lunes, 30 de julio de 2018

Torquemada y la Leyenda Negra Española... Más constatación en directo de su existencia.

Torquemada ha pasado a la historia como uno de los inquisidores más terribles habidos y por haber. Un ser maléfico obsesionado con quemar herejes. Nadie sabría ubicarlo en el tiempo. ¿Vivió en el siglo XVI? ¿En el XVII? ¿A qué orden religiosa pertenecía? ¿Era Dominico? ¿Jesuita? ¿Franciscano? ¿Qué Rey reinaba cuando él era inquisidor? ¿Cuántos herejes quemó? ¿Qué es un hereje? ¿Cuántos se quemaron en España?

Nadie, o casi nadie, sabría responder a estas preguntas, y de responder, estas serían las respuestas:
- Torquemada fue un tipo sobrehumano, vivió durante varios siglos, dado que está siempre presente en las películas e imaginario popular. Con un halo oscuro, como oscuro era él. Inflexible mentalmente, con la única obsesión de ahogar la verdad y la luz mediante la quema indiscriminada de seres humanos. Vestido con el primer hábito que se nos venga a la cabeza, porque lo resaltable de su persona era su apariencia funesta, enteramente aterradora. Y lo más importante, Torquemada era español.

Un hereje es - por tanto - alguien inocente y candoroso, poseedor de una verdad incontestable y estandarte de la libertad y el progreso.

Lo cierto es que, para empezar, la Inquisición ni se ideó, ni comenzó sus actividades en España. Hizo su estelar aparición en 1184 en Languedoc, en el mediodía francés, para luchar contra la Herejía Cátara. Pronto serán los Dominicos (Torquemada lo fue) los gestores de esta institución que debía obediencia al Papa en Roma y que presentará a lo largo de la Historia Europea y Americana diferentes fases y retos. No es mi objetivo abordar este tema ahora.

Primera idea para no olvidar, la Inquisición no es un invento español, ni alcanzó sus cotas de horror más atroz aquí. 

Otro punto importante, un hereje es aquel que - confesándose cristiano - no sigue los dictados de la ortodoxia que dicta el poder del país en el que reside. En el sur de Europa a partir del siglo XVI, los herejes fueron básicamente luteranos y calvinistas. Y viceversa, porque allí, en Alemania, Suecia, Holanda, Reino Unido..., se hartaron de quemar y avasallar a los católicos. Un musulmán, diga lo que diga Hollywood, NO es un hereje. Es un infiel, según el Diccionario de la Lengua Española. Contra los infieles hubo cruzadas, persecuciones... Pero no se quemaban, ni hubo autos de fe inquisitoriales. Este castigo estaba pensado para aquellos que con su dialéctica tozuda, ponían en peligro las bases de unos incipientes Estados Europeos, donde la religión y la monarquía, por tanto el poder, iban muy de la mano. 

Torquemada tampoco fue Matusalén, que vivió - según nos dice la Biblia - 969 años. Es verdad que tuvo una vida muy larga para los estándares de la época, setenta y ocho años. Pero, otra idea para no olvidar, cuando murió en 1498, faltaban diecinueve años para que las tesis de Lutero se propagasen como la pólvora. Por lo que este fraile dominico JAMÁS quemó al tipo de herejes que nos cuentan en las películas de Hollywood. Su misión, la que le encomendaron los Reyes Católicos, fue perseguir judeoconversos, es decir, aquellos judíos que se habían convertido al cristianismo para evitar su expulsión de España en 1492 tras el Edicto de Granada, y que seguían practicando en la clandestinidad sus creencias. Por favor, en este punto pensad con la mentalidad del siglo XV, tendemos a perder la perspectiva con nuestras ideas fruto del positivismo racionalista moderno. La xenofobia y otros conceptos hipócritas son fruto de los siglos XIX y XX, y digo hipócritas porque - pese a su cacareo y voluptuosidad - los últimos doscientos años han sido los más sanguinarios de la historia. ¡Gracias a Dios! el hombre se había liberado de las tinieblas de la Edad Media y de inquisidores como Torquemada. 



En la expulsión de los judíos de España, subyacía el poder y el dinero, como siempre vamos, eso es una constante. Los reyes del siglo XV eran absolutos, sus deseos eran órdenes, más entonces en una época de transición entre el Feudalismo (necesario para mantener plazas fuertes en unas fronteras inestables) y la Modernidad, concepto sustentado en un poder centralizado, con la ciudad como centro cultural y de toma de decisiones. Sin el poder absoluto e incontestable de Fernando e Isabel, España no sería lo que es hoy. No digo que hubiese podido ser mejor, tal vez, sólo resalto el concepto de evolución natural de un mundo en constante (¿y positiva?) evolución.

Lamentablemente, nuestro fraile dominico ha pasado a la historia, virtud del cine hollywoodiense y como parte de la Leyenda Negra que persigue a España, como un hombre omnipresente en todos los periodos de la historia en los que haya quema indiscriminada de inocentes.

Torquemada es un caso más entre los cientos que se incluyen
en libros, películas y otras manifestaciones artísticas y culturales dictados por el tufo de la hipocresía protestante. He aquí una de mis luchas y hasta diría obsesiones. Si hay alguien corrupto, fanático, supersticioso, inflexible... Es sin duda católico o de cultura católica. Y aquí tengo que sacar a la luz la frase de un amigo que siempre cito, porque - además de divertida - es tremendamente descriptiva. ''Para darse cuenta de las ideas protestantes, sólo hay que ver La Casa de la Pradera''. Algo completamente apolillado, esclerótico, antediluviano, xenófobo e intolerante. 

Como lamentablemente tengo que ganarme la vida para comer, al no haber sido capaz de encontrar una actividad susceptible de ser subvencionada por el Estado, todas estas ideas y vivencias, las anoto y medito, pero no soy capaz de crear un opus coherente y bien anclado históricamente. Afortunadamente María Elvira Roca Barea se ha tomado la molestia de dar forma a algo tan patente y sabido ya como la existencia de una Leyenda Negra Española. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto la lectura de un ensayo. Es, por su forma de escribir, tan divertida, tan apasionada, tan segura de sí misma y de cada una de las cosas que afirma, una persona que merece ser escuchada. Y que, contra todo pronóstico, está alcanzando unas cotas de popularidad notables. ¡Puede que no esté todo perdido en España! Me entran ganas de llorar de la emoción... Podemos gritar que tuvimos un pasado glorioso, que nuestra gesta cambió el curso de la historia y no presumir de que ganamos un Mundial, como algo de relevancia estelar. Perdonad, es que pienso en el fútbol y me pongo mala.








Además de la española, aborda otras Leyendas Negras, de otros imperios, Roma, Estados Unidos y Rusia, todas con el mismo denominador común, la destrucción sectaria de sus enemigos y comparsas envidiosas, ayudados de idénticas armas de propaganda insidiosa y batería de mentiras.

Coincido plenamente con su planteamiento, damos por sentadas ciertas ideas, aun teniendo evidencias de su inconsistencia, por la propia pereza de rebatirlas o más bien por la convicción de que es absurdo iniciar esa gesta. 

La autora expone de forma bien clara cuales son los enemigos demonicacos y destructivos de España (por orden de aparición histórica, destacando sólo los más relevantes):

- Lutero y Calvino. Con el primero no ahorra insultos, al segundo lo califica - sin mayor rubor - como enfermo mental. Si pincháis sobre sus nombres, accederéis a sus artículos de opinión el El País.
- El Reino Unido.
- Guillermo de Orange (Países Bajos).
- La aparición de los Borbones en el siglo XVIII, y la destrucción sistemática del Imperio Español. Los Borbones han sido una desgracia para España, del primero al último. Carlos III fue la gota que colmó el vaso. 
- Y como estrella fulgurante del odio a todo lo ibérico, íncubo de desprecio y envida, Francia. ¡Pobres! Nunca consiguieron tener un Imperio, y lo intentaron. Como no lo consiguieron, se dedicaron a menospreciar a aquellas naciones que sí lo lograron, España y Rusia. Ahora, ya en la modernidad, su propaganda - consistente siempre en mostrar en los demás incultura y subdesarrollo - está focalizada en los Estados Unidos. 

Antes de volver a España, y por dar una pincelada pequeña, es muy interesante como desmenuza la visión que en Europa se tiene de Rusia, totalmente sesgada por la literatura y cultura francesas. Un país lleno de campesinos semejantes al mono y con una aristocracia idiota y sin valores (franceses, se entiende), atrasada e inculta históricamente, que construyó un imperio por pura chiripa y suerte. Pero si llegó a algo fue gracias a la influencia francesa. La pregunta que se hace la autora es simple, esos principios galos que sirvieron a Rusia para ser una gran e influyente nación, ¿por qué no los usaron y aplicaron ellos mismos para si mismos?

''El ilustrado francés en Rusia se las arregla con auténtica perfección para hacerse impermeable a su entorno. No, ciertamente Rusia no le interesa, lo que le importa (aparte de su propia comodidad y promoción social) es sólo un aspecto de ella: su imperio y su poder. De Rusia sólo vale que se ha convertido en un gran imperio en pocos años y estaría bien saber por qué, ya que Francia lo lleva intentado desde hace más de un siglo y no ve fruto. Conforme avanza el siglo XVIII, la ilusiones imperiales francesas van desfalleciendo y se acaban en la Guerra de los Siete Años. Después de varios conflictos coloniales con Gran Bretaña, Francia se ve obligada a renunciar en 1763 a sus posesiones de ultramar. Ya no había ilusión de imperio ni esperanza de poder tenerlo"
Elvira Roca Barea. Imperofobia y Leyenda Negra. 2ª Ed. Dic.2016. Pág. 364


Conste que no dejo de resaltar que a veces se le va la mano, se le nota ofuscada en demostrar la injusticia histórica que se ha cometido con España y su Imperio. Dejando claro que, en la época imperial de los Austrias, una persona nacida en cualquier lugar de América, fuese cual fuese su procedencia, era tan súbdito real y con los mismos derechos que otro nacido en la Villa y Corte de Madrid. Que nuestro dominio de los mares y del mundo duró trescientos años (algo no conseguido nunca por ningún estado moderno) y que hubiese durado más de no haber comenzado el dominio de la ponzoña borbónica en España.

Pero no a todo el mundo ha gustado este ensayo, he leído críticas mordaces y lacerantes. Aunque considero que lo que molesta no es lo que dice, sino más bien la seguridad con la que lo plantea. Todos sus detractores cacarean lo mismo, la libertad y la apertura de nuevos caminos que supuso La Reforma. No niegan que hubo persecuciones a los católicos en Alemania, Holanda y el Reino Unido. Pero ese tema se roza sin profundizar. La clave está en la Teoría de la Conspiración Permanente, el catolicismo quiere dominar el mundo y acabar con la libertad. Las misma propaganda de siempre, porque ya está tan metida en nuestro ADN, que con sólo nombrarla están justificada. ¡Puf! ¡Qué pereza! Elvira Roca con un aplomo aplastante desbanca una por una todas las mentiras de las que se nutre el imaginario historiográfico occidental.

Una vez leído, ya no puedes dejar de percibir miles de ejemplos que avalan la Leyenda Negra. Citaré uno reciente, que - tal vez sin haber leído el libro - no hubiera captado.

Londres, Julio 2018. Exposición en la Tate Modern: "Picasso 1932. Love, Fame, Tragedy". Atentos porque la cosa tiene miga.
Primera cartela de la exposición.
Pablo Picasso, nacido español, pero toda su vida y su carrera desarrollada en Francia.
Es importante para los ingleses dejar claro que ser español es algo que hay que decir, pero si fue grande como pintor fue porque trabajó en Francia. Recordad que le ofrecieron dos veces la nacionalidad francesa y la rechazó, y que vivió toda su vida obsesionado con Velázquez, Goya y los toros.

Siguiente cartela: Picasso había huido ya definitivamente de España, que era un antro de pobreza y miseria que no se podía aguantar, y se había establecido en París.
Más abajo, en esta misma cartela. Era obvio que salir de España era algo incontestable porque la situación económica de su familia era pésima.
En fin, esto es falso, la familia de Picasso no era pobre. Pero, por si leyendo a alguien se le va de la cabeza que España es un agujero donde sólo residen seres que esparcen la oscuridad, como Torquemada, lo repiten. No vaya a ser...

Seguimos, que hay más. Cuadros de la época a los que Picasso añade el título, en español. ¡Oh! ¡Sorpresa!, en las cartelas, aparece el título.... ¡en francés! Importante romper cualquier vínculo con lo terrible, con lo atroz.

Bien, no hemos concluido. Es obvio que Picasso fue grande - para los ingleses - porque desarrolló su trabajo en Francia. Es verdad, no podemos negarlo, una vez se fue, no volvió.

Pero este razonamiento debe servir a la inversa, es decir, pintores que salieron de su país natal y se establecieron en España para desarrollar su arte, como El Greco. ¡Oh cielos! No es así, chasco del gordo. Cuando, ya el día siguiente, en la National Gallery, al contemplar cuadros de El Greco, observo que añaden un escueto comentario: ''El Greco, 1541-1614. Born Greek". Es decir, que nació en Grecia, pero Toledo ni lo pisó, ni importa tal cosa. Oculta queda en las nubes del tiempo y de los perjuicios británicos. Porque NADA puede aportar España para nadie.

"Los muros invisibles dentro de los que viven las autojustificaciones del protestantismo, la superioridad indiscutible de las razas nórdicas y el ego social de Francia, están construidos con los ladrillos de la leyenda negra. Cada generación, según su necesidad, va añadir un capítulo nuevo para convencerse de que ellos están en el lado bueno, porque dejaron a los malos en la otra orilla".
Elvira Roca Barea. Imperofobia y Leyenda Negra. 2ª Ed. Dic.2016. Pág. 396




Leed muchísimo, aprovechad el verano.
M.



jueves, 14 de junio de 2018

Juana la Loca, los gobernantes españoles y... Plutón.

Sigo obsesionada con Plutón. No consigo quitármelo de la cabeza. Ya intuía yo que tendría que hacer terapia para superar estos delirios. A veces hasta sueño que yo soy una de las elegidas por el Estado para integrar la primera misión allí, la de toma de contacto. Y me visualizo haciendo una lista con las cremas que tendría que comprarme, porque a - 230º la piel debe cuartearse muchísimo, el tipo de ropa - intuyo cero glamourosa - necesaria para ese frío terrible y los libros que tendría que llevarme, no sesudos, más bien novelas de misterio para imbuirme en la trama y olvidarme de donde estoy. Yo intimar con los plutonianos, no creo que lo haga. En este tipo de expediciones siempre hay gente que se presta a ir diciendo sandeces a los lugareños, como si sus vivencias y sus opiniones fuesen la pera, un faro en el universo, y como seremos escogidos de forma científica, por miembros especializados de los poderes públicos, cargos políticos curtidos en las disciplinas para las que son nombrados, pues ya se cuidarán de que haya un espécimen de cada grupo humano, en lo que se refiere a etnias, gustos musicales, sexuales, estéticos... etc. Lo cual me tranquiliza mucho, puesto que ya intuirán, en las entrevistas previas a la expedición, que yo no tengo interés en enseñar nada, ni compartir nada con los plutonianos, y que no sé ni a qué voy. 

Muchos os estaréis preguntando, ¿y entonces para qué van a elegirte, si no piensas interactuar? Pues muy sencillo. Soy parte de esa clase media - cada vez más exigua en número de personas y recursos - que es esquilmada sin piedad por el Estado. Llegado el momento de dar un paso más, otra vuelta de tuerca, que requiera que busquemos nuevos asentamientos para los humanos (por si la Tierra llega a ser inhabitable) escogerán a los que ya explotan, a los mismos de siempre. No indagarán si hay otros a los que les apetece montarse en la nave espacial. NO, eso supondría trabajar, gestionar, y recordemos que los que nos dirigen no creen que tengan que hacer esa labor. Su gran aportación al sistema social consiste en la esquilmación y aniquilación de las fuerzas intelectuales y productivas para aprovechamiento y lucro personal, y para conseguirlo, lo mejor es ir a lo fácil pronunciando discursos grandilocuentes. Lo sé, ahora os he metido el miedo en el cuerpo, muchos ya os veis en la nave espacial. Mirad que lo siento. Y con la mala noticia, que por más que busco en internet, no encuentro ningún tipo de establecimiento especializado en este tipo de terapias cósmicas. 



Importante si no queréis acabar peor, no leáis el link de Wikipedia relativo a Plutón, porque podéis caer en la desesperación. 

Así que con estos delirios constantes, me dio por investigar a fondo la figura de Juana I de Castilla, más conocida como ''Juana la Loca''. Antes de seguir, por si lo olvido, debéis saber que los nobles castellanos jamás consideraron ni declararon a Juana como loca o demente. Puede que por interés, pero me inclino a pensar que por llevar la contraria a su hijo, Carlos I, el Emperador aniquilador de herejes y fundidor de recursos castellanos para beneficio y gloria propias.




Por partes. Algo tenemos los castellanos que todo el mundo se cree con derecho a esquilmarnos y en los tiempos modernos - yendo un paso más allá - se ha ampliado al insulto y la vejación más grosera. Obviamente esto se corta con un poder central fuerte y centrado en lo nuestro, pero históricamente esto ha brillado por su ausencia. Isabel la Católica fue la última gobernante que procuró dar lustre a Castilla mediante mecenazgo de artistas (Juan de Flandes es un ejemplo de ello) y por vía de matrimonios de conveniencia de sus hijos con los herederos europeos. Colón había llegado a América, ahora se trataba de poner a Castilla en el mapa (ojo digo Castilla, no España, aun no habíamos dado el paso hacia la integración del resto de naciones que componen este peculiar Estado). Su hijo varón heredaría el trono, y el resto estarían ''felizmente'' casados con los reyes de Inglaterra, el Emperador de Sacro Imperio y Portugal. Pero - cosas del destino - la cosa fue malamente. Como en el juego de ajedrez, fueron cayendo las piezas clave y al final Juana se erigió con legítima heredera de la Corona de Castilla.

La historia de Castilla, como Reino independiente y poderoso, es sencillamente apasionante.

Cuando contrajo matrimonio con Felipe el Hermoso, archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante y conde de Flandes, en 1496, tenía diecisiete años, pensaba que viviría siempre en la corte de Flandes, que sería feliz y comería perdiz. Pero la vida de muchas vueltas y la codicia humana sigue un camino constante. No somos nadie. Y encima la pobre se enamoró perdidamente del idiota de su esposo. Porque el pobre muy listo no parecía. Codicioso y ponzoñoso si, pero inteligente no demasiado. 

Juntos hicieron dos viajes a Castilla, en el segundo de ellos, nuestro Felipe murió. Antes, como suele ser habitual en estos casos, había esquilmado junto con sus consejeros todo lo que había podido, y había urdido mil intrigas en connivencia con el monarca francés.

Nuestra Juana, aquejada de lo que ahora llamaríamos ''Trastorno Bipolar'', enfermedad entonces no diagnosticada, aunque sí conocida, vivía momentos de auténtica zozobra. Era la heredera de Castilla, pero todo era rarísimo, porque su padre (Fernando el Católico) no quería perder el control de los bastos territorios de Ultramar y veía que su hija era mentalmente inestable. O tal vez no. Pero en aquella época el control del hombre sobre la mujer y su peso a la hora de colocarla en un estamento definido era infinita. Si Juana hubiese sido un hombre, hubiera heredado el Reino y punto. Luego habría pasado a la historia como loco, sádico, demente, injusto... Pero en un hombre, esto son pecadillos sin importancia. 
Total, que entre pitos y flautas, pactos entre gobernantes, derechos adquiridos e intereses de aquí y de allá, nuestro Carlos I de España llega a la Península, tras un accidentado viaje, en 1517. Un año muy prolijo en eventos, clave para Europa, con acontecimientos que se dejaron sentir en Plutón. Sólo que entonces no había recursos para enviar humanos allí y así huir de tanto despropósito.
El hombre flipó con lo que veía, claro, un sentimiento que ya ha sido una constante en los gobernantes patrios, y que dura hasta la actualidad, a saber... Constatación de que la miseria desborda y que hay seres necesitados de los mínimos recursos para su subsistencia, pero ninguna voluntad de repartir los suyos con ellos. Teniendo siempre en mente la expoliación de las arcas públicas sin pudor. Y de paso reparto con sus más allegados. La ventaja del siglo XVI es que el Rey era indiscutible, absoluto... Y no tenía que dar explicación alguna sobre su comportamiento insolidario y despótico. En la actualidad - lamentablemente - tenemos que tragarnos discursos huecos y vomitivos, llenos de engañifas y promesas incumplidas que nos amargan la vida sin necesidad. Unido lo anterior a un afán recaudatorio irrespirable. Y si alguien se queja e intenta ganar algún dinerillo extra, será observado por quien todo lo sabe y ve, el Estado, que si puede te manda a Plutón para seguir explotándote y vejándote. La humanidad avanza y las torturas se sofistican, pero el principio es el mismo. 

La tortura que impuso Carlos I a sus súbditos castellanos fue la sangría sin control para crear una gran Europa Católica controlada por él. Pero la mayor tortura se la procuró a su madre, como necesitaba reinar en su nombre sin que ésta molestase, la tuvo encerrada en Tordesillas cincuenta años, incitando a sus cuidadores - generosamente recompensados - a que por todos los medios la volvieran más loca de lo que ya estaba. Otro de los trucos de los poderosos, hacer pasar por demente a quien más sabe o más daño puede hacerles. Ahora hay otros medios más sutiles, como el escarnio público, el chantaje, manipulación de pruebas, uso de influencias y manipulación de voluntades obedientes dentro de una organización de mayor o menor tamaño. Lo cierto es que poco o nada cambia el alma humana.

Y ahora diréis... ¿Qué tiene esto que ver con Plutón? Todo. Veréis. Cuando leo el periódico o analizo las decisiones que se toman en la empresa donde presto mis servicios, creo no comprender nada. Cada vez que he intentado criticar algo, poner de manifiesto hechos que a todas luces son ridículos, he sido tachada de demente y me han apartado. Como a mí, a personas mil veces más brillantes que yo, porque de lo que se trata es de crear un mundo hueco de matices, sin sustrato, de hojas que vuelan y palabras que se lleva el viento. De gestos que no sirven porque son un maquillaje de infamia y deshonor. Un deshonor larvado y cruel que ataca siempre a los más débiles, a los que no pueden defenderse y son atrapados en una tela de araña tejida con las justificaciones más viles. Por eso se encerró a Juana hace 500 años, por eso cualquier día de estos - si no servimos o somos molestos - justificarán nuestro traslado a Plutón. Porque nada hay más molesto que la sensibilidad y la crítica.

Así que ahora, 500 años después recuerdo a esta mujer, Juana I, víctima de mil infamias, diana de intrigas y ambiciones ajenas. E imagino lo feliz que hubiera sido en otro planeta, porque este deja mucho que desear.

Leed mucho (menos los detalles del Planeta Enano, eso no).
M.

jueves, 7 de junio de 2018

Los premios y la literatura escrita en francés... Junto con otros temas más o menos dispersos.

Hace unos días el Jurado de la Fundación Princesa de Asturias otorgó el Premio de las Letras a la escritora francesa Fred Vargas

Por supuesto que la conocía, la duda ofende, pero no había leído nada suyo. Así que aprovechando uno de los paseos por la Feria del Libro de Madrid (este año - por cierto - con Rumanía como país invitado) adquirí uno de sus libros de misterio. Me dejé aconsejar por el librero. Tiene dos series de misterio, una de ellas protagonizada por el Inspector Adamsberg y otra por tres jóvenes (Los Tres Evangelistas) que no tienen ni oficio ni beneficio por obra y gracia del mundo en el que vivimos. 

Bien, según el simpático vendedor, las protagonizadas por los Tres Evangelistas son más dinámicas, la trama es más divertida y enganchan más. No sé si es verdad, porque de las protagonizadas por el Inspector Adamsberg no he leído ninguna. Lo que sí es cierto es que enganchar, enganchan, y el planteamiento es original. El policía con una vida peculiar y que es un lince para descubrir misterios, es un punto de partida muy recurrente.

En este caso, tres jóvenes que van dando bandazos por el mundo y que están sin un céntimo en el bolsillo, deciden alquilar una casa en ruinas por un precio económico, y justo en la casa de al lado, desaparece una mujer. El misterio está servido.

Primera cosa buena de la Novela, por cierto no he dicho el título, ''Que se levanten los muertos''. Zasca crítico a nuestras sociedades que presumen de civilizadas, el que estudia historia, literatura, arte, filosofía o algo semejante, va a pasar más hambre que el perro de un ciego. A no ser que se dedique a camarero, animador de discoteca o cuidador de parques y jardines. No sé si porque a nadie le interesa el arte y la historia, por más museos que haya visitado por el mundo, o porque realmente a nivel global escarbar en el pasado y reflexionar sobre uno mismo resulta poco atractivo. O todos ellos.

Bien, cada uno de los muchachos es especialista en una época concreta del devenir humano, la Prehistoria y los hombres cazadores, la Edad Media y la Primera Guerra Mundial. Los tres, junto al tío de uno de ellos, un policía corrupto que tampoco tiene donde caerse muerto, se reparten los pisos de la casa en función de la época histórica objeto de su interés. Y cada uno en su espacio se devana los sesos buscando información que no interesará a nadie. 



El planteamiento es el alter-ego de la propia escritora, ella es especialista en la peste negra en Europa, y su hermano en la Primera Guerra Mundial. No sé los artículos sobre la peste negra a cuanto se pagan, pero ella se ha tenido que dedicar a escribir novelas de misterio para comer. Y ¡gracias a Dios! no le ha ido mal. La realidad es la que ella plantea en el libro, jóvenes de 35 años, que se acercan a una edad peligrosa y caminan sin oficio ni beneficio. ¿A alguien le interesa el saber? No, así no tenemos que reflexionar sobre nuestros errores pasados, hacemos lo que nos da la gana y ya está. Es mucho más cómodo. 

Huelga decir que los tres, junto con el policía retirado, son brillantísimos. Por eso viven apartados en un caserón en ruinas, el caserón - imagino - es el símil de nuestro mundo, lo restauran ciudadanos anónimos sin afán de protagonismo, mientras otros que se dicen salvadores del universo, destruyen todo lo que les pueden. Los grandes salvadores son ambiciosos sin límites, lobos con piel de cordero, que sólo buscan su apuntalamiento personal. 

Desconfiad de los visionarios y de los salvadores del universo, malo malo. 

Al final, en la resolución del misterio otra moraleja. El ser humano esconde una maldad sin límites y el rencor no se deja atrás así como así.

Ahora tengo que decir una cosilla mala del libro... ¡Dios míiiioooo! Qué manía tienen los franceses de creerse el centro del universo. Este libro no es uno de los casos más dramáticos de su paroxismo nacionalista y su obsesión por engañarse sobre la situación agónica que atraviesa la lengua francesa, pero de vez en cuando (la cabra tira al monte) desliza algún comentario que te deja turulato. Lo cual desluce un poco un planteamiento tan brillante. Pero los franceses, franceses son y poco se puede hacer.

Un libro de misterio muy recomendable en cualquier caso. Mejor que las bazofias que nos llegan de Estados Unidos y que siempre van unidas a frases huecas en su contraportada.

Leed mucho y sacad vuestras propias conclusiones.
M.










domingo, 3 de junio de 2018

La Señora Lirriper, los extraterrestres y el modelo terrícola plutoniano...

He visto unas zapatillas de la marca ‘El Ganso’ que me voy a comprar, son amarillas, me encantan. Además he leído en varios blogs de influencers (lo que yo no soy) que es el top del glamour llevar este tipo de calzado. Estrambótico y atrevido, pero muy elegante. Puedes combinarlo con pantalón de vestir, vaquero o falda…. Queda igual de bien. Y está genial de precio. Me he acostumbrado a ir en zapatillas a trabajar, y mi vida ha cambiado, además de cómoda, me duele menos la espalda y aguanto mejor el día.

Las sandeces, me salen solas, podría estar escribiendo frases así durante horas, y enlazar un razonamiento con otro, hasta el infinito y más allá. Pero claro, nadie me leería, o me leería menos de lo habitual. Y claro, no sé si me compensa. Lo normal es que mis seguidores me escriban para decirme que el libro que recomendé no hay quien lo aguante, y que no han pasado de la página diez. También que mi obsesión con los cuadros del Museo del Prado en comparación con el Arte Moderno, resulta irritante y repetitiva. Que Eurovisión este año ha sido infumable, y que no entienden cómo yendo de culta, me atrevo a decir que el Festival es un evento planetario sin precedentes. Por favor, a ser posible, y para aquellos que querías enviarme algún comentario, os pido que sea algo positivo. Ando muy plof con tanta lluvia y con el nulo rastro del buen tiempo, y estas cosas me afectan muchísimo. Luego, cuando decido ponerme a escribir otra vez, sólo se me ocurren temas relacionados con zapatillas, y tendencias de moda para ir a trabajar.
Primera idea, poner frases sin sentido es fácil, creativo y genera muchos adeptos. Enlaza con la idea número dos, la pregunta que me hago constantemente, ¿son los demás los que están pirados o soy yo? No lo escribo como chascarrillo, ni para causar risa, es que me lo pregunto a todas horas y voy dando bandazos conceptuales. En estos momentos creo que soy la única, o casi, persona cuerda que queda a nivel planetario. Esto incluye a terrícolas y habitantes de otras galaxias más allá de la Vía Láctea.
Me pregunto si los extraterrestres serán tan ineptos y dañinos como los humanos. Entiendo que sí, y que por eso no vienen, ya tienen bastante con lo suyo. Nosotros en cambio si que vamos a otros sitios, como tenemos un planeta que es una cloaca, insistimos en colonizar al universo e incluso nos plateamos habitar otros planetas. Para esto tengo que hacer terapia, a ver si acabo encontrando el motivo de este afán… ¿En serio queremos que nos conozcan por ahí? ¿Qué pretenden que les mostremos, nuestra insolidaridad, crueldad, sadismo, maldad pura y dura, mezquindad, ceguera? ¿Por qué insistimos en este punto? Como en Madrid hay de todo, confío que exista algún especialista en este tipo de terapias de ‘Comprender la expansión terrícola por otros planetas del Universo’. Mi único consuelo es que el Universo está en continua expansión (esto no quiere decir que sea infinito) y que lo tenemos chungo para que nos conozcan a nivel interestelar. ¡Gracias a Dios!
Lo que sí entra dentro de lo probable es que se produzca una hecatombe y el hombre se auto-extermine, y de nuevo empezaríamos de cero. A saber, vida en cuevas, descubrimiento del fuego, la rueda…. Y así hasta llegar a la era tecnológica. Hay evidencias de que esto se ha producido ya en el remoto pasado. Platón era un firme defensor de esta idea, y los Egipcios también. Estamos hablando de millones de años, así que tranquilos que no lo vamos a ver, tampoco la colonización de Plutón, en este caso por falta de voluntad terrícola, al estar tan lejos de sol, hace un frío de muerte (unos – 230º) y casi no hay luz. Parece complicado convencer a alguien para que se vaya a vivir allí, aunque nunca se sabe. Lo mismo hasta gastamos millones en montar allí un chiringuito y subvencionamos a beodos varios para allanen el camino. Otro de los hechos sorprendentes de las sociedades civilizadas es la cantidad de recursos que se queman en proyectos absurdos, este puede ser uno de ellos. No exagero, porque cosas peores se han visto.



Acabo de recordar que esto es un blog literario. Y sólo he hablado de zapatillas y extraterrestres. No puedo defender que esté cuerda, claro. ¡Puf! De verdad que cuando me siento a escribir tengo un guión, un papel donde tengo anotadas ideas, pero no sigo nunca lo sigo. Alguna cosilla aprovecho, pero poco. A ver ahora como encarrilo esto, yo quería hablar de la Señora Lirriper, el delicioso libro de relatos cortos de Charles Dickens y concluir con una frase moralista y lacrimógena al hilo de los tiempos que vivimos. Y de repente me he visto en Plutón. ¿Qué tendrá que ver? Para paliar este desaguisado, directamente cuento algo del libro y los párrafos anteriores los mantengo por si alguien saca alguna conclusión que le sirva para su día a día.

''La Señora Lirriper'' es un libro corto, de relatos aparentemente inconexos, al que Dickens - junto con otros amigos escritores - dio forma en 1864 y del que no encontraréis demasiadas referencias. Quizás porque fue un escritor tan influyente y con tantas novelas, que esta en concreto pasó más desapercibida. Siendo, como es, una delicia. La señora Lirriper es una viuda que regenta una pensión en Londres. Nunca llegas a saber si es una usurera o no, lo que si concluyes, con el entramado de sus cuentos relatados por huéspedes varios, es que tiene un enorme y polifacético corazón. Es terriblemente sencilla en sus planteamientos, pero no duda en hacer el bien cuando es necesario. Algo semejante a lo que hacían los miembros del Club Pickwick. Todo muy Dickensiano. Debido a un desgraciado acontecimiento, acaba haciéndose cargo de un niño al que cría con auténtico amor maternal y al que educa sin escatimar un penique. El chico corresponde ese amor y cierra la novela con una reflexión magistral, una mezcla de candor infantil y madurez absolutamente conmovedora. No hace falta colonizar Plutón, en los sentimientos más puros está la clave para afrontar cualquier hazaña. Obviamente a la Señora Lirriper no la llevarían en una nave espacial a ningún lugar del Universo, este tipo de personas no mediocres, ni ladinas y con sentimientos puros, no interesan a nadie y tampoco conviene que compartan sus puntos de vista. Es necesario seguir esparciendo frases huecas por el Universo.

He llorado al conocer la triste vida de Dominique, un niño de acogida asesinado por la pareja de su padre adoptivo en Elda. Y por una extraña asociación de ideas, reflexionaba sobre la Señora Lirriper y su generosidad, que está visto sólo puede existir en la ficción. Tendemos a producir frases grandilocuentes, damos protagonismo a políticos de cualquier ideología que quieren salvar el país bajo estrategias propias de Frankenstein, aglutinando carne muerta y dilapidando ingentes recursos. Pero no protegemos al indefenso, al que no tiene nada, al que no necesita nada, sólo cariño. No, por favor, hay que hacer una plataforma ya en contra de la expansión terrícola por el Universo. Tenemos que buscar y encontrar a Señoras Lirriper, cuidarlas y que nos cuiden, o estaremos perdidos y con rumbo a Plutón.

Leed mucho.
M.




domingo, 13 de mayo de 2018

Un canto a favor de Eurovisión... (por llevar la contraria)

Soy una friky, me gusta Eurovisión. ¡Toma ya! Me ha gustado siempre, desde que era pequeña, cuando en el festival sólo participaban los países de la Vieja Europa, y se presentaba al director de orquesta que acompañaría al artista antes de cada actuación. Me gustaban esas votaciones infinitas, en inglés y francés, empezando desde un punto y acabando en doce. 'Uayominí', era lo que yo entendía en francés, que era Reino Unido.

Ahora, esa parte del imaginario de mi niñez se ha visto sobrepasado por un espectáculo de luz y color, donde la música pasa a un segundo plano. Se ha abierto la puerta a países minúsculos, convencidos comunistas en el pasado, que echan el resto para aupar a cantantes que no tendrán más momentos de gloria, no porque sus canciones sean malas, que lo son, sino porque la música que escuchamos, la que se vende, se produce exclusivamente en Estados Unidos e Inglaterra, donde los productores saben de qué va el tema y además su inglés es nativo, del bueno. No una mezcla extraña de esloveno-inglés.

Tampoco el francés pinta nada ya, ni en el desarrollo del espectáculo, ni en las votaciones... No hace falta hablarlo, porque para votarse entre sí los de siempre, usar una lengua muerta se convierte en un anacronismo insulso y pesado. El inglés siempre va más al grano, no tiene tantos matices como el francés, que es una lengua latina llena de recovecos. Que en los Balcanes hubo una guerra infernal en los 90 y que se mataron (mejor dicho masacraron) entre sí no importa, porque Eurovisión, el nuevo, el del espectáculo de luces led y personajes a cual más raro, demuestra que existen lazos profundos por encima de cualquier circunstancia. Y para eso el inglés sobra y basta.

Y aun así, sigue gustándome, por dos razones, la más importante es que no logro sustraerme de los recuerdos infantiles del Festival 'Uayominí', y la segunda es que me parece un ejemplo claro de la hipocresía salvaje del ser humano.

La música es una basura, pero el presupuesto del evento es tal, que muchos países se han negado a lo largo de la historia del certamen a organizarlo. Pero entretiene a la gente, todo el mundo lo comenta durante las semanas anteriores, aun sabiendo que ninguna de las canciones (ni la ganadora) llegará a tatarearla nadie, excepto contadísimas excepciones. Lo que pone de manifiesto que lo ve más gente de la que lo confiesa abiertamente, como yo, y que ya cualquier manifestación artística carece de sustrato aprovechable, sólo hay que organizar un espectáculo.

Casi siempre ganan canciones 'protesta', en el caso de este año, Israel, presenta a una chica espantosa de fea, con un look imposible de calificar, que denuncia el acoso que sufre la gente como ella en el colegio, para lo que se vale de unos alaridos tipo gallo que dan hasta grima. ¡Qué gran momento para el europeo medio de mostrar su solidaridad e irse a la cama tan contento!! Ha hecho la buena obra del día. Sin entender ni lo que dice la canción, ha mostrado su rechazo al acoso infantil, su apoyo a la lucha de las personas que son diferentes para encontrar su lugar en el universo. El lunes, cuando vuelvan a sus tareas cotidianas, y conozcan de primera mano casos de acoso, no harán nada. Entra dentro de lo posible, que - tal vez sin darse cuenta - serán acosadores ellos mismos. En fin, pecadillos sin importancia que podemos purgar de forma fácil.

Luego tenemos los cantantes que quieren consagrarse, pero no lo logran... ¡Puf! Pobres, estos son los peores, viven engañados. Gurús de la canción, que culpan de su falta de galas y de éxito a festivales como este. La gente es idiota, no sabe de música, dicen. Entiéndase 'saber de música', gustarle única y exclusivamente la que ellos hacen. Esto valdría como argumento antes, pero ahora ya está un poco cogido por los pelos. En Spotify hay de todo, pero es que ni su familia les escucha. Además, si no les gusta la música que agrada a las masas... ¿por qué quieren ser partícipes del fenómeno? Otro matiz por el que chirría este razonamiento es que el año pasado ganó Salvador Sobral, con una puesta en escena sobria y enarbolando como única arma su música llena de alma y cadencia. Ellos no se rebajarían a ir a Eurovisión, es la peste, el mal reencarnado, el anticristo. Muy afín este tipo de artista a la defensa del 'pensamiento único', tienen muy claro como hay que actuar en el mundo de la música, estás conmigo o contra mí. Cuando es tan música dar con un palo a una botella, como 'La sinfonía del nuevo mundo' de Dvorak. Pero la democracia y el respeto son valores no siempre bien llevados a la práctica.

Otro de los temas preocupantes, al hilo de la democracia, es la obsesión por dar voz a gente que no tiene ni idea ni de lo que se pregunta. Abnegando la profesionalidad con el chusquerismo democrático. Los pensadores que nos dirigen defienden que tenemos el derecho a opinar sobre todo. Vamos a cambiar el trazado de una calle, se hace una encuesta por internet, hay que plantar un geranio en el balcón del Ayuntamiento, se pregunta al ciudadano si las flores que brotarán deben ser azules, verdes o blancas. Eso es el colmo de la democracia, dar voz al pueblo ¡Lo más grande! Desgraciadamente se ha trasladado a eventos frikis como Eurovisión. Ahora la gente vota y ese voto (el popular) decide quien gana el certamen... ¿¿¿??? ¿Qué se valora? Lo políticamente correcto, lazos históricos y espectáculos esperpénticos varios. Esto es terrible en sí mismo, porque se empieza así y se acaba haciendo un referéndum sobre el Brexit, en el que precisamente a los que ni les va ni les viene, acaban decidiendo sobre el destino de personas que tiene mucho que perder con la sinrazón del que no sabe ni los puntos básicos del cuestionario. 

¿Veis como Eurovisión tiene más miga de lo que parece?

Dejo para el final a España y su participación. Algo digno de un estudio pormenorizado. Daré sólo unas pinceladas. Nadie nos vota ni nos comprende, eso - para los gurús musicales de los que he hablado - debería ser bueno. NO NO, en este caso es malo. Que los frikis que siguen el festival, que no saben de música (recordemos), no aprecien nuestras canciones es MALÍSIMO, no ofrecemos una propuesta de calidad. 

España juega mal sus cartas, nada más. Somos uno de los mayores contribuyentes a Eurovisión, pero no nos aprecian. Otra de las hipocresías del mundo moderno. Países que hasta hace 30 años no sabían ni que existía el festival, que hablan lenguas muertas (de ahí sus canciones en inglés pírrico), se dedican a darnos lecciones sobre este particular. Habría que recordarles alguna cosilla menor, como nuestra avasallante cultura centenaria o que - después del inglés - la música que más se escucha/vende, es la que se produce en español. Pero España, dirigida por mediocres, no se atreve a dejar las cosas claras.

Valga este razonamiento para suecos, noruegos y otros países nórdicos, que nunca nos votan, tal altivos ellos. De vez en cuando (véase el escándalo de la Academia Nobel) tienen también trapos sucios que lavar.

Acabo sí, con Amaia y Alfred. Porque a mi.... ¡Me han gustado! Era obvio que en Europa no iban a entender la puesta en escena. Que dos jóvenes muestren un amor cándido y sin tapujos en la pantalla es - para los puritanos herejes - algo inconcebible. Que un catalán y una navarra, hayan defendido los colores de España, tampoco cuadra, recordad que desde hace un año se muestra fuera de nuestras fronteras una Cataluña en la que TODOS se quieren ir y en la que nadie - una vez prueba el jamón serrano - se reconvierte en español, aunque sea por puro interés. Porque eso sería reconocer una España plural y multicultural, con roces, sí, pero diferente y enriquecedora, vamos, lo que siempre hemos sido y lo que siempre les ha fastidiado a nuestros vecinos que seamos. Para ello se han dedicado durante siglos a crear una leyenda negra sobre nuestro retraso, rigidez y xenofobia. Alfred y Amaia son molestos, no importa la canción, la prueba es que la ganadora es bastante peor.

Cuando ganó Masiel con ese maravilloso vestido, aun teníamos sueños por cumplir, los sueños ahora los dicta la hipocresía.



Leed y pensad por vosotros mismos.
M.


sábado, 12 de mayo de 2018

Herejías del los tiempos modernos....

Nota previa: NO voy a hablar de herejes, hogueras, disquisiciones religiosas o chamuscados varios. Voy a hablar de un libro y de una fiesta llena de glamour y trajes caros. Un libro sobre Cuba, una reflexión sobre la pobreza y el Sistema Castrista y una fiesta en Nueva York de ricos ociosos necesitados de algún sustrato cultural y/o actividad más orientada al bienestar de otros seres humanos. Una reflexión profunda en un castellano católico, frente a un esperpento instigado por los perjuicios protestantes. 

El libro, 'Herejes' de Leonardo Padura, un mago de las palabras y los sentimientos. Recomendable sin un pero. Instructivo, sincero, bien escrito y mejor estructurado. Un constante desafío a nuestra vena sensible, a nuestra reflexión sobre qué lugar ocupamos en un universo infinito, de designios extraños pero asombrosamente sorprendentes, de casualidades y círculos que se cierran cuatrocientos años después, porque todo lo bello logra trascender.

Lo bello en este caso no es la propia novela, es un cuadro de Rembrandt, el retrato de un judío, que puede ser Jesús o bien un contemporáneo del propio pintor y que constituye el eje del libro. Una historia que comienza a mediados del siglo XVII en Ámsterdam y concluye en 2008 en La Habana. Hay objetos cuya pertenencia marca la vida de las gentes, sus objetivos, su destino. Pero no por su valor intrínseco, más bien por lo desencadenan a su alrededor y como consiguen despertar la codicia en personas que ni tan siquiera conocen su verdadero bagaje, su alma.


Desconocía, antes de leer el libro, que en 1939 un barco, el  S.S. Saint Louis estuvo fondeado frente a La Habana. En él viajaban 900 judíos que tenían la esperanza de encontrar en Cuba un lugar del que escapar de la barbarie nazi. Así se les había prometido, por ello habían pagado un alto precio. Hasta ahí un hecho histórico probado. En ese punto, la novela nos da a conocer a una familia judía, los Kaminsky, que -  intuyendo la falsedad de la promesa - esconde entre sus pertenencias este lienzo de Rembrandt, con el que aspiran a comprar su libertad. Finalmente no son autorizados a desembarcar, dejando en tierra a parte de sus familiares, ya asentados en Cuba. El cuadro, desaparece. Como desaparecerá la familia Kaminsky, ellos en un campo de concentración a su vuelta a Europa. Los cubanos no los aceptaron, pero los estadounidenses, tampoco. La cosa de la guerra en 1939 no estaba clara para ellos y nos se quisieron mezclar, total, novecientas personas arriba/abajo, no van a parte alguna. 

El lienzo volverá a aparecer, claro. Dejando tras de sí víctimas, pero - como suele suceder - no las que merecen serlo, más bien los inocentes, los que sin remedio y como una partitura machacona e irreversible, sufren los daños colaterales buscando su sitio en la trama.

Cómo llega a conocer Padura la vida de Rembrandt con ese detalle, porque estoy casi segura de que todo lo que cuenta es cierto, es algo que merecería la pena que nos explicara. Cómo un hombre criado - como él - en una cultura ajena en el espacio y en el tiempo a la del pintor, puede expresar con esa sensibilidad y conocimiento, cada uno de los detalles que rodean la gestación de un cuadro, polémico desde su alumbramiento. ¿Cómo? Por eso os recomiendo que lo leáis y lo disfrutéis. Conoceréis la realidad de las familias judías que tuvieron que huir de España en 1492 (los sefardíes), como orientaban su brújula hacia la Península desde una ciudad a la que consideraban la Nueva Jerusalén, Ámsterdam. Da igual lo que nos arrebaten, siempre queda algo que nos une a lugares legendarios a leyendas y vivencias de nuestros antepasados.

En algunos momentos de la trama, piensas que ellos mismos - los judíos - se traicionan sin remedio, porque ni en la adversidad son capaces de procurar un bienestar común, de eliminar la intolerancia entre sus propias filas. Y - para justificar su propia ceguera - es habitual que aparezca un mesías en la Tierra. Entonces todo se precipita hasta el abismo. ¡Qué previsibles son los humanos y qué bien lo narra Padura! 

Hay un punto de inflexión en el que - de una manera directa - tiene que tender un paralelismo entre el siglo XVII en Holanda y el XXI en Cuba, nada más sencillo conceptualmente. La eterna decepción de los sueños incumplidos, aniquilados por discursos grandilocuentes y movimientos salvíficos que hacen aguas por todas partes. En el caso de Cuba es claro, el Comunismo de Castro y su efecto arrastre hacia generaciones perdidas en busca del mesías, porque el comunismo destruye (palabras del propio Padura) pero es incapaz de modelar nada que guíe al ser humano. Para explicar la vida de los judíos en Ámsterdam, se vale de un mesías que quiere desde Jerusalén cambiar el destino de su pueblo y que - al igual que Castro - los dejará a todos al borde del precipicio, tras haberse llevado por el camino vidas e ilusiones.

Para ilustrar y llevar al extremo la sensación de abandono vital, se vale, tras el punto de inflexión del que ya he hablado, de la desaparición de una joven 'emo', otro grupo urbano que desconocía antes de este momento. Básicamente son individuos que desprecian el mundo en el que viven y se alejan a su manera, autolesiones, drogas y una estética de pelos lisos y echados a la cara, maquillaje blanco, ojos marcados en negro y ropa estrafalaria. Confundibles con los góticos, pero diferentes hasta en sus gustos literarios y musicales.

Su forma sencilla y concisa de explicarnos que cada uno escapa como puede de lo que no le gusta, que suele ser más de lo que puede soportar. Objetiva o subjetivamente, este mundo lo hacemos un asco entre todos. Deberíamos ser más tolerantes con los deseos de otros y con su libertad para escoger. Esta debería ser una máxima que nos enseñasen desde pequeños, pero la moral que aprendemos no tiene sustrato alguno, es endeble y llena de frases huecas. Hemos pensado que el progreso nos liberaría de las lacras de Dios. Error. Los hombres, desde siempre hemos necesitado para vivir el influjo invencible de un creador, algo que siempre el arte, con su poder trascendente, ha intentado transmitirnos.

En la búsqueda de salvadores y mesías varios hemos empeñado esfuerzos que nos han dejado desorientados y maltrechos. La mayoría han sido farsantes, enfermos con sed de poder, con la avasallante pasión del dominio sobre otros hombres y sus destinos, sus mentes y su voluntad. Hitler, Stalin, Castro, Mao...

Las últimas páginas de la novela son los pensamientos en voz alta del escritor, identificándose con la joven emo desaparecida, ''ya no hay nada en que creer, ni mesías que seguir. Solo vale la pena militar en la tribu que tú mismo has elegido libremente. Porque si cabe la posibilidad de que, de haber existido, incluso Dios haya muerto, y la certeza de tantos mesías hayan estado convirtiéndose en manipuladores, lo único que te queda, lo único que en realidad te pertenece, es tu libertad de elección. Para creer o no creer. Incluso, para vivir o para morirte''.

Es posible que - como defiende Padura sin tapujos - Dios haya muerto. O lo hemos matado, al ignorarlo y convertirlo (estoy hablando de cualquier tipo de Dios, de confesión/creencia) en una especie de esperpento. Unas líneas más arriba, comentaba la falta de sustrato de la moral que nos enseñan en el siglo XXI, en la que - para colmo - hay credos intocables y otros pueden convertirse en objeto de mofa y divertimento de un grupo minúsculo de actores, modelos y gente con dinero que - puesto que no tienen que plantearse ningún interrogante filosófico, es innecesario para su cerebro de chorlito - organizan fiestas para hacer ver a la humanidad que ser católico es participar en un conjunto de ritos trasnochados pero vistosos, llenos de superstición medieval y que, como tal, hay que convertirlos en temática de una fiesta cuya celebración tiene lugar en uno de los museos que atesoran más cuadros de temática católica del mundo, el Metropolitan de Nueva York. Cuadros y obras de arte que han sido atesorados conscientemente con el dinero de millonarios estadounidenses, y que atraen a millones de personas cada año a sus salas, para que - así, siguiendo la estela de una idea brillante - idiotas pagados de sí mismos, aparezcan de esta guisa:


¿Realmente los asistentes a esta fiesta necesitan este tipo de eventos? ¿Son capaces de no plantearse lo patéticos que resultan, más cuando su posición en el mundo de la farándula no necesita de estos actos esperpénticos? ¿A qué tipo de mesías siguen? ¿Dónde está su moral? ¿En la de lanzar mensajes huecos para salvar el planeta? 

Efectivamente Padura tiene razón, de haber existido Dios - da igual cual - ya estaría muerto. 

Leed muchísimo.
M.

domingo, 6 de mayo de 2018

El zumo de arándanos y la Dictadura del Proletariado.

Hay un movimiento global, mundial, planetario… de seres que visten con andrajos zarapastrosos y que luchan contra la globalización y la manipulación de las masas. Que todos vistamos ropa de Zara o de H&M es un abismo de malignidad para ellos, el reflejo de un capitalismo adoctrinante y destructivo que acabará aniquilando a la humanidad. La peluquería ecléctica y la ausencia de ducha también suman en los estilismos de estos mal llamados ‘anti-sistema’, porque muy aseados no son. No veo que relación puede guardar ser un guarro/a con la lucha anti-globalización, pero hay que contemplar el pack completo con objetividad. El español tiene un calificativo para estos humanos, "perroflauta".

Siempre que los veo en televisión destruyendo todo lo que pillan me espanto, y me digo a mi misma que – además de locos – están ociosos. Uno de los males de nuestro mundo es que los ociosos dictan las normas, porque tienen infinito tiempo para protestar. Y al final, como hacen ruido, condicionan a los que están en el poder y quieren mantenerlo, sólo salen a la luz leyes y normas que rozan lo ridículo, tendentes a satisfacer a estos idiotas y a perjudicar a los que mueven cada día la maquinaria productiva. El mundo al revés.

Pero… he sufrido una CATARSIS. Ha sucedido algo que marcará un antes y un después en mi vida terrenal. Y todo por culpa del zumo de arándanos. Un líquido viscoso, azucarado, con apariencia de vino añejo que ha cambiado completamente mi perspectiva, ahora miro con respeto y hasta con abierta curiosidad a los perroflautas.

Es costumbre desde hace unos años, matar de hambre y sed a los pasajeros de vuelos de corta duración. No dan nada, ni la hora. Si no eres tacaño, puedes pedir alguna de las deliciosas opciones de la carta menú y pagar a precio de oro un sandwich que es puro plástico o un café hecho con polvos y agua caliente. Son muy listos los directivos de las compañías aéreas, porque - aunque el vuelo no sea tan corto – inventan triquiñuelas para justificar su mezquindad, para contento de accionistas y acreedores. “Disfruten de una deliciosa y sana selección de productos de nuestra carta menú’.

Existe también el modelo mixto, es decir, dan algo para beber, pero las patatas fritas tienes que pagarlas tú. A este vamos... Viaje a San Petersburgo, con escala en Helsinki, compañía Finnair. La bebida es gratis, agua y zumo. Pero no cualquier zumo, sólo el de arándanos. Es sabido que en aquellas latitudes la bayas crecen hasta debajo de las piedras, lo que les lleva a desconocer por completo la existencia de otros néctares, es chocante cuando menos. "¿Desea un zumito?’’ "Si, por favor, un zumo de naranja sería genial’’ "No, sólo hay de arándanos’’. Y entonces… ¡La catarsis! Estamos en un cilindro cerrado herméticamente, a 10.000 metros de altura, y nos ofrecen de forma uniforme y machacona zumo de arándanos, entonces reflexiono sobre los perroflautas y su idea de que estamos dirigidos como borregos por una mente macabra y vendida al capital, y caigo en la cuenta de que algo de razón tienen. El ser humano no para hasta que no domina y – de cuando en cuando - destruye a otros de su especie. Lo bueno que tiene nuestro mundo global, es que este sometimiento está adornado con palabras grandilocuentes y escenas bucólicas.

Ya no me caen tan mal, excepto por lo vagos y desaseados que son, esa percepción permanece inalterable.
Tras esta ingestión masiva de líquido morado oscuro, me dispongo a deambular en el Aeropuerto de Helsinki un par de horitas, lo que dura la escala. Este corto intervalo de tiempo constituye el reflejo de lo que será el resto del viaje en términos de relaciones mías con otras personas y los diferentes momentos catársicos que iré sufriendo hasta caer exhausta de tanto pensar, observar y ser empujada y barrida por ingentes contingentes humanos que siguen a un paraguas cuando no llueve. En ese preciso instante, atribuyo tan funestos pensamientos a la ingesta masiva de bayas azucaradas y machacadas, más tarde mis peores presentimientos se manifestarán con toda viveza.
Sin ánimo de ofender a nadie, ninguna raza, ni religión, sexo… etc., afirmo categóricamente que el turismo oriental constituye una plaga que se extiende sin armonía, y de la que hemos de vivir momentos escalofriantes como no se le ponga freno. Pero no adelantemos acontecimientos. Vamos primero con San Petersburgo.
Fundada por Pedro I, en 1703… ZZzzzzz Para más detalle os recomiendo que leáis el enlace de Wikipedia, no es gran cosa, pero da una idea general aceptable. Yo me propongo contaros mis impresiones.
He sido una lectora compulsiva de literatura rusa del siglo XIX, he disfrutado muchísimo y me he ‘teletransportado’ al mundo previo a la Revolución de 1917, leyendo libros como “Anna Karénina”, “Crimen y Castigo” o – justo hace un mes – “Los hermanos Karamazov”, cuya relectura me ha proporcionado momentos de nirvana por sus diálogos profundos sobre la esencia propia del alma rusa y su acercamiento a Dios. La descripción de ese mundo rural, supersticioso y trascendente, la estructura de una sociedad al borde de su inconsciente abismo y el coqueteo ruso entre la ilustrada y desarrollada Europa del siglo XIX y la espiritualidad inocente de un Asia completamente desconocida para nosotros, al menos en el momento en el que Dotstoivht escribió la novela, me deleitaron e ilustraron de forma deliciosa.
Pero la primera vez que visité Rusia, tuve la sensación de que ese mundo había sido barrido, y con él parte de mis historias de ensueño inspiradas en palacios donde Anna Karénina se veía a escondidas con el Conde Vronsky, o donde – ya en el mundo real – el príncipe Yusúpov asesinó a Rasputín, rociando de cianuro pastelitos y vino, sin que el curandero diera señales de sucumbir. Ahora, los rusos no saben ni quienes son, el comunismo ha aniquilado su mentes, arrebatándoles los sueños de príncipes y princesas (como los que yo tenía), y no son más que unos autómatas sin criterio que beben su propio zumo de arándanos a sorbos, marcado el ritmo por sabe dios quien. Lo cual para alguien como yo, que vivía ajena a la realidad campesina, porque ningún escritor ruso, en su mayoría criados en un estrato social medio alto, se molestó en contármelo de forma realista jamás, que pensaba que – de ser rusa en el siglo XIX - habría sido una princesa que tomaba el té con la zarina en sus aposentos privados, pasear por San Peterburgo sólo me deja, cada vez que voy, una sensación de desasosiego ecléctico y extraño, dibujado por una sociedad rusa víctima de setenta años de comunismo. Con la certeza de que - de haber seguido en pie los palacios de condes y príncipes - la vida en Rusia, da igual lo que nos hayan contado, sería mejor, al menos menos hipócrita y con mejor gusto.

Me siento mal afirmando esto, en parte porque yo no conozco en profundidad lo que se denomina 'Alma Rusa', lo vislumbré un poco leyendo "Los Hermanos Karamazov", aun así no quiero emitir sentencias desde mi más absoluto desconocimiento. No obstante, al visitar el Palacio de Invierno, o pasear por la Avenida Nevski, no puedo evitar pensar que la sociedad de San Pertersburgo, era - en 1917 - mucho más avanzada de lo que nos han contado y que, sin necesidad de purgar y transformarla vía Dictadura del Proletariado, Rusia hubiera llegado a ser una nación mucho más poderosa e influyente de lo que es ahora.
Francia y su ponzoñosa influencia, crearon en Europa una imagen de Rusia atrasada, dirigida por élites corruptas, donde el Comunismo era la única vía para avanzar. Sus intelectuales aplaudieron, auparon y protegieron a locos que sólo pensaban en eliminar con criterios chusqueros a millones de seres humanos. Pero yo, no puedo estar más en desacuerdo.
Siempre voy contracorriente, y claro, así me va.
La refundación del modelo social ha dado forma a seres que deambulan como autómatas, que no saben ni donde están, ni lo que ven y que perturban la paz de las mentes inquietas y dedicadas a la observación.
Como Rusia, que es un país de dimensiones inabarcables, se le quedaba pequeña a Lenin&Co., decidieron exportar el modelo a otros países. Como China estaba cerca, los emperadores allí estaban ya de capa caída y - siguiendo el rígido sistema taoísta de clases - convencer a los chinos que siguieran a un líder sin rechistar no parecía del todo complicado, se pusieron a ello con ahínco, y salió de entre los arrozales chinos nuestro querido Mao y sus secuaces. Personaje asesino y despreciable donde los haya, entre sus mayores gestas se encuentra haber dado 'Un Gran Salto Adelante' con nefastas consecuencias y millones de muertos en el camino.
Pero mereció la pena todo ese sufrimiento, porque ahora, cuando los chinos se han dado cuenta de que el capitalismo no está tan mal, y que tener dos camisas en el armario en vez de una de corte revolucionario, tiene su aquel, se han lanzado al mundo en masa, quieren conocer otras culturas. Lo que pasa es que - al haber aniquilado el comunismo su individualidad - no tienen criterio ni voluntad propia, y son una especie de engendros volátiles que pululan, suben y bajan de autobuses y se mueven como espíritus molestos y maleducados, usando combinaciones de ropa imposibles de calificar. El patente fracaso de la 'Revolución Cultural'. ¿Qué pensarían Stalin y Mao si levantasen la cabeza y asistiesen a la representación del 'Lago de los Cisnes' en el Teatro del Hermitage y se topasen con una mujer con un sombrero rosa, un bolso imitación de sabe dios que marca y una mala educación sonrojante? Simplemente que sus Revoluciones no sirvieron para nada.


Acabo justo aquí, en el Hermitage, escuchando la envolvente música de Chaikovsky, justo a unos metros de cuadros y tesoros artísticos de incalculable valor. Cuadros que los despreciados por la Dictadura del Proletariado atesoraron durante años, y que - para verlos - es necesario hacer una cola infernal entre megáfonos, paraguas de colores y empujones. La contemplación de las obras se convierten en una meta inalcanzable, Leonardo, y su 'Madonna Litta', estrellas lejanas imposibles de tocar y sentir. Nada puedes ver, te arrastra la corriente...¿de la globalización? Quizás los perroflautas tengan - de nuevo - razón.



En la evolución humana existen miles de matices, a lo que hay que sumar lo complicado que resulta comprender un siglo XX devastador para la humanidad. Sé que no es justo que unos pocos atesoren privilegios y belleza, mientras otros muchos están rodeados de miseria e incultura. Pero no puedo sustraerme de la imagen de Anna Karénina y su infinito amor por el Conde Alekséi Vronsky, no consigo apartar de mi mente una sociedad desigual, pero especial, injusta, pero llena de cuentos de hadas por vivir. No puedo dejar de pensar en el amor de Anna y Alekséi, luchando contra toda la sociedad, la rusa, que cambia una Dictadura de la Élites por otra del Proletariado. No vieron que sólo con amor no se avanza, para pasar a la historia debes beber zumo de arándanos y no pensar, no amar.

Leed mucho.
M.

viernes, 23 de marzo de 2018

La sequía de los Best-seller.


Primera afirmación, me encanta leer. Si es literatura de la buena, mejor que mejor. Pero claro, de vez en cuando se cede a la debilidad, al vicio. Lo endeble de la voluntad humana (en este caso la mía) cae ante best-sellers. No todos son necesariamente malos, pero la probabilidad es grande.
Con un matiz. Si hay un best-seller escrito en serbocroata, por ejemplo, y su publicación ha traspasado sus estrechas fronteras lingüísticas, el libro tiene algo o mucho de aprovechable. Ninguna editorial se arriesga a publicar algo muy local, si no goza de calidad. Esto, cuando se trata de la lengua inglesa, no pasa. Aquí la ecuación se invierte, se traduce todo y casi todo es malo, porque no hay que molestarse en refutar nada ni comprobar nada, y para alguna joya que puede caer en tus manos, el resto es completamente prescindible. Importamos hasta sus críticas, sus gustos y sus opiniones. Las críticas se repiten machaconamente: "Soberbio, digno de tener en cuenta, impresionante, nos ha dejado sin palabras…”, junto con la mención de la publicación a la que pertenece la reseña, todas – claro está – estadounidenses e inglesas. Así todo, un no parar. Da igual que sea una novela de amor, de misterio, de miedo… Siempre te quita el aliento =”breathtaking”, o te deja turulato = “awesome”, sin término medio.
El ensayo en lengua inglesa – sin embargo – no cumple necesariamente estos parámetros que denominaremos ‘prescindibles para el cerebro’. Invierten en talento e investigación y eso – claro está - se deja sentir.
Volviendo al mundo de los libros más vendidos. Observad, cuando vayáis a librerías grandes que tengan a la entrada la lista de lo que ellos más venden, y que por extensión es una muestra a nivel global, que más de la mitad son librillos de tres al cuarto publicados en Estados Unidos. No falla. No hay sopresas, igual que cuando vas al desierto y ves arena, es obvio, patente, inmutable.
Como me había leído “Q”, con su trama y su análisis histórico sesudo, decidí hacer descansar la mente y leerme algo de asesinatos y misterio. Me chiflan esas tramas, uyyy, las de Agatha Christie son mis favoritas, pero como me leí ya todos los libros, ahora me apaño como puedo con lo que van publicando. Veo que hay un difunto y/o desaparecido en extrañas circunstancias y ya caigo. Intento leerlos en inglés, por eso de practicar, pero no siempre, haciendo de la debilidad algo más sórdido. Leo el libro traducido al español… Mal, mal…
Para inspirarme, suelo echar un vistazo a una sección de “El País” que se llama "Elemental". Os la recomiendo si os gusta el género, tendréis puntual información de lo que se traduce y de qué trata. De este repositorio salió mi deseo de leer “Años de Sequía” de Jane Harper. Recomendación total de los críticos (en este caso españoles) y de amigos con los que comparto esa afición de la lectura de misterio.

Punto a favor, la trama se desarrolla en Australia. Dejamos de lado Estados Unidos y sus páramos llenos de pirados. La pregunta es: ¿en qué parte de Australia? Pues no lo sé. Ni idea, vamos. Es una zona rural, afectada por la sequía, con un nombre aborigen (Kiewarra) que no aparece ni en Google-maps. Menciona dos ciudades más grandes, Clyde (hay tres localidades con ese nombre en Australia) y Melbourne, ahí ya bueno, tenemos una referencia, a cuatrocientos kilómetros, pero referencia al fin y al cabo.

Que se desarrolle al otro lado del globo tiene un punto atrayente. Aquello está tan lejos y es tan ajeno a nosotros, que necesariamente al oir AUSTRALIA, ya nos ponemos alerta. A mi de adolescente me encantaba Jason Donovan, con sus pelos rubios y su cara angelical, no tiene nada que ver con lo que estoy escribiendo, pero bueno, lo digo por centrar un poco el prototipo de cosas que sabemos de los australianos. Él fue uno de los protagonistas de un 'soap-opera' = culebrón, de título 'Vecinos' (Neighbours), del que se han rodado ¡Atención! 7.800 capítulos... Si, siete mil ochocientos. Imaginad el portento que deben ser los guionistas, para lograr dar forma a tanto diálogo tontucio y tanta trama, el rodaje sigue. De este culebrón han salido todos los actores australianos que conocemos, bueno, Nicole Kidman no. Pero sí Kylie Minogue, Russell Crowe, Liam Hemsworth, Natalie Imbruglia... Luego ya dieron el salto hacia Hollywood, hablar inglés es lo que tiene, abre muchas puertas. 

La trama de 'Vecinos', para aquellos que no la hayáis visto, es muy simple, en un suburbio ficticio, la gente se relaciona con odio, con amor, manteniendo relaciones sexuales o haciéndose la puñeta para dar forma y tensión a la trama, dentro de un agobiante entorno del que no salen. El mundo suburbial ofrece todo aquello que un ser humano puede desear ¿Para qué ir más allá? Copia del modelo americano, pero con algún aborigen de aquellas tierras suelto, por darle color y mezcla racial. Eso a los anglosajones les encanta, es su forma de auto-convencerse de que no son racistas.

Al leer 'Años de Sequía' imaginaba a todos los personajes moviéndose por calles como las que aparecen en la serie. Sólo que en el libro todos son rubios (en serio) y no se cuela ningún descendiente de los aborígenes que ya habitaban aquel mundo antes de que llegaran los ingleses. Las descripciones de los personajes son pobrísimas, pero si da alguna pincelada sobre la apariencia física de hombre o mujer, es tremendamente rubio/a, y por extensión atractivo/a.

El argumento es el siguiente: un policía de delitos fiscales en Melbourne, asiste al funeral de su amigo en Kiewarra, éste, antes de suicidarse, ha asesinado a su esposa y a su hijo de corta edad. Aaron Falk, nuestro policía, salió tarifando del secarral hacia la gran ciudad con su padre por un asunto turbio, y tiene pocas ganas de volver a ver a gentecilla encapsulada en su mundo rural, lleno de miserias y agobiado por la pertinaz sequía, que lo consume en todos los sentidos.

Pero el padre del difunto le escribe una carta que dice: 'Tú lo sabías, Luke lo sabía, ambos mentisteis' ¡Puf! ¡Vaya frase! La típica pantochada que persigue captar nuestra atención y que a mi - ya desde el principio - me pareció irrelevante y absurdamente grandilocuente. Tengo que decirlo, la frase no conduce a nada y no ayuda a resolver el misterio.

No hace falta decir, que de suicidio nada y que hay un malo oculto entre la maleza, en este caso maleza poca porque aquello es un secarral fino. El asesino es obvio desde el principio, no puede ser otro. Como ávida lectora de novelas de Agatha Christie y usando su método para colgarle el muerto - nunca mejor dicho - a algún individuo/a, vi claro desde que apareció en el libro, que era él/ella. No os desvelo el método porque entonces os chafo su lectura. En estas novelas, si sabes quien es el asesino/a, vas dado y pierdes el tiempo. 

En el caso que nos ocupa, la pérdida de tiempo es obvia (a no ser que lo leas en inglés). No logra recrear el ambiente rural, no localiza nada en el mapa y los sentimientos de los personajes son tan obvios, que no te identificas con ninguno de ellos. La trama está mal resuelta, le falta rotundidad. Lo único que puede sorprenderte al final es el porqué de los crímenes, pero Aaron Falk dará con la clave.

El círculo se cierra, pero de forma semejante al abandono de los actores en los culebrones, aquí hay que acabar, y esto es lo que tiene que pasar, sin mayor ambición.

Creo que prefiero seguir teniendo a Jason Donovan como modelo de guapote australiano... Esta es mi idea de Australia (ver vídeo) y quizás aun no he sido capaz de liberarme del todo de ella, o no he querido.

Leed mucho.
M.