vale. Voy a criticar la crítica..

Película "María Magdalena", fecha de estreno en Madrid, 16 de marzo de 2018. Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina y sobre el tapete uno de los personajes más misteriosos de la Historia. Hay estudios que demuestran/asumen que era una prostituta, de ahí la frase: "Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra" (Jn, 8). Otros llegan más allá y la convierten en la madre de los hijos del nazareno, con todo tipo de tramas más o menos solventes, que la trasladan hasta Europa, huyendo de las persecuciones romanas a los cristianos y protegiendo al retoño (o retoños) del dios hecho hombre. En esta película, parece ser, es una mujer de familia acomodada, que busca su lugar y justificación en el mundo. El Nazareno le viene de perlas.




Que fue importante para Jesús, es obvio, a ella le dio el privilegio de ser una de las primeras en verlo resucitado. Si verdaderamente resucitó, o bien era una forma de darle la relevancia histórica que merecía, poniéndola en un momento ficticio pero relevante del devenir del género humano, pues no lo sabemos. Yo ni me atrevo a aventurarlo. Pero que era imprescindible darle visibilidad, es algo incuestionable. ¡Ojo! Que aquí hay algo clave y trascendental para las sociedades que posteriormente se alimentarían de las ideas cristianas, las mujeres tenían y podían tener un papel en la sociedad, y sobre ellas podía recaer el peso de las decisiones. Ha tardado casi dos mil años en ponerse en práctica, pero con exclusividad en los países donde se practica la religión cristiana, por algo será. (Nota, esto no lo reconocerán los detractores de la Religión, como Carlos Boyero, del que ahora hablaré).

No diré más de María Magdalena, porque libros hay para aburrir, la modernidad nos ha llevado a un esquizoide e interminable análisis de todas las cosas, lo cual es bueno pero dispersante. Eso sí, que cada cual saque sus propias conclusiones.

Bien, vamos con la película y su crítica, publicada en "El País" el 16 de marzo de 2018. 

Primera conclusión que se extrae de su lectura, el que tiene fe es un demente y además súper mayor, porque los hombres de ahora (más listos y con más inquietudes, como la del cine) no pueden perder el tiempo en algo que es absurdo. No es compatible creer y tener una vida sana mentalmente.

Si María Magdalena hubiese sido una guarra, y la película hubiese ofrecido un espectáculo semi-porno, el film sería un testimonio de algo REAL, que demostraría que Jesús era un pervertido, sometido a los instintos humanos más bajos, lo que pondría en un serio aprieto su esencia divina. Porque los Dioses, no chingan ni nada. Son como los ángeles, anodinos. Igual que los creyentes.

Penoso documento, es pobre en su redacción, no sabe que poner, no habla de la película, ni de la fotografía, ni de los actores… Se acaba en tres líneas porque realmente cree que – al hablar de un tema de Jesús – no merece la pena prestar atención. Es mejor ir con prejuicios a tutiplen y así con cuatro sandeces cubre el expediente. Es Carlos Boyero, puede permitírselo.


Se contradice, dice que en Semana Santa hay que ir al cine, pero NO A UNA PELI COMO ESTA, eso no. Eso es caca pura.
Otra contradicción, los directores SOLVENTES, fallan automáticamente al hacer películas con temática de Jesús.

Textualmente: Y en los tiempos modernos se han volcado en la historia de Cristo directores tan personales y sobresalientes como Scorsese y Mel Gibson. Pero ni la tortuosa La última tentación de Cristo ni la naturalista y sádica La pasión de Cristo me conciliaron con este género.

Sólo se salva Ben-Hur… ¡Dios santo! Ben-Hur NO habla de la vida de Jesús, sitúa la trama en la época de su predicación, aparece en la película, pero él no es el protagonista.

Y por último, hay que apresurarse a publicar EN UN SITIO RELEVANTE, la crítica de una película de trama religiosa. Lo antes posible para echar toda la mierda posible sobre ella. Y quedar de progre. Leo "El País" habitualmente, y hace tiempo que no veía una película tan destacada en su página principal, de la que – encima – se habla mal.


Si tan simplón, torticero, dañino y soporífero es el mensaje de Jesús, ¿por qué hay que atacarlo y refutarlo continuamente? Si fuera lo que dice Carlos Boyero - soporífero - se hubiese extinguido hace centurias. Pero no ha desaparecido.

Con este análisis no quiero convertirme en la abanderada de la Fe. ¡Cielo Santo noooo! Cada cual a lo suyo. Pero me molesta la simpleza y la arbitrariedad en personas a las que se da voz, y que consideran que - por ello - tienen el derecho de despreciar categóricamente las más arraigadas bases del desarrollo humano. No quiero hablar de esto, es extenso y no es el momento. Sólo quiero dejar patente la importancia del pensamiento cristiano en Europa, y  - por extensión - en el mundo. Nuestra mente abierta, nuestro espíritu crítico, el colocar al ser humano por encima de todo, separar el poder secular del religioso, la incipiente igualdad de la mujer... Todo ello se nutre de las palabras que pronunció un judío hace dos mil años.

Que ha costado mucho conseguir un mundo extrañamente civilizado, es obvio. Que la Iglesia ha abusado sin rubor de su poder, innegable. Que hay muchos fanáticos en la religión, muchos peros en su desarrollo, ¿quién lo duda? 

Pero recordad siempre esta frase, 
"Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres"
Jn, 8 31-38

¿Cuál es la verdad? No sé, de eso se trata, de buscarla, para ser libres. 
Para comenzar, pensando por uno mismo.

Leed mucho.
M.









lunes, 12 de marzo de 2018

Huelga feminista, herejes y otros temas de candente actualidad en mi mundo de outsider

Ya sabía yo, lo intuía con la mera observación, que la nueva estrategia de dispersión mental iba a traerme grandes alegrías. Bien dicen los que se alimentan de ideas vacuas que no hay que renunciar a ser uno mismo. Pues sí, tienen razón. He batido records de visitas en este modesto blog, reflejando lo que yo soy, es decir, un compendio de sinsentidos e ideas peregrinas a cual más esperpéntica. También he recibido felicitaciones en mi mail, ¡puf! Subidón. Me muevo en una nube de felicidad, tanto que voy a dar un paso más y alcanzar la catarsis.
(Nota, por catarsis entiéndase seguir escribiendo e ir dando bandazos).


Coincidiendo con el 8 de Marzo, “Día de la Mujer”, me hago dos reflexiones. La primera la recogía ayer en mi cuaderno de notas, con motivo de la presentación de un libro. ¿Por qué siempre tengo que estar escuchando frases huecas que no dicen nada? La segunda tiene que ver con mi propia historia. Me acordaba de mi abuela, que el día 10 de marzo hubiese cumplido 109 años, y en todas las cosas que me dijo. Cosas, que han resultado ser verdad. Todo lo que escucho y leo sobre la situación de la mujer en el mundo, escrito por mujeres que no tienen ni cuarenta años, criadas en un mundo de abundancia y con increíbles medios materiales y tecnológicos a su alcance, carece de la sustancia mínima para ser tomado en serio. No hay soluciones en sus palabras, sólo contradicciones y lugares comunes. Pero, una mujer nacida en una familia humilde, criada en la España profunda, y con acceso limitado a los nudos del saber, supo darme consejos que me han formado como persona y como mujer, y que aun me valen y me guían. Esto, siempre lo digo, debe hacernos pensar. 

Sólo hay una verdad, da igual donde cómo y en qué lugar nazcas, la mujer es un mundo en sí misma. No necesita nada, excepto conocerse bien. “Guárdate todos tus secretos, y sigue tu camino”, en mi caso es el camino de la catarsis y los bandazos, pero también vale. 
El día que la mujer se convierta en un grupo excluído, como está siendo el caso, un grupo marginado por el que hay que luchar, deberemos someternos a otra tiranía. Y la nuestra, la de las mujeres, es letal. Es letal para nosotras mismas, porque no somos capaces de crear un mundo propio, un camino. Y luchamos para sobrevivir y triunfar en un cosmos tóxico creado a imagen y semejanza del macho, de sus necesidades físicas y hormonales. Para dejarse sentir, hay que renunciar a ser lo que somos, abandonar lo que nos hace felices. Y eso nos desviará del camino, aunque quizás no, porque no hemos escogido ni creado ninguno propio.

Y ahora diréis… ¿En que consiste el camino de la mujer? No lo sé. Pero sé en qué no consiste, a saber: 
+ Escuchar bromas fáciles tipo: ‘hoy a mi mujer le he dicho que no planche, por ser su día’ = penoso. 
+ Concentrarse en la puerta del trabajo, en una empresa que no discrimina y en un país donde legalmente el hombre es igual que la mujer, pero no acudir valientemente a denunciar los verdaderos casos de discriminación y abuso que sufrimos en el mundo. 
+ Usar los encantos femeninos cuando conviene y es menester, y luego tachar de machista a quien cae en la trampa. 
+ Hacerse feminista al envejecer, cuando las carnes caen y los encantos ya no sirven. Y tachar a los hombres de salidos. 
+ Sumarse por seguir la marabunta humana, sin reflexionar. 
+ Publicar en las redes sociales: 'Yo empresa X me sumo a la huelga feminista', con un objetivo únicamente comercial, porque mañana todo seguirá igual.

Total que ¡hay que seguir con la lucha! Pero, ¿cuál es la estrategia? ¿el objetivo? ¿qué pasa con las que quedan fuera? ¿con las que eligen otro modo de vida? ¿cómo se va a gestionar el cambio? ¿Qué tipo de planteamiento – de existir alguno – es el que debe prevalecer? 
De tomar el poder la más ultra-feminista, ¿cómo será el mundo después? ¿Las niñas no podrán pasear el carrito y el muñeco? ¿las 'progres' no podrán ser Reinas y vestirse con ropa de modisto mientras se miran de reojo en un espejo? ¿dejaremos de soñar con ser princesas? ¿no podremos leer el ¡Hola! y soñar con que nos piden la mano de rodillas?

Demasiados interrogantes, demasiada falta de reflexión profunda. Demasiada hipocresía.
Y de nuevo, pienso en mi abuela y en su silencioso caminar por el mundo, en su vida, y en sus enseñanzas. En lo que debemos a personas como ella y a la suma de sus actos y su inteligencia a lo largo de la Historia.
"Vive tu propia vida, no la de la marabunta".

 Y nosotras... ¡SÍ NOSOTRAS! Ya hemos nacido en una época donde esto es posible, sin necesidad de sumarnos a causas etéreas. Porque yo también, como Javier Marías, me harto de escuchar sandeces.


Y aquí ¡MAGIA! Ya es cuando cambio el registro y me pongo a hablar de la herejía… Así a priori, parece que no tiene que ver con lo anterior, pero ya veréis como al final no es tan dispar.
Ayer acabé de leer un libro editado en 1999. Entonces, hace casi veinte años, me encantó, pero quizás no supe sacarle todo el jugo. Volvió a caer en mis manos hace unas semanas, haciendo limpieza de estanterías, amarillo y deslucido. Abrí la primera página, y ha sido un no parar. ¡Ah! La novela es 'Q' de Luther Blissett. El autor no es nadie en particular, es un grupo de periodistas, activistas, artistas y seres pirados varios que - las cosas como son - escriben divinamente. Leyendo reseñas de la novela, he sabido que con ella pretendían crear un paralelismo con la sociedad actual, sus injusticias y sus malogrados movimientos para acabar con la desigualdad en el mundo. La realidad que siempre se pone de manifiesto, que el poder es adictivo, peligroso y - cuando está en la senda de la dominación total - incontrolable.




Todo comienza con la irrupción en la historia de Martín Lutero, de su herejía y sus "95 tesis", clavadas con rabia y con nefastas consecuencias para la historia de Europa, en la Iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517. No oculto mis aversión por los herejes, aunque confieso que lo que llegue a creer cada uno, me da absolutamente igual. Pero no dejo de notar, que el Gran Cisma religioso de la Era Moderna sólo ha traído quebraderos de cabeza. El libro - sin ocultar su opinión negativa sobre el poder de Roma y la religión en general - construye una historia veraz y contundente sobre el avispero que era Europa en el siglo XVI, y no se arredra a la hora de presentar a Lutero como un oportunista, cobarde, que se vendió a los príncipes alemanes, con pingues beneficios para él y su familia, y terribles tragedias para miles de infelices. 


Carlos I de España, el Emperador del Sacro Imperio, quería construir una Europa Unida, un bloque compacto y católico que hiciera frente a la amenaza turca. Debido a una leyenda negra de latrocinio y rapiña, de mezcla de sangres varias,  de infamias y mentiras, se vio bloqueado por enemigos acérrimos. Enemigos que - aun en 2018 - España tiene. Vamos a enumerarlos, jamás DE LOS JAMASES, un alemán, un nórdico, un inglés..., hubiese permitido que un latino, un español (aunque el emperador fuese más alemán que español) dominase el mundo entero. Eso era impensable, los príncipes alemanes tenían que encontrar algo que les diera la clave para ponerle freno. Lutero se lo puso en bandeja, creó una religión a su imagen y semejanza. "La fe nos salva, nuestros actos no cuentan", dijo el ex-monje agustino, y claro, ya con eso estaba toda rapiña, confiscación e intimidación resuelta.

Al segundo de los enemigos del Emperador, La Iglesia de Roma, le interesaba un montón que Alemania se desestabilizara. También desde Italia se veía con malos ojos a Carlos, su poder ilimitado, su procedencia. Tan contentos estaban con que aquello fuera un avispero, más cuando estaba detrás de su estrategia nuestro tercer y más feroz enemigo, Francia, estos ya se llevaron la palma. Por fastidiarnos, se aliaron con los herejes - sin rubor - y ¡CON LOS TURCOS!. Les parecía preferible que Europa fuese invadida por los musulmanes, antes de que España dominara el mundo. Increíble. Lo de nuestros vecinos ha sido de nota. Ahora son católicos, para flipar.

El avispero en cuestión se les fue a todos los contendientes de las manos. Y eso es lo que demuestra la novela. Que al final, el poder, el verdadero Dios que teje los hilos del mundo, permanece inalterable y maneja a su antojo a los actores de quinta que se deciden a entrar en el escenario. Hay algunos que - mostrando cierta grandeza - se dan cuenta y se vengan a su manera cuando ya está todo perdido. Pero son los menos.

En esta catarsis colectiva, aparecen los predicadores, los visionarios y los que creen que sus ideas son la pera y que - así de repente - todo cambiará. Los hombres serán más libres, todos compartiremos el mismo pan, todo será felicidad, el dinero desaparecerá, no habrá 'Señores', ni ricos, ni pobres. Olvidando, así para empezar, que el ser humano no tiene remedio y que está sujeto a los más terribles instintos. 

Como iluminados hay siempre, más cuando escasea el pan, y aprovechando las ideas de Lutero y otros intelectuales más o menos solventes, aparecieron grupúsculos que afirmaban con rotundidad, que la culpa de todo la tenían los Príncipes, España, la Iglesia Católica y los comerciantes ricos que los explotaban (¿os suena?). Y se unieron con el objetivo de crear ciudades libres, donde todo era libertad y felicidad. Al principio la cosa parecía que funcionaba, pero luego... No fueron los Príncipes los que los destruyeron, fueron ellos mismos. Convirtiendo el Nuevo Reino Celestial en un concierto de muerte y destrucción, mientras lo 'poderosos' seguían a lo suyo. Con el rumbo bien claro.

Todos los visionarios con ideas grandilocuentes han acabado mal. Pero no porque los malos fueran con un garrote a darles en la cabeza, lo cierto es que se han aniquilado sin ayuda externa. Por eso no quiero que las mujeres se conviertan en una masa de seres vociferantes que redactan manifiestos oportunistas y que predican un mundo inalcanzable. En la cúspide de ese nirvana femenino se colocarán líderes letales, alimentadas por opúsculos sin sustancia. No quiero ser eso, no quiero ser una masa vociferante. Quiero sacar mis propias conclusiones de las cosas, no como parte de un movimiento de lucha.

Porque ser mujer, tal y como predicaba mi abuela, no es una lacra, es un privilegio, un honor y una aventura.

Acabo con Carlos I en el Monasterio de Yuste, el hombre más poderoso del mundo, tal vez uno de los que más poder han ostentado a lo largo historia, retirado del mundo. Tal vez se sintió derrotado, no lo sé, pero yo creo que su objetivo era otro, era construir un universo, el suyo, lejos de intrigas y de mentiras. Al final de su vida se dio cuenta que los triunfos no se cuentan por las banderas de los vencidos, sino por la sencilla observación de todo lo estupendo que nos rodea. Gran lección la del Emperador. Al final ganó la partida a todos.

Dedico este escrito a mi abuela en su 109 cumpleaños. Algunas de estas ideas y una parte de lo que soy, son obra suya.
Leed mucho.
M.






lunes, 5 de marzo de 2018

Un año más, ARCO entra en nuestras vidas...

Un año más, ARCO entra en nuestras vidas... Con todo lo que ello conlleva. Comenzando con el estilismo de LetiZia, que siempre da que hablar. Este año, apostando por el rojo pasión, color de España y su protesta muda ante los ataques de nuestros enemigos internos. No suelo alabar a la Reina, porque me parece demasiado ficticia, pero aplaudo su decisión y la pongo como ejemplo de sutileza e inteligencia femenina. 

Bien, pues nada, con mi entrada de Profesional en el mundo del Arte, y sin miedo a nada, ni prejuicio alguno - ni estético, ni político -  he entrado en el santuario del Arte Moderno, ARCO, quede este dato para la Historia Universal. Poniendo el acento en el aspecto estético, y con el objetivo de mimetizarme con el entorno, me he calzado unas zapatillas de deporte de color estridente y un abrigo de imitación de piel de leopardo, así por darle un toque adecuado a mi presencia en ARCO, lástima que nadie se haya dado cuenta.



Tras franquear las puertas y con aire de desenfado, gafas fashion y mirada incisiva, he comenzado a pasearme por los stands de los galeristas, teniendo claro lo que quería ver, a saber, obra de arte que incluya 'materia prima', entendiendo por este concepto, sustrato entendible y analizable. No una bazofia de mensaje torticero y obvio con el que el artista pretende descubrirnos lo obvio.



¡Hijo mío! Si el dinero es falso y acuñado por un Estado ficticio, sólo te queda irte a vivir a una ciénaga, como hizo Henry David Thoreau, y comer saltamontes en salsa de cieno. No se te ocurra exponer en una Feria de Arte que no esconde su amor por el Capitalismo y su deseo de vender obras a gente que tiene dinero. Que - como es obvio, natural y sabido - son magnates que dan forma a los Estados ficticios. Hipocresía en estado puro. Huir y salir corriendo me parece poco. Lástima que no pueda, porque tengo que parecer calmada, entendida. Las gafas fashion no puedo quitármelas, es parte del show. Confieso que he entendido tarde el juego, y así me ha ido, es decir, se trata de mentirnos unos a otros y ser lo que no somos.

Viendo este mensaje escrito en letras doradas - imagino que como parte del atrezzo de la obra - me pregunto si verdaderamente ha habido censura en ARCO. Ahí dejo la reflexión y de paso cuelo la mía. Un "artista" llamado Santiago Sierra, expone 24 retratos pixelados de personajes públicos completamente reconocibles. Acompaña los dibujitos en cuestión con la leyenda de "Presos Políticos". Como me he desentendido de la prensa desde que comenzó la performance catalana, no conozco bien los nombres, excepto el del pelambrón de Puigdemont, pero vamos tres de ellos son políticos catalanes acusados de sedición, uno a la fuga y otros en la cárcel. El castellano o español, es una legua inmensamente rica en matices, simplemente con escribir "Políticos Presos" el mensaje cambia radicalmente, pero se trata de provocar, no de alumbrar una obra maestra. Se trata de tener un momento de gloria dentro de una atmósfera de vacuidad. Hay que producir novedades a cada minuto, sin pausa. Y tener la suerte de que los comisarios de las ferias, mediocres y poco duchos en la cultura de masas, te retiren los cuadros haciéndote el favor de tu vida. Nuestro Santiago Sierra ha tenido ya su minuto de gloria efímera. No creo que consiga más. La era del arte provocativo ha pasado, la crisis la ha barrido. El ARTE se ajusta al Mercado más de lo que los artistas - con sus entendederas cósmicas escritas en letras doradas - perciben. 

Es más, la época del arte provocativo es tan vieja que aburre, ya Duchamp nos colgó el urinario y algún tonto cayó extasiado mientras él se moría de la risa.

Toda iniciativa privada (si logra hacerse un hueco a gran escala) acaba en manos públicas. Momento en el que es devastada. Ese es el debate, la inelasticidad del pensamiento público y su NO necesidad de justificar sus actos. No si es adecuado retirar una obra de arte que no es tal. Vamos, que es una caca pura.

Bien, ahí queda mi opinión. Conste que este rollo descrito anteriormente lo anoté a mano en una mesa mientras tomaba un café rodeada de cuadros y montajes imposibles.

Ahora planteo un idea, y si - en vez de poner fotos pixeladas - el artista hubiese moldeado con sus manos las cabezas, y las hubiese colocado en una superficie plana simulando cabezas cortadas...



Como obra de arte, pues sinceramente, da susto. Pero al menos existe una materia prima, un talento a la hora de dar forma a una parte del cuerpo humano. ¿Alguien colocará esto en su casa? Otro punto a reflexionar. Imagino que si las cabezas son intercambiables, es decir, si un día pones a unos delante y a otros detrás, en función del cariño que les vayas cogiendo, la obra tendrá más venta. A mi, así a priori, el de la barba negra me cae mal, no se sabe si tiene los ojos cerrados o abiertos. La señora que está a su lado, es como grimosa, una mezcla entre Santa Catalina de Siena y la Reina Victoria de Inglaterra. Pero sí, podría pasarme horas moviendo las cabezas y buscándoles parecido. Lástima que no preguntase si tal cosa era posible, y si - para darle un toque de color a esta obra algo funesta - podía intercalar unas velitas de colores entre cabeza y cabeza. ¡Así, por la noche! Antes de meterme en la cama.





Yo - Minerva - daría comienzo al nuevo "Arte conceptual-intercambiable de combinaciones infinitas". Guaaauuuu... ¡Qué vértigo!

El siguiente paso es hacerme oír, y - para lanzar un mensaje claro de que es necesario escucharme - colocaría alrededor de mi nueva creación, unos audífonos gigantes. Sin filtros, sin mensajes subliminales.  Primero intercambio cabezas, luego las ilumino y - posteriormente - me hago notar. ¡Y sin imágenes de sinvergüenzas en juego!




Un genio, soy un genio... Reconozco que me siento como pez en el agua. Me gusta ARCO, no por ello voy a privarme del placer de divertirme e imaginar. Es un hecho que hubo unos años demasiado extremos, demasiado absurdos, yo diría que entre 2005 y 2012. Obsesión con el desprestigio de la religión, aderezado con mensajes torticeros y obvios. Pero en los últimos años veo obra más interesante, que brinda la posibilidad de dejar volar la imaginación. Cuadros que compraría si, en vez de llevar unas gafas de plástico y un abrigo fabricado a base de despojos de petróleo, luciera un modelito de Prada y unas grandes gafas de Chanel. Pero claro, con lo del mi faceta de creadora del "Arte conceptual-intercambiable de combinaciones infinitas", puede que mi suerte de un giro radical y tenga que quemar el abrigo de mezclilla y decir que yo NUNCA imaginé que movía cabezas de cera de un sitio a otro. El hombre - como el arte - tiene que reinventarse en función de los vientos que soplen.

Mi cabeza no para de darme ideas.... ¡Se me acaba de ocurrir otra para completar la obra de las cabezas!! Ver los cráneos cercenados, lleva a preguntarse dónde están los cuerpos. Nada, muy sencillo, chamuscados y metidos en unas vasijas, que colocamos alrededor de la mesa... Simulando vasos canopos, como los que usaban en el Antiguo Egipto.

Haciendo juego con las velas. ¡Interesante! Sin duda...

Por cierto... 
¿Alguien sabe que es esto?




Después de todo llego a la conclusión de que ARCO es un ente vivo, ágil y expresivo. Quizás mejor que ir a un Museo, estático e inmutable.
Pensad por vosotros mismos.
M.






domingo, 25 de febrero de 2018

Dispersión mental y otras reflexiones recurrentes del puritanismo inglés en el siglo XXI.

Creo que voy a seguir en la línea de la dispersión mental, me gustó un montón la idea, el resultado final y cómo así meto la cabeza en la senda de las bloggeras influyentes. De vez en cuando - por compararme con otras 'influencers' - leo sus blogs, y creo que voy en la senda del éxito. Mezclan cosas sin criterio y usan frases chispeantes y con doble sentido (no se sabe si ellas mismas saben cuál es la doble lectura en cuestión) muy en la honda de lo que yo quiero transmitir. Ellas hablan de zapatos, vestidos, moda y viajes. Que diseñan otros, claro. Pero en eso nos parecemos un montón, porque yo también escribo sobre libros que escriben otros. Al no ser yo una integrista e intransigente sobre lo que es arte o no lo es, sobre lo que debe escribirse o no, creo que los motivos que nos mueven a estas famosas y a mi es exactamente el mismo. Lástima que la gran mayoría de hablantes de español no lo vea así y yo no pueda vivir de esto. 

En lo que difieren sus puntos de vista de los míos es el ambiente en el que nos movemos día a día. Ellas van a fiestas, redacciones de revistas de moda, entrevistas y otros saraos en los que les dicen que son lo más grande del universo y les regalan ropa que ellas muestran en sus blogs, describiéndola con todo lujo de detalles - imagino que cuando se atasquen en la redacción alguien más avispado les dará un empujoncillo - nos muestran una realidad de fábula, a la que sólo acceden personas contadas con los dedos de una mano.

Yo, por el contrario, me levanto bien temprano cada mañana para ir a trabajar a una empresa que cotiza en el Ibex-35, donde - si me descuido - me despellejan viva, donde nadie me dice que soy maravillosa, más bien lo contrario y donde - si supieran que tengo un blog y que me gusta ir a exposiciones y leer libros raros - me invitarían a largarme. La dispersión mental está muy mal vista. Siendo la tónica general el sopor y las lindezas del 'pensamiento único', concepto etéreo que nadie sabe bien de qué va, pero al que conviene alinearse, no vaya a ser... 

Así expuesto, y sin un análisis minucioso, afirmaríamos que las 'influencers' son felicísimas y yo un pozo de amargura. Pues parece ser que no, porque no paran de suicidarse, caer en depresiones raras, alcohol y drogas. Claro, viven en un mundo de mentirijilla y cuando las carnes se les caen un poco, las mandan a freír espárragos, yo no tengo ese problema. Da igual como esté mi cuerpo, lo importante es disimular que sigo el pensamiento único. 

La diferencia entre ser adulada y estar siempre en el punto de mira para el despelleje, es que esto último genera en ti tales dotes de observación, que - por muchos libros que hayas leído - no logras hallar paralelismo en historia alguna, por muy asombrosa que esta sea. 

Recordando términos estadísticos, diríamos que el tamaño de la muestra es totalmente relevante para explicar el comportamiento de la población. Nada de lo que sucede en el Planeta Tierra me sorprende, NADA. Ni lo malo ni lo bueno. Ni lo obvio ni lo extraordinario. Esa visión que yo tengo, no la perfeccionan mis competidoras las 'influencers', eso sí, ellas tiene millones de seguidores y yo cientos. Pero no les guardo rencor. A mi envejecer no me resta seguidores, se mantienen estables, a ellas sí.

A las mujeres nos encanta despellejarnos vivas, por eso yo ahora supuro odio hacia esas mujercillas que publican rutinas de entrenamiento y lucen culos duros, mientras yo soy un despojo andante y me paso el día delante de un ordenador, con posturas que me destrozan la espalda. Casi todas ellas - encima - suelen tener algún flirteo con un futbolista... ¡Nivelazo intelectual del bueno! Entrada va, entrada viene en sus blogs y miles de seguidores apoyándolas. 

En esto nuestros enemigos los angloparlantes son peor. El inglés es un incubo de publicaciones - digitales y en papel - de lo más estúpidas. Todo para ellos es 'Awesome' 'Magnificent'... Lo nunca visto, vamos. Pero en realidad es todo una caca fina sin sustrato alguno ni nada aprovechable. Aquí - ATENTOS - ya se puede ver que el mundo no va por la senda correcta.

Bien, fiel a mi estrategia de dispersión, hablaré de Jane Eyre. ¿Qué tiene que ver con todo lo anterior? Nada, absolutamente nada, ahí está la gracia, la estrategia de ir dando bandazos sin criterio. Por cierto, inciso, el otro día me comentaba un amigo que se está leyendo 'En busca del tiempo perdido' (en francés, los siete volúmenes), que Marcel Proust, uso esta técnica para dar forma a semejante truño (perdón, obra literaria) y me entró un subidón grande... Definitivamente estoy en el camino del éxito. Yo reconozco que no he pasado de la mitad del primer libro, pero ya noté que Marcel hablaba de una cosa y otra, de sus vivencias, así al tuntún, y esta magna obra ha pasado a la Historia de la Literatura. No aspiro a tanto, pero envidia me da.



Hay novelas inolvidables que no lo son tanto, su éxito es un cúmulo de circunstancias que pasan de puntillas sobre el verdadero contenido, la trama o el estilo. Tal vez sea una osada, pero Jane Eyre me parece una de ellas. Por partes, lo que me parece sobresaliente es la sensibilidad y el encanto que emana de cada una de sus páginas, cómo transmite la capacidad de superación de Jane, su constancia y su optimista reacción ante la adversidad.

Lo que me parece menos sobresaliente es la relación trama/protagonistas. Tengo la sensación – la final de cada capítulo – de que falla algo, de que todo es muy obvio y le falta algo de intensidad. Es sutil en los detalles, pero no están inmersos en un argumento rotundo y bien contado. Lo que rebela a las claras, que poseía un indudable talento, pero no dispuso de todos los medios que hubiese necesitado para explotarlo. Charlotte Bronte era autodidacta y no muy rica. No había educación para las mujeres, ni existía internet. Si hubiese sido ahora, sería una influencer. ¡Lástima!

El argumento es muy simple, huérfana de padre y madre es criada por una tía malísima y cruel. Para deshacerse de ella la envía a un internado y desde ahí – ocho años después – da el salto trabajando como institutriz en la mansión de un noble rural inglés. A partir de ahí, sorpresas, desengaños e ir y venir de chasco en chasco. No en vano la casa de su Señor se llama ‘Thornfield’, campo de espinas. No cuento más, da igual, porque la historia es conocida. Típica de su tiempo, hay hasta fantasmas, que luego son de carne y hueso. Arrepentimiento, puritanismo y un azar que juega a favor de Jane. Todas las heroínas de las novelas inglesas del siglo XIX acaban ricas por una razón u otra. Así pueden casarse libremente con sus galanzotes, que - indefectiblemente - ocupan una posición social más elevada que ellas. Esto es inmutable. ¿Qué pensarían - si lo leyeran - las feministas recalcitrantes del siglo XXI? Imagino que quemarían los libros y los criticarían sin piedad. Pero no leen y que sustentan sus opiniones en lugares comunes. 

Sobre este tema, la situación de la mujer en el mundo, su marginación, su debilidad ante al apabullante fuerza y maldad del hombre, podría escribir sin parar. Estoy abrumada por tanta muestra de solidaridad con las mujeres. Nunca en la historia habíamos llegado a un punto como este. Tan álgido, tan candente. Las mujeres - históricamente maltratadas y vilipendiadas - comenzamos a agitarnos y a tener nuestro lugar en la Historia. Me pregunto, no obstante, qué tipo de papel es que nos tienen reservado las élites pensantes que nos dirigen. A qué tendremos que renunciar, y qué camino será el nuestro. No es que me preocupe, pero no deja de inquietarme. Por si alguien no se ha dado cuenta, creo que es obvio, el mundo occidental de tradición cristiana (el que más conozco, me niego a decir sandeces sobre el Islam o el Budismo, por ejemplo) está creado y concebido por hombres. Si existieron sociedades matriarcales, no queda ni rastro de ellas. Y ahora, para ascender en la pirámide social tienes que comportarte y aceptar unos valores claramente masculinos. ¡Por Dios! Yo me niego a eso. Acepto de buen grado la igualdad legal que nos ha brindado el progreso, pero de ahí a sentirme realizada dirigiendo cotarros y tinglados montados por hombres, va un mundo, un universo infinito. Y se me juzga por ello, a cada paso. Cuidado que esto es peligrosísimo.

Si tengo que elegir entre ser Jane Eyre o Ana Patricia Botín, no creo que eligiera a esta última. Y eso que Jane no acaba de caerme simpática, ni comulgo tampoco con su puritanismo, pero es valiente y honesta. Si la decisión está entre la mencionada Ana Patricia y alguna idiota que escribe sobre moda en un blog absurdo, desde ya, prefiero ser la 'influencer', así de sencillo. Ella, en su universo de fantasía y color no lucha para ganar en una realidad paralela que no ha inventado, que no es la suya. 

Dispersión de ideas, dispersión de mujeres. Pensad cuál de ellas se ajusta más a vuestra concepto de ideal alcanzable. 

Leed mucho (incluido el ¡Hola!) y sacad vuestras propias conclusiones.
M.