sábado, 13 de julio de 2024

El siglo XXI y su visión del colonialismo.

No somos conscientes de la importancia de la telenovela como motor para el desarrollo de tramas. Nos hacen gracia los giros absurdos en el argumento de determinadas producciones, un varón de nombre rocambolesco, muere en un accidente de avión, su patrimonio se reparte y sus cenizas se esparcen al viento. Después de 521 episodios aparece montado en una lancha y se persona en una fiesta al borde del mar donde se congregan sus peores enemigos del pasado y su viuda, que ya está con otro hombre, pero da igual, porque pese a que fue ella quien manipuló los frenos del avión para que pereciera volatilizado en el aire, sigue enamorada de él.

Estas ideas me rondaban la cabeza cuando asistí a la inauguración de la exposición ‘La memoria colonial en las colecciones Thyssen-Bornemisza’, cuya idea germinal tuvo que estar inspirada en alguna telenovela venezolana de 6954211 episodios. De otra forma no se puede entender. Esparce desconocimiento y sectarismo de principio a fin, un museo nacional no puede prestarse a organizar una exposición DE ARTE en la que las obras se exhiben sin hilo conductor, por más que diga el director, Guillermo Solana, que aborda 'el papel de los museos y las obras que albergan en el contexto de la creación y legitimación del relato eurocéntrico, poniendo de relieve las consecuencias del colonialismo iniciado en siglo XVI y su presencia en la iconografía occidental a través de imágenes idílicas y exotizantes que enmascaran la desigualdad y la violencia colonial'. ¡Ay, señor!

Los museos son eurocéntricos porque se inventaron en Europa, y – contrariamente a lo que afirma el director – fue con el fin de acercar el arte a todos los ciudadanos por lo que abrieron sus puertas. Antes de este invento, sólo los poderosos tenían colecciones de arte guardadas en sus casitas para su uso y disfrute.

En este mismo artículo afirma que esta exposición no se ha gestado en un día, quizás en una sola jornada no, pero como mucho en un par de meses, porque los cuadros – todos de la propia colección del museo – se han movido de una sala a otra. No se han traído obras de otras colecciones, esto último sí conlleva un esfuerzo logístico y monetario, no es el caso, más cuando – como ya he dicho – no existe hilo argumental alguno, sólo la pátina de una estrategia de telenovela en la que se va innovando sobre la marcha, por rocambolesco que sea el resultado, como es el caso.

Adelanto ya que, excepto cuatro iluminados, los visitantes de la exposición estaban estupefactos ante tanto batiburrillo descafeinado. Los entusiastas, claro está, son los que viven de la mamandurria y de repetir el discurso machacón de la crueldad del hombre blanco. Quiero afirmar rotundamente – reiterar más bien - que en España no ha habido racismo nunca. El racismo moderno, un invento anglosajón que hemos asimilado viendo películas y dejándonos arrollar por su cultura, es el que ha despertado un tipo de sentimientos y actitudes que para nosotros era desconocidas hasta hace relativamente poco tiempo.

Toda persona normal que paseaba por las salas reflejaba en su cara el estupor que le causaba la lectura de las cartelas, la colocación de los cuadros y la mezcla de obras de hace siglos con creaciones modernas de dudosa calidad artística, sólo con contenido ideológico, esto último - que me disculpe el Thyssen – no es arte.

En el primer panel explicativo leemos que los europeos llegaron a América a imponer el capitalismo. Me cuesta muchísimo disculpar este desliz. El concepto de ‘capitalismo’ no se conocía en los siglos XVI y XVII. Colón y los que le siguieron, españoles, ingleses, franceses…, no eran capitalistas. Eran unos pobres desesperados que se metían en un barco en busca de fortuna, porque – en la mayoría de los casos - no tenían dónde caerse muertos, y llevaron allí lo que ellos conocían, su concepto de la sociedad. Su viaje en barco no les daba derecho a camarote individual con luz eléctrica para leer tratados sobre el papel del hombre en el Nuevo Mundo. Eran analfabetos, brutos, ávaros, despiadados, crueles…, pero no eran racistas ni capitalistas.

La consolidación de las ideas protestantes en el norte de Europa dio lugar a decenas de corrientes religiosas con diferentes perspectivas, no sólo sobre la propia doctrina cristiana, también sobre la relación del hombre blanco con otras culturas. Hay – por tanto - cientos de tipologías de colonialismo, a esto hay que añadir el propio tamaño del mundo colonial. No hay que ser muy avispado para intuir que el sistema de gobierno del Virreinato de Perú no se parecía al que impusieron los holandeses en Nueva Ámsterdam en 1626. Para el comisario de la exposición todo es igual, es simplemente ‘colonialismo’.

El término ‘colonia’ es también muy ajeno a la Corona de Castilla. Para los Austrias todos los ciudadanos del Imperio Español eran exactamente iguales (al menos en el papel). No sabían que existía esta palabra, no aparece ni una vez en los documentos concernientes al tema que se dictaron en los siglos XVI y XVII. Los Borbones cambiaron el concepto y la concepción social de lo que en América había. Nos mezcla el Thyssen con corrientes protestantes totalmente ajenas al mundo hispánico. Decía la guía que nos acompañaba en el recorrido, en un ejercicio de autocrítica, que la colección es de un protestante y que se concibe con estas ideas. Me parece bien, pero, si tal es el caso, deberían advertirlo desde el principio para – al menos – tener una fina hebra conductora.

Las razas es otro tema delirante. Supongamos que no supiéramos nada de cómo se reparten los humanos por los distintos continentes y que, como primera aproximación, nos sirviésemos de las ideas de esta exposición. Al salir estaríamos convencidos que todos los humanos llevan mezclados desde hace milenos por los cinco continentes. Para el museo no existe diferencia entre negros, chinos, blancos, malayos, indios sioux, gitanos, árabes…, todos se entremezclan en las salas como si de un gran magma primigenio se tratase. Un gitano de Sevilla es igual que un negro de Jamaica, una mujer de un harén turco es igual que una nativa de la Polinesia. Las ideas de igualdad racial están falseando la historia de forma alarmante.

Muy ligada al imaginario protestante está la figura de los viajeros imbuidos de superioridad moral deambulando por otros mundos. Uno de estos tipos tiene protagonismo en la muestra, se trata de Franzs Jansz, pintor neerlandés que hizo las américas en busca de inspiración creando un imaginario particular. Como no podía ser de otra manera ha sido incluido en el caldo primigenio de la exposición. Porque – de nuevo – por muy xenófobo que fuese, loco, pervertido o sabe dios, no responde – ni él, ni muchos otros como él – al prototipo de hombre blanco que viajaba con el único objetivo de hacer dinerito y esparcir el capitalismo más desalmado, hubo diferentes motivaciones, no todas eran explotar a los nativos para hacer dinero.

Frans Jansz. Post
Óleo sobre lienzo. 79,8 x 111,4 cm
© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid


Si Felipe IV resucitara, él y su brutal colección de arte, que todavía hoy da de comer a muchos madrileños, serían puestos en entredicho de acuerdo con las ideas que todo lo impregnan, sin ton ni son, sin criterio, con una vacuidad inquietante. Su colección sería – en vez de un elemento inspirador – un símbolo de la opresión de los españoles en América. Y como consecuencia, habría que quemar los cuadros de Rafael, de Guido Reni, de Claudio de Lorena…, de Velázquez.

Hay parcelas para la reflexión y la denuncia. Hay otras que deben dejarse tranquilas, el arte – como elemento material – no vale nada, es un trozo de madera o de lienzo lleno de barnices, un trozo de madera o mármol con formas variadas, pero su efecto en el alma de las personas es tan profundo, que agitarlo continuamente sólo conduce a desenfocar su objetivo y a despojar de dignidad a los seres humanos que lo concibieron.

Todo será barrido por el viento.
Leed mucho y sacad vuestras propias conclusiones.
M.

martes, 25 de junio de 2024

Otros caminos.

Pese a ser una bloguera de pacotilla y un verso suelto en prácticamente todo, remuevo sentimientos entre mis seguidores. Tras escribir a corazón abierto lo que pienso sobre el fútbol, he provocado un huracán de reacciones y un rechazo inesperado. Mis propios familiares han criticado ferozmente mi visión directa y sincera sobre el tema. Es obvio que en un diario deportivo no me van a contratar, pero pensé - inocentemente - que alguien compartiría algo de mi furibundo rechazo, me equivoqué.

Esto me lleva a una conclusión obvia, no debo apartarme de la literatura y el arte, como de este tema casi nadie sabe nada, puedo hasta inventarme cosas. No lo hago, pero podría, porque aquí despierto admiración en aquellos que me leen. La sinceridad no se valora lo suficiente y no despierta debate alguno, lo sé, pero no escarmiento.

Hoy, por tanto, hablaré de dos escritores y sus libros y - de paso - daré alguna pincelada sobre la exposición de Rosario de Velasco en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Si no os interesan estos temas, podéis encender la televisión y ver un partidito de fútbol, hay todos los días a todas horas.

Como ya comenté aquí, a principios de mayo viajé a Sicilia, Italia me genera una explosión de sentimientos, me abraza y me inspira, me hace mirar a los bárbaros del norte de Europa con desprecio y altivez, me llena de asombro y me invita a leer y a comprender el mundo desde su historia, que nos ha modelado a todos y cada uno de nosotros. 

Somos tan parecidos a los italianos, tanto, que manifiestan hacia nosotros ninguna animadversión pese al tiempo que estuvimos allí, en el Ducado de Milán, en Sicilia y en Nápoles. A los austriacos y a los franceses, por el contrario, los odian con todas sus fuerzas, especialmente a los primeros. 

Otro apunte más, cuando se estudia la historia de la Península Ibérica, se describe a los musulmanes, a los fenicios, a los propios godos y a otros pueblos como invasores. Pero al hablar de Roma, nos parece un hecho totalmente lógico que cuatro de los emperadores más importantes nacieran en Hispania, como parte de un proceso natural y lógico. No tenemos la sensación de que invadieran la península (que lo hicieron), ni que sometieran con bastante violencia a muchos pueblos, condenando a sus miembros a la esclavitud y al destierro. Hay un lazo que nos une, es sutil, pero está ahí.

Esta hermandad es muy patente en Sicilia y, por extensión, ha influido en los escritores que en ella han nacido. Leonardo Sciascia (1921-1989) es el ejemplo más evidente de esto, gran conocedor de España y del Quijote, en sus impresiones sobre ambos países describió con gran agudeza este sentimiento de inferioridad, de caos y individualismo estéril que nos caracteriza. No es muy conocido aquí y es una pena, porque escribe maravillosamente. Algunas de sus novelas policiacas están un poco pasadas de moda, pero no por su prosa, más bien por los métodos policiales que describe, ampliamente superados por el avance científico en este particular.

Leonardo, como la gran mayoría de escritores sicilianos de su época, fue militante del Partido Comunista Italiano, defensor de los oprimidos, crítico con la Iglesia y sus miembros, y - por extensión - con la Mafia, que consentía y ampliaba sus privilegios centenarios, entre otros agravios. No fue hasta muy avanzado el siglo XX, cuando sacerdotes y obispos se atrevieron a denunciar abiertamente su métodos y su violencia. No obstante, no puede dejar de incluir en sus libros a algún sacerdote modesto y con fe verdadera que observa con espíritu crítico y desde la absoluta impotencia como los corruptos y los malos se hacen con el control de todo. 

En esos días de viaje por la isla leí 'Todo Modo', una novela que sólo puede contextualizarse tras observar la vida siciliana durante un tiempo. Os la recomiendo porque ofrece un relato cerrado pero certero de la miseria que esconde la política y las intenciones de los que a ella se dedican. Ante las embestidas del mal sólo hay dos opciones, acabar muerto o huir cuando aun se está a tiempo.

Como el viaje fue en grupo, no pude perderme sin rumbo ni concierto por las ciudades. Igual que hay personas a las que les gusta perderse por la selva para ver si aparece una oruga, o se cuelgan de un árbol para que les pique una libélula asesina, a mi me encanta patear las ciudades, caminar y caminar, entrar a sitios raros y dedicar horas a visitar museos. En Sicilia esto último es complicado porque su patrimonio histórico ha sido expoliado concienzudamente y - excepto los templos que son difíciles de mover - no queda nada. Afortunadamente en Palermo pude perderme un par de horas, tomarme una granita y comprar un libro de otro siciliano, Andrea Camilleri (1925-2019), este escritor sí es muy conocido en España, prácticamente toda su obra ha sido traducida. Como no hablo italiano, tuve que comprar 'El rey campesino' en español


Camilleri fue - veis que es una constante - gran conocedor de la literatura española y militante del Partido Comunista en su juventud. Su homenaje a Manuel Vázquez Montalbán cristalizó en las novelas del Comisario Montalbano. Los libros son muy buenos, pero indudablemente el caos y el atraso del sur vende muchísimo en los civilizados países del norte de Europa. Les encanta explotar esta idea, casi tanto como venir a cocerse como cangrejos a la playa y hacer el ridículo coreando canciones de Abba en karaokes de quinta categoría. 

No hablaré de Montalbano, pero sí de 'El rey campesino'. Hay épocas de la historia de Sicilia que son apasionantes, la más alucinante es la de los Normandos, de la que ya hablé, otra es el reinando de Alfonso V el Magnánimo y la tercera - para mí - es el impacto que tuvo en la isla el cambio de dinastía en la Corona Española (comienzos del siglo XVIII). Esta novela trata esta época, aunque hay que bucear entre líneas porque, como he leído en las críticas que se hacen a la novela, la trama empieza muy bien, es divertida y ácida, pero se desinfla al pasar las páginas, convirtiéndose en un batiburrillo de personajes que no pintan nada y cuya aparición sólo se justifica como azote de poderosos y víctimas de los desmanes de la Iglesia, pero sin un argumento que genere interés y que permita dibujar a los protagonistas en el contexto histórico que justifique sus acciones.

Un escritor famoso, con proyección internacional, se ve obligado a publicar y publicar, como consecuencia de algún contrato leonino por el que debe sacar a la luz un número mínimo de libros al año. Esta novela creo que es producto de esta circunstancia. Camilleri es capaz de escribir sin ton ni son, de llenar páginas y páginas, porque tiene un don que pocas personas poseen, el de jugar con las palabras y combinarlas de infinitas maneras para poder componer un mosaico que - aunque poco consistente - no deja de tener interés.

Cada vez que describe a un sacerdote o a un noble español, nos ofrece una caricatura exagerada de avaricia, impotencia sexual, estupidez y cortedad de miras. Tampoco creo que pudieran actuar de otra manera, porque los sicilianos de la época no parece que fueran un prototipo de sofisticación. Pero el poderoso/rico siempre es malo para un comunista, el causante de todos los males, el germen mismo de la desigualdad. Es muy fácil dar forma a una novela si eres un virtuoso de la palabra y explotas esta idea que compra casi todo el mundo.

Si nos guiamos por las ideas de Karl Marx, la casa debe comenzarse por el tejado, no hay que preocuparse por los cimientos. Es tan difícil - una vez significado políticamente - abandonar el proselitismo, que debe resultar casi imposible lograr escribir un relato constructivo de la historia de Sicilia. Tengo la impresión de que sólo hay una capa de ideas que sobrevuelan - el tejado - sin que necesariamente tengan mucha consistencia -  los cimientos -.

Hay que comer, y para eso es conveniente repetir los mantras del progresismo. Por eso, una pintora talentosa y transgresora ha sido relegada al olvido, porque ella militó en el otro bando, el de los afines a la dictadura fascista de Franco. Gracias a la obstinación de algunos familiares, su obra ha sido rescatada y se puede ver (una parte) en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta septiembre de 2024. Os pido que vayáis a contemplar los cuadros de Rosario de Velasco, la fuerza de una mujer (en este caso, como fue creyente, el sexo no inclina la balanza a su favor) que expresó de forma honesta sentimientos sencillos pero poderosos, que se dejó influir - para darles forma - en Sandro Botticelli y en Piero della Francesca, pintores que aun nos conmueven, que nos alejan de ideologías y de perjuicios, que nos evitan el tormento de tener que mirar más allá del cuadro para poder entenderlo todo.

Rosario de Velasco
Óleo sobre lienzo, 164 x 167,5 cm
Museo de Bellas Artes de Valencia

Leed mucho,
M.

jueves, 20 de junio de 2024

Fútbol, asco puro.

De todos los inventos lúdicos concebidos por el hombre blanco, el peor sin duda alguna es el fútbol. Sólo expande incultura, xenofobia y violencia. 


Cuando hay una final de algún campeonato, acuden como moscas con las bufandas de su equipo, todos ellos con sus hijos, a los que no enseñan a leer, a cultivar su capacidades intelectuales e incluso deportivas… No, no, sólo les enseñan a seguir a un rebaño de imbéciles que se transforman en bestias mirando como veintidós tatuados con aspecto de mono van detrás de una pelota.

Lo sé, la crítica es demoledora. Pero es lo que siento, y creé este blog para expresar lo que opino sobre las cosas que me rodean. El fútbol me parece una señal clara de que nos vamos a extinguir, porque no hemos logrado superar la barrera que nos hace diferentes a los animales. A un animal no se le hubiera ocurrido inventar algo tan vil y cutre.

En 2014 escribí aquí sobre este tema siguiendo – claro está – la misma línea de pensamiento. Por aquel entonces yo colaboraba en una publicación on-line y en una emisora de radio. Tal fue el revuelo que se montó a causa de mi denuncia sobre la abominación del fútbol, que dedicamos un programa entero de la radio a escuchar a los oyentes. Fue en ese momento donde - lejos de suavizar mis opiniones – me di cuenta de que tenía toda la razón del mundo, NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE fue capaz de aportar nada aprovechable al debate, lo único que hicieron fue insultarme y llamarme insatisfecha sexual.

Sentirse ofendido por la opinión de una mujer, que casi no tiene ninguna relevancia mediática, es síntoma de que una enfermedad muy grave corroe las mentes de los humanos, la enfermedad de la hiper abundancia, de la vacuidad y de no saber por dónde nos viene el aire.

Pena, penita, pena… Triste destino el nuestro.

Uno de los objetivos de este blog es poner en valor la espiritualidad humana, resaltando la importancia de determinados hechos históricos que han sido sepultados en el olvido por bien del progreso. Hemos avanzado mucho, sí, pero no tanto como creemos, y avanzar no siempre es bueno, no – al menos – en determinadas facetas del ser humano. Estoy convencida que en muchos aspectos hemos retrocedido.

Estoy acostumbrada a que la gente me tome por una locuela, me importa un bledo. Es mejor ser un verso suelto, que un tarugo que cree estar siempre avanzando y progresando. Todos los discursos de los políticos versan – precisamente – sobre el progresismo… ¿Qué es eso? ¿Alguien puede definirlo con precisión? Yo sí, es la línea ascendente que nos conduce al lugar adecuado, donde hay que estar. En este momento, inevitablemente, me viene a la cabeza el cuadro de Joaquim Patinir, ‘El paso de la laguna Estigia’ que se conserva en el Museo del Prado. El alma humana, guiada por Caronte, debe elegir entre lo que aparentemente es bueno, pero que conduce directamente al infierno, y el cielo. No hace falta decir que, cegado por la vacuidad de lo evidente, la figura de la barca acaba en el infierno. Este acompañante de Caronte somos cada uno de nosotros.

Estamos convencidos de que – sólo por vivir en 2024 – somos mejores, más libres, más formados, más solidarios… Bla, bla, bla… Todo hueco.

En ese discurso de solidaridad ridícula, se encuadra - ¿Cómo no? – el fútbol. Analicemos cada uno de los engaños por separado.

+ Cada partido, especialmente al comienzo, es un alegato contra la xenofobia. Mayor hipocresía no puede existir, el fútbol se ha usado para despertar las pasiones más violentas, al menos en las últimas décadas. Astutamente, manipulando a los beodos que compran camisetas como chicles, se les ha dicho que – por ejemplo – el Barcelona es más que un club, o que el Real Madrid es una leyenda.

+ Es imprescindible, cuando los hombres – por la razón que sea - generan cierto individualismo o sentimiento desbocado, atarlo en corto y aplicar los dictados del progreso/ciencia. El fútbol no podía ser una excepción. Todo este circo está aupado por increíbles artilugios técnicos, como una cámara que dice si un gol vale o no vale, o si un jugador está en una posición adecuada para que el partido pueda seguir. Se trata de maximizar resultados, no sentimientos. Hasta donde yo sé, en los partidos de alta tensión, los jugadores se dan de hostias hasta en el carné de identidad (perdón por la expresión), pero esto la cámara no lo desvela. The show must go on.

+ España, un país con historia, con una lengua universal, pretende pasar a la historia como una potencia en fútbol. Sobre esto debéis meditar mucho, yo lo hago y no saco nada en claro.

+ De los jugadores, unos monos tatuados, no voy a hablar.

+ Sé que los grandes clubs tienen escuelas de fútbol en países pobres, donde aportan un rayo de luz a niños que no tienen nada. Pero nada más falso, más impostado. Es toda una estrategia de marketing perfectamente orquestada para – volviendo al cuadro de Patinir – adornar la puerta de entrada al infierno de la hipocresía. Un porcentaje mínimo de esos niños logra dar el salto al primer mundo, y – cuando cumplen años – pasan al saco del olvido, de los pobres, sin más.

+ Por último, y no menos relevante, está el asunto del feminismo. Aquí tengo que morderme la lengua mucho, porque tengo la sensación, cuando se sacan a la palestra los valores de la igualdad, que soy verdaderamente un bicho rarísimo que vive en otro planeta y escucha con desconsuelo una sarta de gilipolleces totalmente ridículas. El fútbol es un deporte de hombres, se inventó para los hombres y por eso carece de fundamento. Si lo hubiésemos inventado nosotras sería mucho mejor. ¡Qué manía de emular a los hombres como estrategia de emancipación!

Dicho esto, enlazamos un partido con otro. Acabó la Liga, siguió la Champions (término vulgar donde los haya) y continuamos ¡para bingo! con la Eurocopa. ¡Viva España! Necesito saber el secreto de este misterio insondable, asistimos impasibles a las embestidas de determinados grupos/partidos para destruir este país, sin hacer nada, sin movilización alguna por parte de nadie. Pero… ¡ACABÁRAMOS! El fútbol es harina de otro costal, para esto se puede sacar la banderita. Se puede escuchar con embeleso a creadores de opinión que no saben ni hablar y menos leer, me refiero a los futbolistas y equipos técnicos… ¡Si se puede! ¡Venga España! ¡Vamooossss!

¡Qué dios – si existe – nos ampare a todos!

Escribo sobre esto porque es tal el asco que me da, que sin darme cuenta escribo de forma compulsiva. Dar forma a mis otros artículos me lleva tiempo, esto lo he escrito en quince minutos escasos.

No veáis el fútbol y leed mucho.
M.

domingo, 9 de junio de 2024

Murakami y la mediocridad.

Cuando comencé a dar forma a este blog hablé sobre la novela 'Tokio Blues' de Haruki Murakami, afirmé, en mi ignorancia, que no merecía el Premio Nobel. ¡Vaya imbécil soy! Lo merece más que nadie.

Desde esa introducción al mundo murakamiano, he ido profundizando más y más en su universo de la mano de otros títulos como 'La muerte del comendador' (de la que hablé aquí), '1Q84', 'Kafka en la orilla', 'Los años de peregrinación del chico sin color' y 'Crónica del pájaro que da vuelta al mundo', que acabo de concluir. 

'Crónica del pájaro que da vuelta al mundo', según los críticos, es su mejor obra. No puedo valorarlo porque - al ser el japonés un idioma tan diferente al nuestro - gran parte del mérito de su versión en castellano es la del propio traductor, y en eso sí que noto diferencias de bulto. Puedo afirmar que este libro es mejor que otros, pero tengo el convencimiento de que lo que subyace en mi percepción es la labor de traducción. Esta novela está magníficamente traducida por Lourdes Porta.

'Crónica del pájaro que da vuelta al mundo'
Edición Japonesa 1994.

Es complicado despertar nuestro interés en una sociedad que - dejando de lado los mundos ilusorios paralelos que describe - está tan alejada de la nuestra en todos y cada uno de los aspectos que podamos llegar a valorar. Por eso, el uso adecuado de palabras en español es fundamental para acercarnos mínimamente a las vidas de unos personajes que aparecen perdidos en Japón, en este conjunto de islas aisladas por voluntad propia a lo largo de la historia que, cuando han buscado lazos con el continente, sólo han esparcido muerte y - sobre todo - incomprensión.

Durante siglos Japón compuso una sociedad tan inexpugnable para el resto del planeta que - incluso hoy - no estamos en condiciones de valorar su impacto para poder - ya el el siglo XXI - juzgar con ecuanimidad sus razones para invadir una parte de China, y crear Manchuria unos años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial (IIGM). 

Asumiendo que la historia la escriben los vencedores y que - como he comentado - no entendemos a los japoneses, la creación de Manchuria se nos ha enseñado como un acto de imperialismo sin sentido, en el que unos locos fanáticos se empeñaron en dar forma a un concepto de estado que hacía aguas por todas partes. Sin dejar de ser cierto, no me parece que este enfoque sea del todo acertado. La razón es de lo más simple, todos los países se han formado así, en unos la invasión cuajó y en otros, no. 

Hay muchos otros episodios de la historia que se justifican y se matizan, siendo mucho más terribles que los que pudieron suceder en Manchuria, esa es la primera reflexión que se desliza de la lectura de 'Crónica del pájaro que da vuelta al mundo', las vidas de jóvenes que se vieron envueltos en una guerra absurda y que - cuando acabó - nadie se molestó en hacer distingos entre ideólogos y hombres arrastrados contra su voluntad. Murakami grita de desesperación ante la barbarie rusa, incomprensible, aplastante, irracional, cuya invasión de Manchuria nadie denunció tras la IIGM. Los japoneses no podían invadir esa parte de China, los rusos, sí.

En un intento de crear un ideario que nos permita avanzar en el progreso de nuestras ideas (frase esta última hueca donde las haya) valoramos el conjunto de los actos de las naciones y sus ejércitos, nos los individuos que los componen. Algo tan arcaico que resulta ser un contrasentido de lo que perseguimos. La modernidad es el camino que busca otorgar protagonismo al hombre, sea como sea, sin meterlo en ningún saco. Por eso, cuando alguien se siente diferente y tiene la fortaleza de avanzar contracorriente, debe - en un determinado momento - meterse en un pozo en busca de respuestas, porque sólo en el silencio, lejos de la maldad y la mediocridad encontrará su propia razón de ser, la solución a muchos de los desafíos a los que se ve expuesto en su día a día.

He aquí la idea que subyace en cada una de las novelas de Murakami, la huida firme y consciente de la mediocridad y la maldad que hay en el mundo. Hay que escapar de las trampas a las que nos llevan las decisiones de hombres y mujeres que son absolutamente idiotas o más malos que el demonio. Cuanto más se acercan los malos a los personajes de estas novelas, más se complican los mundos paralelos, más necesario se hace esconderse en un pozo, ahondar en las vidas de personas que vivieron años atrás, esas que acabaron en un campo de concentración siberiano, jóvenes cuyo único pecado fue tener edad para ir a la guerra, que obedecieron las órdenes de otros mediocres ambiciosos que sólo perseguían su propia gloria, en una espiral que se hacía cada vez más extraña y que no tenía fin. Seguimos igual, por cierto.

Murakami habla de Japón con vergüenza y orgullo al mismo tiempo, y lo hace dejando de lado la idea del progreso lineal y la teoría del bulto. ¿Cómo avanzamos? ¿En qué consiste ese camino recto y ascendente? ¿Podemos desarrollar de verdad nuestra individualidad? ¿Tenemos que subir a un tren conducido por aquellos declaran guerras, provocan hambrunas y ahogan las emociones y los sentimientos? 

La rendición de Japón en 1945 fue tan traumática que el autor no puede evitar mostrar una mezcla de pudor y honor, una añoranza hacia una historia barrida por el viento, porque no quedó nada, todo se perdió para siempre. Nuestro error está - otro mensaje a leer entre líneas - en pensar que todo aquello era malísimo y lo que hay ahora es la pera, que cuando - por ejemplo - Stalin ganó la guerra y los Aliados hicieron la vista gorda a sus trapacerías, era por el bien de la humanidad. 

No puedo dejar de reconocer que los japoneses encerraban una semilla de fanatismo muy peligrosa. Desde principios del siglo XX iniciaron una serie de campañas que condujeron a la muerte a millones de personas en Asia, hicieron la guerra (cruel) por su cuenta. Pero detrás de todos estos actos había personas, seres humanos arrastrados por la crueldad y la cerrazón, que sufrieron - al acabar la guerra - las consecuencias de las decisiones de otros. Porque entonces - igual que ahora - ser un verso suelto tenía terribles consecuencias personales, la decisión más fácil era -  y sigue siendo - obedecer. 

Os animo a leer los libros de Haruki Murakami, os animo a huir a vuestros mundos, a pensar y a buscar la luz de la individualidad entre los sacos de oscuridad en los que quieren convertirnos.

Leed mucho.
M.

martes, 4 de junio de 2024

Rogelio II de Sicilia y la Gala MET 2024.

Roger II (1095-1154) fue rey de Sicilia hace casi mil años. Rogelio, tal es su nombre en castellano, fue el espejo en el que deberían mirarse todos los gobernantes europeos, este monarca fue un ejemplo a seguir en todos los sentidos. Ni un pero se le puede poner. Una suerte que en la lista de reyes del medievo se encuentre este ilustre nombre.

Roger II.
1143
Iglesia de la Martorana (Palermo)

Lo primero que cabe preguntarse respecto a él, es cómo un individuo de raíces vikingas y origen guerrero se convirtió en un rey culto y civilizado. Alguien que dejó para la posteridad rincones tan maravillosos como la Capilla Palatina o la Catedral de Cefalú. Cómo una persona que sólo conocía la guerra y la violencia desde su nacimiento, recondujo su vida hacia la cultura y atrajo a su corte todo tipo de personas con conocimientos sobre astrología, arte, literatura..., sin importar raza o religión. Sexo sí, las mujeres no contaban. Pero eso es ya sabido se acepta y punto, a otra cosa. Lo que pasó hace mil años no se puede cambiar.

A mí se me ocurren dos razones obvias, una que fue producto de su tiempo y cargo. Como además era una monarquía de nuevo cuño, tuvo que esforzarse más, hacer que su joven dinastía eclipsase a otras cuyas raíces se hundían en tiempos más remotos. La segunda es que en el sur de Europa, tras siglos de intercambios más o menos pacíficos, el racismo no existía. La invención de este concepto es única y exclusiva de los puritanos que fueron a América en el Mayflower en 1620 y decidieron que Dios a los indios no los quería. Hasta ese momento, hubo guerras de religión, de poder, de odios y legitimación, pero no hubo racismo tal y como nosotros lo conocemos.

Tampoco había homofobia, Jorge de Antioquía, impulsor de la construcción de Santa Maria dell'Ammiraglio (La Martorana) en Palermo, fue homosexual, lo que no le impidió ser un estrecho colaborador de Roger II, al que tal circunstancia debía importarle un bledo. Porque en el siglo XI, al no haber agua corriente, luz, internet..., estas cosas importaban poco, con aguantar el tirón más allá de los cincuenta, la gente se daba por satisfecha. 

Quinientos años antes de los acontecimientos que estoy narrando, Teodora (501-548), emperatriz de Bizancio, llegó al trono siendo sabido por todos que había ejercido la prostitución desde muy niña, y no hay ni un sólo documento que indique que esto fuese escandaloso o reprobable para nadie.

No hay muchos libros en español que hablen de la historia de los Normandos en Sicilia, el único que conozco es el de John Julius Norwich. No está mal, pero hay que tener precaución con este tipo de escritores ingleses criados bajo las directrices de Oxford. Para ellos, todo lo que está al sur de París es oscuro, una madeja que sólo la luz de los herederos del Mayflower pueden desenmarañar. Está lleno de juicios de valor alumbrados por la ética xenófoba protestante. Pero si os interesa el tema no hay otra cosa, tenéis que leer este ensayo.   


Confieso que cuando leí éste, y otro libro suyo titulado simplemente 'Sicilia', estuve a punto de escribirle y recriminarle su falta de rigor histórico. Ambos libros están llenos de gazapos, omisiones y juicios de valor que un historiador no debe permitirse. 

'El otro gran logro de Constantino - hacer del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano  - tuvo el mismo impacto en Sicilia que en el resto de territorios, y la nueva fe ganó adeptos rápidamente' 
'Sicilia. Una breve historia desde los griegos hasta la Cosa Nostra'. El Ático de los Libros. 
 Primera Edición (Marzo 2022). Página 83.

Cualquier persona medianamente leída sabe que esto es falso, Constantino estableció libertad de culto, nada más. Fue Teodosio I (347-395) quien en el año 380, mediante el Edicto de Tesalónica, hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio. 

Hay decenas de gazapos como este, omisiones y medias verdades, como otorgar a la monarquía inglesa un poder y una importancia que no tuvo hasta bien entrado el siglo XVI. 

No le he escrito porque murió en 2018 y no habría podido leer mi correo.

Que Norwich escriba sobre Roger II como un personaje de película de sajones y normandos rodada en la década de los cincuenta del siglo XX, que incida más en la salvación milagrosa del rey tras una tempestad como causa y génesis de la Catedral de Cefalú, y tape la increíble herencia cultural de la isla y la inteligencia de sus artífices, es otro ejemplo más de que asimilamos sin pensar todo aquello que viene dictado por la cultura WASP. Este terrible mal que nos aqueja está agravado por la mediocridad de nuestras élites. Que al no leer nada de nada nunca, no pueden protestar antes semejantes atropellos a los que nos vemos sometidos las gentes sensibles.

Otro de los acontecimientos sorprendentes que debe hacernos reflexionar, es que la Capilla Palatina de Palermo fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2015... ¡En 2015!... Mmmmmm.... Ommmmm. Pero no por su belleza, no queridos, por su retrato de la convivencia entre distintas culturas y razas. Dios me dé paciencia para aguantar tanta sandez. El progreso es lo que tiene, la línea recta que hemos trazado, que asciende desde un pozo profundo de barbarie (Prehistoria) hasta el momento en el que nos encontramos, donde no paramos de avanzar en el sentido correcto en todos los aspectos y formas, hace que no dejemos de ser unos tontos de la baba, unos anormales funcionales. Sólo me sosiega pensar que la línea recta sobre la que caminamos, se dirige al gran agujero negro súper masivo que hay en la Vía Láctea y que nos engullirá a todos. Ñam, ñam. Así una vez desmaterializados, ya no diremos tantas tonterías. 

Para los hombres de hace mil años, la religión y la raza eran dos temas totalmente superfluos. No había justicia social, al nacer te lanzaban al mundo sin lugar definido, sin misión, sin entretenimiento colectivo, sin redes sociales, ni Estados que lanzasen mensajes sociales huecos, eras - a todas luces - un corcho en medio del océano. Roger/Rogelio sabía de lo efímero de su vida, por muy rey que fuera, y por ello quiso dejar una huella de su paso por aquí, pero si había negros o blancos entre los representados en la Capilla Palatina de Palermo, creedme, no le concedió importancia alguna. 

Que algo como el legado normando de Sicilia haya tenido que esperar hasta 2015 para ser puesto en el mapa, indica que algo enfermizo nos está devorando. La razón que se suele esgrimir para justificar esta tardanza, es que Sicilia no era un lugar seguro por culpa de la mafia. Tampoco lo era Angkor Wat, en medio de la selva y con los Jemeres Rojos merodeando, y lo inscribieron en 1992. No, no hay justificación posible. 

Para la cultura WASP tiene todo el sentido, recordad que hasta que la luz del protestantismo no se encendió en el siglo XVI, todo era oscuridad y tinieblas. Mostrar el legado normando el Sicilia como el resultado de la fe y el avance social de un pueblo engendrado en la barbarie vikinga, que para más inri puso en jaque al Reino Unido (recordad las películas - ya mencionadas - de sajones y normandos), es algo inasumible para esas cabezas huecas y bárbaras. Por eso es mejor inventar algo irrisorio y ridículo.

La luz que nos guía, que nos ilumina desde los rascacielos de Nueva York, que decide que monumentos merece la pena visitar y cuáles no, ha querido que - un año más - nos ceguemos con el glamour de los beodos que asisten a la Gala Met en calidad de espantajos funcionales. Os resumo, cada año a principios de mayo, se celebra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) una gala a la que asiste gente que debería estar encerrada en un pozo, a ser posible el de la desesperación, a la que se 'obliga' a ir vestida siguiendo un patrón acorde con los enfermos tiempos en los que nos ha tocado vivir. Este año... ¡ATENCIÓN! 'Sleeping Beauties: Reawakening Fashion'... Un tributo a la naturaleza. Rogelio debería levantarse de su tumba en la Catedral de Palermo y liarse a espadazos contra tanto despojo viviente. Contra tanto inculto, contra tanta vacuidad.

¡Uf! Debo tener cuidado. Suelo recibir críticas destructivas en otros medios, incluso llegan a insultarme por gritar mi verdad. Pero entended que me siento sola ante tanto atropello. Nadie se da cuenta de cosas que son absolutamente obvias, cualquiera puede verlo. No hace mucho, en una cena, me invitaron a hacer el brindis inaugural, y no pude reprimir expresar mi odio hacia el cientifismo sin alma que nos rodea, hacia el utilitarismo que sepulta la delicadeza del arte normando durante siglos, esa corriente que escucha los gritos histriónicos de cuatro payasos en las puertas del MET, mientras silencia de forma consciente a las obras de arte que este museo contiene. 

Las obras de arte que contiene el MET son - en gran parte - de la época en la que el Reino Unido era una marisma de miseria e incultura. La reescritura y - obvia - reinvención de su historia va muy pareja con los repositorios cerrados y podridos de los que sacamos nuestras frases huecas, bueno yo no, yo soy una outsider y sólo emito juicios de valor políticamente incorrectos. 

Os estaréis preguntando de qué va este artículo, ni yo misma lo sé, no puedo mentir. Mi objetivo, al comenzar a escribirlo, era poner a Sicilia en el mapa de vuestros pensamientos y lecturas. Dar a conocer una parte de la historia de Europa que es desconocida por culpa de muchos factores, no todos achacables a los WASP. Mi objetivo es siempre destapar el brillo de aquello que está oculto por la estupidez humana. No siempre lo consigo.

Viajad a Sicilia (no en verano, a ser posible) y leed mucho.
M.

jueves, 16 de mayo de 2024

Eurovisión 2024... ¡Qué espectáculo!

Un año más he estado pegada a la televisión cuatro horas, un año más Eurovisión ha ocupado mis reflexiones y conclusiones. Me encanta este festival, tiene mucha más chicha de lo que parece, en esta ocasión se han dado cita, además de las canciones, los topicazos y absurdeces más bochornosas y ridículas. Malmö ha acogido tan magno evento y – como no podía ser de otra forma estando en Suecia – el aburrimiento y el barniz de racismo vacío e hipócrita han hecho acto de presencia.

Empecemos con lo más obvio. Se trata de un festival de la canción basura, no de un escaparate político donde cuatro desarrapados con dinero, que obviamente no tienen nada que hacer, van a protestar a las puertas del recinto o bien - de forma virtual – vierten su odio contra lo que se ponga a tiro en cada ocasión. En esta edición era Israel el enemigo a batir.

En la antigüedad, cuando alguien caía en desgracia, todos los allegados del condenado iban en cadena al suplicio o la esclavitud. Con el tiempo, bueno varios milenios, ya sólo era este último quien acababa con la cabeza cortada. La familia quedaba libre de todo castigo. Los cristianos, en un acto de auto-bombo, achacamos este avance al triunfo de nuestra fe en el mundo civilizado, creyendo inocentemente que tales prácticas han sido erradicadas. Nada más lejos de la realidad, valiéndonos del anonimato que otorgan las redes sociales y al empoderamiento de las frases huecas, nos sentimos legitimados para pitar y hacer escarnio público de la representante de Israel, sin molestamos en saber lo que piensa al respecto de las acciones de su país. No nos importa su integridad y mucho menos su individualidad. Nos importa todo una mierda, porque llevamos en nuestro ADN el germen de la crueldad en cadena, masiva e irreflexiva.

Este es el tercer año que Rusia no participa en el certamen. ¿Por qué Israel sí y Rusia no? ¿Qué criterio se sigue? ¡Ayyyy, amiguitos! El que ha marcado el camino a seguir desde que el hombre salió de las cavernas, el dinerito. Pobres tontos los que se dejan dar palos por defender algo utópico e irresoluble, más les valdría dedicarse a alimentar a las cabras en alguna montaña perdida.

Además del dinero que da la televisión pública israelí a Eurovisión, da la casualidad de que el patrocinador principal, el que da la cara y subvenciona a los esperpentos que asisten y que no tendrán donde caerse muertos dentro de unos años, tiene su sede social en Israel. Es una empresa judía… ¡Cielos! No hay problema, pelillos a la mar. En este caso, al ser una marca de productos capilares la frase viene al pelo.

Otro de los requisitos para postular, además de ser un esperpento subvencionado por una empresa judía, es haber sido víctima de abusos y tener preferencias sexuales que requieran consulta en Wikipedia, porque – debo ser muy vieja – no me queda claro cuando los presentan, si les gusta acostarse con hombres, con mujeres, con vacas, con humanoides o con caracoles de huerta, los de criadero generarían protestas contra el maltrato animal. Lo más común en esta edición es ser ‘no binario’, tomando como fuente a Wikipedia, es la denominación que se aplica a las personas que no se perciben ni como del género masculino ni como del género femenino. Importante (también siguiendo esta misma fuente) no debe confundirse con ‘Queer’, que son aquellos que no siguen ninguna regla sexual (estos deben ser los que se acuestan con caracoles).

Muchos de vosotros pensaréis que soy cruel hablando así de seres sufrientes. Para mi lo realmente cruel e insolidario es su comportamiento excluyente y xenófobo. Reducir a la anécdota minoritaria las múltiples realidades de abusos e indefensión a las que se enfrentan millones de seres humanos, me parece preocupante. Mujeres que son víctimas de ablación, algo espantoso que nunca mencionan, pobreza, trabajo infantil, racismo, violencia… Pero para ocultar tanta ignominia, tanta vergüenza, tanto sufrimiento, nos colocan enfrente, de forma sutil, el muñeco de trapo al que debemos atizar. 

Una vez formas parte del grupo de las víctimas, convertirte en verdugo es el paso más lógico. Cientos de ejemplos pueden citarse si echamos la vista atrás en la historia. Todo está permitido y es legítimo. Siendo los Países Bajos un país civilizado, perteneciente al grupo de los listos, guapos y que todo lo hacen bien, muy gorda tuvo que montarla su representante para que lo echaran del certamen. Siendo también una víctima – es también no binario – consideró que la mala educación y la violencia le estaban permitidos. Se ha tapado, claro, si hubiera sido España, Italia, Portugal o Grecia no quiero ni pensar qué hubiese pasado y qué hubieran contado en la prensa. Siendo holandés el espantajo que metió la pata, la cosa medio se tapa y se exonera de toda culpa al resto de la delegación, que le ha escogido y que es – en última instancia – responsable de la participación de este idiota. Pero la xenofobia y el maltrato a una mujer (en este caso la representante de Israel) pasan a un segundo plano.

Como veis, Eurovisión da para mucho. Seguimos.

Patente es que la música que se presenta es una basura de marca mayor, en un descanso anunciaba la presentadora la comercialización del disco que incluye todas las canciones participantes… ¿Alguien va a comprar eso? Desde la invención del reguetón se abrió una senda peligrosa en la que todo cabe, incluido esto.

La presentadora (Petra Mede) fue lo más divertido de la gala. Tal vez sea yo, que no acabo de ver la razón por la que estos aburridos nos miran por encima del hombro, pero en todo momento la sensación de sopor frío y falto de ritmo era palpable, al menos para mí. La futura reina del país, subida a unos taconazos de vértigo (no le hacen falta, por cierto, es un caballo percherón) dio la bienvenida a todos a Suecia, rodeada de esculturas griegas y romanas y de otros atrezos rancios y trasnochados. Una monarquía nueva y sin historia, legitimada por la cultura del sur de Europa, pocos logros pueden ellos mostrar al mundo excepto los muebles de IKEA y una lengua muerta.

Vamos con España y el grupo Nebulossa. La cantante, sin voz y con tanto bótox inyectado que no puede ni hablar, apareció enfundada en un mono negro de dominatrix muy acorde con las circunstancias. No hace falta decir que también ha sido una persona apartada, maltratada, vejada… ¡La duda ofende y la canción lo indica bien claro! De otra forma no le hubieran dejado participar. Pero me caen bien, ella y su marido, miembro también del grupo. Una de las pocas genialidades de este nuestro país es siempre ir contracorriente, y en un certamen en el que sólo participan jóvenes desorientados que caerán víctima de alguna droga de diseño, apostar por una mujer mayor de 50 es encomiable. Nadie lo vio como yo, claro, por eso soy outsider.

Como esto es un blog cultural, y tengo que colar algo que tenga que ver con literatura y arte, diré que ni uno solo de los participantes se ha leído un libro en su vida, ni ha visitado un museo. Pero vamos, Eurovisión no es peor que la gala del MET 2024, y el uso de un museo brutal como decorado de fondo para un desfile de actores, modelos e influencers que son – para la cultura WASP – la antorcha que debe guiarnos. Esto requiere un análisis más profundo que dejo para otra ocasión.

MET Gala 2024

Nos extinguimos.

Vosotros leed y a lo vuestro.
M.

domingo, 21 de abril de 2024

Me gusta Chagall. Reflexiones de los tiempos por venir...

Me gusta Chagall, mucho. No formó parte de ninguna de las vanguardias del siglo XX y creó un estilo propio y ecléctico. Fue, en definitiva, un verso suelto.

116.8 × 89.4 cm
Marc Chagall (1923)

El circo de la vida, el sinsentido, la muerte, la destrucción, la ceguera, los colores de la destrucción, del desamparo y, por encima de todo, la aproximación a Dios. ¿Puede alguien ser creyente después de haber vivido en los peores años del siglo XX? ¿Qué papel juega Dios en la ceguera humana, en su barbarie? ¿Sabe que va a suceder y no hace nada? ¿Nos deja destruirnos sin más, sin respuestas? 

A través de los cuadros de Chagall dios nos mira, no es Jesús, es cualquier deidad, impotente, desarmada, triste, teñida de rojo, mirando a los hombres con desconsuelo.

168  x 103 cm
Marc Chagall (1937-48)
Musée National Marc Chagall, Niza. Depósito del Centre Pompidou.

Como judío que fue, la religión jugó un papel importante en su vida y en su obra. Pero no soñó con un mundo mejor, porque tal quimera es imposible, ni puso a Yaveh a construir un ideario para su alma. Tengo la sensación, cuando contemplo cuadros suyos, de que estaba imbuido de una espiritualidad que hunde sus cimientos en una reflexión alejada de las corrientes que buscan arrastrarte hacia la normalidad más insulsa, hacia el fanatismo y la mediocridad. Por eso Chagall no perteneció a ninguno de los movimientos vanguardistas del siglo XX, porque no podía aceptar un manual de instrucciones, ni directrices fijas para pintar un mundo que no tiene explicación, por más que intentemos encontrarla. 

¿Qué puede hacer Dios por nosotros? Nada. Hace tiempo que mira hacia otro lado y - las pocas veces que nos observa - decide desviar la vista hacia otros circos, hacia otros mundos donde los hombres no se devoren como hienas. 

El siglo XX nos ha demostrado que los manuales utópicos son una auténtica basura, sus idearios inspiran muerte y odio, tecnicismos de lo siniestro. Comunismo y fascismo fueron letales, por citar los que siempre están en boca de todos, pero hubo más. Chagall los conoció casi todos.

Eso sí, como le sucede a todo artista longevo - vivió casi cien años - su obra, además de pasar por diferentes etapas y estilos, está llena de grandes piezas y - también - de mediocres aportaciones. Esta es otra de las sensaciones que tuve al visitar la exposición de la Fundación Mapfre, 'Chagall. Un grito de libertad'. Que os recomiendo visitar.

Hay demasiada gente y no es fácil reflexionar sobre los muchos cuadros que hay, he visto muchas exposiciones monográficas de este pintor, pero esta es de las más ambiciosas. Como parte del circo de entretenimiento en el que se han convertido las ciudades, se hace necesario añadir una frase grandilocuente a cada evento, en este caso 'un grito de libertad'. Pero Chagall no buscaba libertad, buscaba entendimiento y respuestas mientras contemplaba las cenizas de un mundo en llamas. Los circos de sus lienzos son un grito de desesperación, no de libertad. ¡Qué manía de cacarear eslóganes que nos hacen creer en un mundo mejor dirigidos por anormales sin estrategia! 

Os animo - inspirados por Chagall - a que creéis vuestro propio ideario vital, vuestro decálogo de ideas realistas, vuestra espiritualidad y vuestro universo propio. Otra estrategia no es posible para soportar los tiempos convulsos que tenemos por delante.

Leed y pensad.
M.

jueves, 14 de marzo de 2024

Eventos en el Museo Thyssen de Madrid, del siglo XIV al arte conceptual de Stephany Comilang

El  mundo va mal, verdaderamente la cosa no pinta bien. Hay guerras, locos al poder y ciudadanos de todo el mundo ciegos ante el abismo. 

Me viene a la cabeza un cuadro que había en el dormitorio de mis abuelos, del que años después compré una réplica exactamente igual en el Rastro de Madrid, con la misma estética años treinta del siglo XX. Se trata de tres niños que juegan a la gallinita ciega, el que tiene los ojos tapados se encamina sin remedio a una sima. Pero su ángel de la guarda le protege con sus alas desplegadas, al verlo te invade un gran sosiego, porque sabes que el niño no caerá al pozo.


¿Saben los otros niños que el pozo está ahí y aun así dejan que siga el juego? No parecen tener cara perversa, pero los más grandes demonios se disfrazan con piel de cordero. ¿Tenemos verdaderamente un ángel de la guarda que nos protege durante un tiempo y luego - harto de lo imbéciles que somos - nos deja caer a la sima? Estas y otras preguntas me vienen a la cabeza cuando miro el cuadro, porque como toda historia que surge de la religión (sea la que sea), tiene un trasfondo real, con moraleja incluida.

No es difícil encontrar los paralelismos del cuadro con la situación del mundo en 2024. Hay unos locos, malos de necesidad y mediocres, que corren a su aire, mientras el común de los mortales, cegado voluntariamente por sabe dios qué ideas y circunstancias, camina derecho hacia el abismo. El elemento novedoso es que el ángel de la guarda, dios, o cualquier espíritu que nos proteja, puede hacer acto de presencia o no. Temo que sea esto último, porque de otra forma es difícil entender muchos de los acontecimientos que estamos viviendo, por no decir todos.

La imagen del sufrimiento humano ya no nos hace mella. La venda que nos cubre los ojos está tejida con nuestra falta de ecuanimidad y compasión. Con cuatro ideas chusqueras, modelamos nuestro mini-universo. No tenemos remedio.

Me gustaría encontrar un lugar en la Tierra al que retirarme para no asistir como protagonista al horror que nos espera. La IA, Inteligencia Artificial, no me interesa lo más mínimo, creo que entre sus objetivos está la amputación de las alas de nuestros ángeles de la guarda. En sustitución de estos últimos, habrá unas máquinas programadas con sabe dios qué fines. En las últimas décadas, astutamente, han dirigido nuestros pasos para que ahora, en 2024, no seamos capaces de pasar una tarde solos en casa, ni dar un paseo en silencio, ni meditar, ni explorar sobre nosotros mismos, en definitiva, hemos dejado de escucharnos. De eso se trata, hoy me he dado cuenta con asombrosa clarividencia. Lo intuía, ahora ya sé - sin ningún género de dudas - que de forma sistemática y concienzuda, nos han convertido en robots sin voluntad. De ahí las reflexiones que siguen.

¿El arte es 'bonito'? Sí, lo es. Pero delante de un cuadro de Ugolino di Nerio, nunca diría que el cuadro es bonito. Porque no lo es.

Ugolino di Nerio (Ugolino da Siena)
hacia 1330 - 1335
Temple y oro sobre tabla.
135 x 89 cm
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid 

El cuadro está en un estado de conservación bueno, pero no óptimo. La Virgen y san Juan tienen exactamente la misma cara, cosa extrañísima, porque a quien debería parecerse María es a su hijo, no a Juan. A Cristo le sale un reguero de sangre, que más parece una cascada que un líquido procedente de un cuerpo humano (por muy divino que sea). Los ángeles son bastante pequeños, torpes y parecen moscas. No creo, viendo su compostura, que si fuésemos a caer en una sima oscura, tuvieran fuerzas para sujetarnos. Como ángeles de la guarda no valen. El fondo dorado es presuntuoso y no viene a cuento. Y la proporción entre los humanos y la cruz deja muchísimo que desear. Esto último podemos disculparlo porque la tabla fue mutilada hace siglos.

Pero cada vez que voy al Museo Thyssen dedico mucho tiempo a este cuadro, me proporciona sosiego y me da qué pensar. Precisamente porque no es bonito. Hoy, delante de la tabla, el 100% de los visitantes del museo se detenía escasamente dos segundos, pronunciaba la tan temida frase "¡Qué bonito!". Eso tras hacer cola para comprar la entrada, dejar los abrigos y dirigirse a la segunda planta andando, acarreando sus ideas enlatadas sobre arte. 

Afortunadamente - como ya he mencionado - no se detienen más de dos segundos delante del cuadro, mucho mejor, porque tanta sandez como dicen me ofende y me perturba. Algunos de ellos, especialmente los que no son creyentes, se mofan de forma vulgar sobre una manifestación del arte que son incapaces de comprender y que va mucho más allá de la mera manifestación de la crucifixión y la tortura de un judío en el siglo I.

Tenemos la increíble suerte, fruto del azar, de poder contemplar cuadros como esté en Madrid. Acto seguido una cascada de preguntas asaetean mi silencio ¿Cómo es posible que un cuadro pintado en el siglo XIV en Siena haya acabado aquí? ¿Qué peripecias ha vivido la obra? ¿Quién ordenó pintarlo? ¿Qué apariencia física tenía el propio Ugolino? ¿Era un hombre piadoso? Probablemente no. ¿Conoció a Giotto en Florencia? ¿Cómo era este último? ¿Existía rivalidad y envidia entre los artistas en el siglo XIV? Hay que recordar que Masaccio fue envenenado unos cien años después de que se pintase esta tabla, presuntamente por envidiosos de su virtuosismo. 

Me gustaría poder comparar este cuadro con cualquiera de los que se estuvieran pintando en Bizancio sobre la misma temática en esa época, faltaban más de cien años para la Caída de Constantinopla. ¿Había intercambio de artistas entre los dos 'mundos' cristianos? Nos han enseñado tan poco sobre el arte bizantino que no puedo dejar de sentir algo de desconsuelo, avivado por los gritos de los visitantes del museo y su frase... Qué bonito!"

Miro con desprecio a todos los idiotas que me rodean, no puedo evitarlo. No son capaces de callar ni delante de un cuadro como este, no son capaces de pensar en nada de forma autónoma. ¿Cómo es posible? Me cuesta muchísimo abstraerme del ruido de fondo que me acompaña toda la visita. ¿Qué aprovechamiento tendrá la IA, más allá de convertirnos en robots al servicio de desaprensivos? 

Un cuadro del siglo XIV me invita a reflexionar y a hacerme mil preguntas, una tabla de hace siete siglos, diminuta ante la inmensidad de la historia trascurrida desde entonces. El pintor, dotado de los escasos medios de la época, me abre un mundo de meditación y de paz. Pero como el objetivo de mi visita al museo es la inauguración de la exposición de Stephanie Comilang, abandono el nirvana y dirijo mis pasos al Salón de Actos, para profundizar más sobre el contenido de 'En busca de la vida'. La crítica que sigue es demoledora, por si alguien quiere dejar de leerme en este punto.


Este montaje, happening, ocurrencia… etc., de Stephany Comilang, consigue que el concepto 'bonito' se vea rodeado de una pátina de absurdez en la que ya da igual que chillen alrededor o aparezca el mismísimo arcángel San Gabriel en forma de ángelito de la guarda para sosegar los espíritus rebeldes, eco-feministas y en contra del genocidio español en América, ese que nunca existió, pero que parece ser – según la propia artista ha comprobado – y también la comisaria de la exposición, Chus Martínez, está en boca de toda la humanidad.

Stephany ha creado la primera parte de una proyección artística que hunde sus raíces en las migraciones humanas forzosas, en este grupo únicamente se incluyen las que se originan por órdenes de los malvados españoles y su Galeón de Manila. La propia artista explicó que se desplaza a los lugares donde tales hechos se producen para escuchar las voces – no es broma, que nadie tome esto a risa – que inspiran sus obras. En este caso, son las mariposas, insectos de los que confesó no saber nada, las que hacen de alter-ego de los pobres filipinos que aún siguen siendo maltratados por los españoles, imagino que en forma de langostas asesinas que comen bichos de todo tipo, porque españoles en Filipinas hay pocos y – desde luego – no maltratan a nadie en 2024.

Para dar forma a esta idea tan novedosa, y de la que habrá una segunda parte que – también lo confesó - aún no sabe cómo dar forma, se valió del ya mencionado Galeón de Manila, que abrió Asia al mundo, entre otras cosas, y que tuvo su origen en el descubrimiento por parte de Legazpi y Urdaneta de la ruta marítima que permitía ir de California a Filipinas, algo que supuso un antes y un después en la historia de la navegación, y del Palacio de Cristal del Retiro. Ambas cosas, las voces que escucha han debido chivárselo, están unidas. La explicación es un tanto compleja, parece ser que el Palacio se construyó con la sangre de los filipinos que perecieron en su construcción, semejante a los excesos de la colonización española en aquellas tierras. De nuevo intuyo que han debido ser las voces (en inglés) las que le han proporcionado esta información, porque no hay por donde cogerla, por más que uno se ponga a ello con la mejor voluntad. Los filipinos que le hablan en forma de mariposas migratorias hablan tagalo, por lo que ella – como abanderada de la denuncia de la injusticia hacia los filipinos – no ha debido enterarse bien, no sabe ni una palabra de tagalo, ni de ninguna de las 170 lenguas que se hablan en las islas. Por ahí deben ir los tiros, no debió ajustar bien el programa de traducción simultánea que le permite avanzar con sus creaciones y del que se valió – de nuevo confesado por ella misma – para incluir en la proyección gritos de desesperación en mandarín, tagalo y español. El inglés y japonés no se contemplan, debe ser que todas las atrocidades que cometieron los ejércitos americanos y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, que incluyen la destrucción (no quedó ni una piedra) de Manila, no merece gritos de desesperación y protesta alguno. Algo se me está escapando.

De las reflexiones contemplando a Ugolino di Nerio, paso a la perplejidad más absoluta ante el abismo de basura que define el arte conceptual que se exhibe en los museos. Como muestra, la cantidad de idioteces que dijeron en la presentación tanto por parte de la comisaria, como por la propia artista, y que sólo puede explicarse por el erróneo concepto de ambas sobre lo que es una mesa de debate, donde las personas que hablan - supuestamente - tienen ideas opuestas para poder generar una charla constructiva. En este caso específico las dos se retroalimentaban de una forma lamentable. Chus Martínez (la comisaria) no sabía ni quien era Urdaneta, y eso que recalcó varias veces que sus investigaciones sobre la historia de Filipinas le habían ocupado horas y horas de lectura. Cuando pronunció su nombre dijo 'ufegjjgng', tal cual, una especie de sonido gutural extraño, para ocultar su desconocimiento absoluto sobre tan ilustre personaje. 

Astutamente, hay que reconocerlo, y para dejar a los asistentes en un plano de inferioridad intelectual, dijo que iba a hablar en inglés y que, si alguien precisaba ayuda por esto, se lo dijera.... Mmmmmm, mmmmm.... Vamos a ver, si la charla se ofrecía con traducción simultánea. ¿A qué viene ese comentario tan absurdo producto de una mente trastornada por la modernidad? Las lecturas sobre Urdaneta, Legazpi y las mariposas han debido dejarla turulata. Nada de esto - repito - debe tomarse a broma, porque ocurrió tal cual. 

La transición de voz humana a mariposa, tampoco quedó muy clara. En el turno de preguntas, alguien pidió a Stephany que hablara sobre las mariposas, y de qué manera le habían inspirado... Demoledor comentario, no sabía nada de estos insectos, con escuchar las voces de los humanos sufrientes había tenido suficiente. Nuestra amiga Chus, tan posmoderna ella, tan inteligente, tan superior intelectualmente, comenzó a agitarse, cual niña pequeña pidiendo la palabra en clase: '¡yo lo sé, yo lo sé!"... También había ensanchado su pozo de saber - ya insondable - con la lectura sobre el comportamiento de estos lepidópteros. Vuelan siguiendo la ruta de unas corrientes de aire específicas, y cada color tiene que ver con un determinado momento climático... ¡Joder! Espero que para afirmar esto sólo haya acudido a Wikipedia, que lo describe ya en los primeros párrafos, porque si verdaderamente se ha leído un libro para decir esta obviedad, el asunto es más grave de lo que pensaba.

Me inclino a pensar que de Wikipedia no ha pasado, pero claro, como también se ofreció a ayudar con la traducción simultánea y nadie se levantó para decirle que no hacía falta, se fue creciendo en su superioridad intelectual y ya no había forma de parar su egolatría. El pobre Urdaneta siguió sin nombre, eso sí, como fue un religioso agustino inofensivo y con gran importancia estratégica, no debió captar su interés, pese al tiempo dedicado a investigar.

El tema de las voces, no obstante, tiene su interés. Según Chus, en Estados Unidos, los españoles somos conocidos entre los latinos que allí habitan como 'colonizers'. He estado decenas de veces en Norteamérica y era la primera vez que oía esto. Creo que, como se suelen comunicar con sufrientes de siglos pasados, las voces de los vivos no deben entenderlas bien. Las segundas generaciones de hispanoamericanos es posible - tras someterse al adoctrinamiento WASP - que lo piensen, pero desde luego los nacidos fuera de los Estados Unidos no dicen semejante estupidez. Chus, con su magno saber, no apreció este matiz tan evidente durante su estancia en Nueva York. También me sorprende que se pliegue a las ideas WASP, que es lo más trasnochado y anquilosado que hay. 

Tras su charla retroalimentada, la idea que flotaba en el aire es que el odio de los filipinos a España y viceversa es un hecho incontestable. Menos mal que echó por tierra tal sandez, afirmando que no nos conocíamos porque no nos habían dejado, y que cuando así había sido, nada de lo que ellas afirmaban era verdad. Me pregunto si Stephany sabrá quién fue Zóbel

Prefiero a Ugolino millones de veces antes que a estas iluminadas que venden ideas más que materia artística. Ideas que son imprescindibles para entender el montaje. Aun sabiendo que hay voces y mariposas de por medio, es complicado tener una noción aceptable de lo que tienes delante. La modernidad pone en nuestras manos medios infinitos para avanzar, un avance que nos obliga a someternos a un pensamiento fijo y desasosegante. Ugolino con sus pinceles y una tabla nos permite intuir que hay en otros planos de existencia, Stephany nos anuncia el mundo que se nos viene encima, el abismo que el niño con los ojos tapados no ve. Sólo queda esperar que el ángel de la guarda esté cerca y que sus alas no hayan sido manipuladas con Inteligencia Artificial.

Leed mucho y pensad por vosotros mismos.
M.