martes, 4 de junio de 2024

Rogelio II de Sicilia y la Gala MET 2024.

Roger II (1095-1154) fue rey de Sicilia hace casi mil años. Rogelio, tal es su nombre en castellano, fue el espejo en el que deberían mirarse todos los gobernantes europeos, este monarca fue un ejemplo a seguir en todos los sentidos. Ni un pero se le puede poner. Una suerte que en la lista de reyes del medievo se encuentre este ilustre nombre.

Roger II.
1143
Iglesia de la Martorana (Palermo)

Lo primero que cabe preguntarse respecto a él, es cómo un individuo de raíces vikingas y origen guerrero se convirtió en un rey culto y civilizado. Alguien que dejó para la posteridad rincones tan maravillosos como la Capilla Palatina o la Catedral de Cefalú. Cómo una persona que sólo conocía la guerra y la violencia desde su nacimiento, recondujo su vida hacia la cultura y atrajo a su corte todo tipo de personas con conocimientos sobre astrología, arte, literatura..., sin importar raza o religión. Sexo sí, las mujeres no contaban. Pero eso es ya sabido se acepta y punto, a otra cosa. Lo que pasó hace mil años no se puede cambiar.

A mí se me ocurren dos razones obvias, una que fue producto de su tiempo y cargo. Como además era una monarquía de nuevo cuño, tuvo que esforzarse más, hacer que su joven dinastía eclipsase a otras cuyas raíces se hundían en tiempos más remotos. La segunda es que en el sur de Europa, tras siglos de intercambios más o menos pacíficos, el racismo no existía. La invención de este concepto es única y exclusiva de los puritanos que fueron a América en el Mayflower en 1620 y decidieron que Dios a los indios no los quería. Hasta ese momento, hubo guerras de religión, de poder, de odios y legitimación, pero no hubo racismo tal y como nosotros lo conocemos.

Tampoco había homofobia, Jorge de Antioquía, impulsor de la construcción de Santa Maria dell'Ammiraglio (La Martorana) en Palermo, fue homosexual, lo que no le impidió ser un estrecho colaborador de Roger II, al que tal circunstancia debía importarle un bledo. Porque en el siglo XI, al no haber agua corriente, luz, internet..., estas cosas importaban poco, con aguantar el tirón más allá de los cincuenta, la gente se daba por satisfecha. 

Quinientos años antes de los acontecimientos que estoy narrando, Teodora (501-548), emperatriz de Bizancio, llegó al trono siendo sabido por todos que había ejercido la prostitución desde muy niña, y no hay ni un sólo documento que indique que esto fuese escandaloso o reprobable para nadie.

No hay muchos libros en español que hablen de la historia de los Normandos en Sicilia, el único que conozco es el de John Julius Norwich. No está mal, pero hay que tener precaución con este tipo de escritores ingleses criados bajo las directrices de Oxford. Para ellos, todo lo que está al sur de París es oscuro, una madeja que sólo la luz de los herederos del Mayflower pueden desenmarañar. Está lleno de juicios de valor alumbrados por la ética xenófoba protestante. Pero si os interesa el tema no hay otra cosa, tenéis que leer este ensayo.   


Confieso que cuando leí éste, y otro libro suyo titulado simplemente 'Sicilia', estuve a punto de escribirle y recriminarle su falta de rigor histórico. Ambos libros están llenos de gazapos, omisiones y juicios de valor que un historiador no debe permitirse. 

'El otro gran logro de Constantino - hacer del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano  - tuvo el mismo impacto en Sicilia que en el resto de territorios, y la nueva fe ganó adeptos rápidamente' 
'Sicilia. Una breve historia desde los griegos hasta la Cosa Nostra'. El Ático de los Libros. 
 Primera Edición (Marzo 2022). Página 83.

Cualquier persona medianamente leída sabe que esto es falso, Constantino estableció libertad de culto, nada más. Fue Teodosio I (347-395) quien en el año 380, mediante el Edicto de Tesalónica, hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio. 

Hay decenas de gazapos como este, omisiones y medias verdades, como otorgar a la monarquía inglesa un poder y una importancia que no tuvo hasta bien entrado el siglo XVI. 

No le he escrito porque murió en 2018 y no habría podido leer mi correo.

Que Norwich escriba sobre Roger II como un personaje de película de sajones y normandos rodada en la década de los cincuenta del siglo XX, que incida más en la salvación milagrosa del rey tras una tempestad como causa y génesis de la Catedral de Cefalú, y tape la increíble herencia cultural de la isla y la inteligencia de sus artífices, es otro ejemplo más de que asimilamos sin pensar todo aquello que viene dictado por la cultura WASP. Este terrible mal que nos aqueja está agravado por la mediocridad de nuestras élites. Que al no leer nada de nada nunca, no pueden protestar antes semejantes atropellos a los que nos vemos sometidos las gentes sensibles.

Otro de los acontecimientos sorprendentes que debe hacernos reflexionar, es que la Capilla Palatina de Palermo fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 2015... ¡En 2015!... Mmmmmm.... Ommmmm. Pero no por su belleza, no queridos, por su retrato de la convivencia entre distintas culturas y razas. Dios me dé paciencia para aguantar tanta sandez. El progreso es lo que tiene, la línea recta que hemos trazado, que asciende desde un pozo profundo de barbarie (Prehistoria) hasta el momento en el que nos encontramos, donde no paramos de avanzar en el sentido correcto en todos los aspectos y formas, hace que no dejemos de ser unos tontos de la baba, unos anormales funcionales. Sólo me sosiega pensar que la línea recta sobre la que caminamos, se dirige al gran agujero negro súper masivo que hay en la Vía Láctea y que nos engullirá a todos. Ñam, ñam. Así una vez desmaterializados, ya no diremos tantas tonterías. 

Para los hombres de hace mil años, la religión y la raza eran dos temas totalmente superfluos. No había justicia social, al nacer te lanzaban al mundo sin lugar definido, sin misión, sin entretenimiento colectivo, sin redes sociales, ni Estados que lanzasen mensajes sociales huecos, eras - a todas luces - un corcho en medio del océano. Roger/Rogelio sabía de lo efímero de su vida, por muy rey que fuera, y por ello quiso dejar una huella de su paso por aquí, pero si había negros o blancos entre los representados en la Capilla Palatina de Palermo, creedme, no le concedió importancia alguna. 

Que algo como el legado normando de Sicilia haya tenido que esperar hasta 2015 para ser puesto en el mapa, indica que algo enfermizo nos está devorando. La razón que se suele esgrimir para justificar esta tardanza, es que Sicilia no era un lugar seguro por culpa de la mafia. Tampoco lo era Angkor Wat, en medio de la selva y con los Jemeres Rojos merodeando, y lo inscribieron en 1992. No, no hay justificación posible. 

Para la cultura WASP tiene todo el sentido, recordad que hasta que la luz del protestantismo no se encendió en el siglo XVI, todo era oscuridad y tinieblas. Mostrar el legado normando el Sicilia como el resultado de la fe y el avance social de un pueblo engendrado en la barbarie vikinga, que para más inri puso en jaque al Reino Unido (recordad las películas - ya mencionadas - de sajones y normandos), es algo inasumible para esas cabezas huecas y bárbaras. Por eso es mejor inventar algo irrisorio y ridículo.

La luz que nos guía, que nos ilumina desde los rascacielos de Nueva York, que decide que monumentos merece la pena visitar y cuáles no, ha querido que - un año más - nos ceguemos con el glamour de los beodos que asisten a la Gala Met en calidad de espantajos funcionales. Os resumo, cada año a principios de mayo, se celebra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (MET) una gala a la que asiste gente que debería estar encerrada en un pozo, a ser posible el de la desesperación, a la que se 'obliga' a ir vestida siguiendo un patrón acorde con los enfermos tiempos en los que nos ha tocado vivir. Este año... ¡ATENCIÓN! 'Sleeping Beauties: Reawakening Fashion'... Un tributo a la naturaleza. Rogelio debería levantarse de su tumba en la Catedral de Palermo y liarse a espadazos contra tanto despojo viviente. Contra tanto inculto, contra tanta vacuidad.

¡Uf! Debo tener cuidado. Suelo recibir críticas destructivas en otros medios, incluso llegan a insultarme por gritar mi verdad. Pero entended que me siento sola ante tanto atropello. Nadie se da cuenta de cosas que son absolutamente obvias, cualquiera puede verlo. No hace mucho, en una cena, me invitaron a hacer el brindis inaugural, y no pude reprimir expresar mi odio hacia el cientifismo sin alma que nos rodea, hacia el utilitarismo que sepulta la delicadeza del arte normando durante siglos, esa corriente que escucha los gritos histriónicos de cuatro payasos en las puertas del MET, mientras silencia de forma consciente a las obras de arte que este museo contiene. 

Las obras de arte que contiene el MET son - en gran parte - de la época en la que el Reino Unido era una marisma de miseria e incultura. La reescritura y - obvia - reinvención de su historia va muy pareja con los repositorios cerrados y podridos de los que sacamos nuestras frases huecas, bueno yo no, yo soy una outsider y sólo emito juicios de valor políticamente incorrectos. 

Os estaréis preguntando de qué va este artículo, ni yo misma lo sé, no puedo mentir. Mi objetivo, al comenzar a escribirlo, era poner a Sicilia en el mapa de vuestros pensamientos y lecturas. Dar a conocer una parte de la historia de Europa que es desconocida por culpa de muchos factores, no todos achacables a los WASP. Mi objetivo es siempre destapar el brillo de aquello que está oculto por la estupidez humana. No siempre lo consigo.

Viajad a Sicilia (no en verano, a ser posible) y leed mucho.
M.

jueves, 16 de mayo de 2024

Eurovisión 2024... ¡Qué espectáculo!

Un año más he estado pegada a la televisión cuatro horas, un año más Eurovisión ha ocupado mis reflexiones y conclusiones. Me encanta este festival, tiene mucha más chicha de lo que parece, en esta ocasión se han dado cita, además de las canciones, los topicazos y absurdeces más bochornosas y ridículas. Malmö ha acogido tan magno evento y – como no podía ser de otra forma estando en Suecia – el aburrimiento y el barniz de racismo vacío e hipócrita han hecho acto de presencia.

Empecemos con lo más obvio. Se trata de un festival de la canción basura, no de un escaparate político donde cuatro desarrapados con dinero, que obviamente no tienen nada que hacer, van a protestar a las puertas del recinto o bien - de forma virtual – vierten su odio contra lo que se ponga a tiro en cada ocasión. En esta edición era Israel el enemigo a batir.

En la antigüedad, cuando alguien caía en desgracia, todos los allegados del condenado iban en cadena al suplicio o la esclavitud. Con el tiempo, bueno varios milenios, ya sólo era este último quien acababa con la cabeza cortada. La familia quedaba libre de todo castigo. Los cristianos, en un acto de auto-bombo, achacamos este avance al triunfo de nuestra fe en el mundo civilizado, creyendo inocentemente que tales prácticas han sido erradicadas. Nada más lejos de la realidad, valiéndonos del anonimato que otorgan las redes sociales y al empoderamiento de las frases huecas, nos sentimos legitimados para pitar y hacer escarnio público de la representante de Israel, sin molestamos en saber lo que piensa al respecto de las acciones de su país. No nos importa su integridad y mucho menos su individualidad. Nos importa todo una mierda, porque llevamos en nuestro ADN el germen de la crueldad en cadena, masiva e irreflexiva.

Este es el tercer año que Rusia no participa en el certamen. ¿Por qué Israel sí y Rusia no? ¿Qué criterio se sigue? ¡Ayyyy, amiguitos! El que ha marcado el camino a seguir desde que el hombre salió de las cavernas, el dinerito. Pobres tontos los que se dejan dar palos por defender algo utópico e irresoluble, más les valdría dedicarse a alimentar a las cabras en alguna montaña perdida.

Además del dinero que da la televisión pública israelí a Eurovisión, da la casualidad de que el patrocinador principal, el que da la cara y subvenciona a los esperpentos que asisten y que no tendrán donde caerse muertos dentro de unos años, tiene su sede social en Israel. Es una empresa judía… ¡Cielos! No hay problema, pelillos a la mar. En este caso, al ser una marca de productos capilares la frase viene al pelo.

Otro de los requisitos para postular, además de ser un esperpento subvencionado por una empresa judía, es haber sido víctima de abusos y tener preferencias sexuales que requieran consulta en Wikipedia, porque – debo ser muy vieja – no me queda claro cuando los presentan, si les gusta acostarse con hombres, con mujeres, con vacas, con humanoides o con caracoles de huerta, los de criadero generarían protestas contra el maltrato animal. Lo más común en esta edición es ser ‘no binario’, tomando como fuente a Wikipedia, es la denominación que se aplica a las personas que no se perciben ni como del género masculino ni como del género femenino. Importante (también siguiendo esta misma fuente) no debe confundirse con ‘Queer’, que son aquellos que no siguen ninguna regla sexual (estos deben ser los que se acuestan con caracoles).

Muchos de vosotros pensaréis que soy cruel hablando así de seres sufrientes. Para mi lo realmente cruel e insolidario es su comportamiento excluyente y xenófobo. Reducir a la anécdota minoritaria las múltiples realidades de abusos e indefensión a las que se enfrentan millones de seres humanos, me parece preocupante. Mujeres que son víctimas de ablación, algo espantoso que nunca mencionan, pobreza, trabajo infantil, racismo, violencia… Pero para ocultar tanta ignominia, tanta vergüenza, tanto sufrimiento, nos colocan enfrente, de forma sutil, el muñeco de trapo al que debemos atizar. 

Una vez formas parte del grupo de las víctimas, convertirte en verdugo es el paso más lógico. Cientos de ejemplos pueden citarse si echamos la vista atrás en la historia. Todo está permitido y es legítimo. Siendo los Países Bajos un país civilizado, perteneciente al grupo de los listos, guapos y que todo lo hacen bien, muy gorda tuvo que montarla su representante para que lo echaran del certamen. Siendo también una víctima – es también no binario – consideró que la mala educación y la violencia le estaban permitidos. Se ha tapado, claro, si hubiera sido España, Italia, Portugal o Grecia no quiero ni pensar qué hubiese pasado y qué hubieran contado en la prensa. Siendo holandés el espantajo que metió la pata, la cosa medio se tapa y se exonera de toda culpa al resto de la delegación, que le ha escogido y que es – en última instancia – responsable de la participación de este idiota. Pero la xenofobia y el maltrato a una mujer (en este caso la representante de Israel) pasan a un segundo plano.

Como veis, Eurovisión da para mucho. Seguimos.

Patente es que la música que se presenta es una basura de marca mayor, en un descanso anunciaba la presentadora la comercialización del disco que incluye todas las canciones participantes… ¿Alguien va a comprar eso? Desde la invención del reguetón se abrió una senda peligrosa en la que todo cabe, incluido esto.

La presentadora (Petra Mede) fue lo más divertido de la gala. Tal vez sea yo, que no acabo de ver la razón por la que estos aburridos nos miran por encima del hombro, pero en todo momento la sensación de sopor frío y falto de ritmo era palpable, al menos para mí. La futura reina del país, subida a unos taconazos de vértigo (no le hacen falta, por cierto, es un caballo percherón) dio la bienvenida a todos a Suecia, rodeada de esculturas griegas y romanas y de otros atrezos rancios y trasnochados. Una monarquía nueva y sin historia, legitimada por la cultura del sur de Europa, pocos logros pueden ellos mostrar al mundo excepto los muebles de IKEA y una lengua muerta.

Vamos con España y el grupo Nebulossa. La cantante, sin voz y con tanto bótox inyectado que no puede ni hablar, apareció enfundada en un mono negro de dominatrix muy acorde con las circunstancias. No hace falta decir que también ha sido una persona apartada, maltratada, vejada… ¡La duda ofende y la canción lo indica bien claro! De otra forma no le hubieran dejado participar. Pero me caen bien, ella y su marido, miembro también del grupo. Una de las pocas genialidades de este nuestro país es siempre ir contracorriente, y en un certamen en el que sólo participan jóvenes desorientados que caerán víctima de alguna droga de diseño, apostar por una mujer mayor de 50 es encomiable. Nadie lo vio como yo, claro, por eso soy outsider.

Como esto es un blog cultural, y tengo que colar algo que tenga que ver con literatura y arte, diré que ni uno solo de los participantes se ha leído un libro en su vida, ni ha visitado un museo. Pero vamos, Eurovisión no es peor que la gala del MET 2024, y el uso de un museo brutal como decorado de fondo para un desfile de actores, modelos e influencers que son – para la cultura WASP – la antorcha que debe guiarnos. Esto requiere un análisis más profundo que dejo para otra ocasión.

MET Gala 2024

Nos extinguimos.

Vosotros leed y a lo vuestro.
M.

domingo, 21 de abril de 2024

Me gusta Chagall. Reflexiones de los tiempos por venir...

Me gusta Chagall, mucho. No formó parte de ninguna de las vanguardias del siglo XX y creó un estilo propio y ecléctico. Fue, en definitiva, un verso suelto.

116.8 × 89.4 cm
Marc Chagall (1923)

El circo de la vida, el sinsentido, la muerte, la destrucción, la ceguera, los colores de la destrucción, del desamparo y, por encima de todo, la aproximación a Dios. ¿Puede alguien ser creyente después de haber vivido en los peores años del siglo XX? ¿Qué papel juega Dios en la ceguera humana, en su barbarie? ¿Sabe que va a suceder y no hace nada? ¿Nos deja destruirnos sin más, sin respuestas? 

A través de los cuadros de Chagall dios nos mira, no es Jesús, es cualquier deidad, impotente, desarmada, triste, teñida de rojo, mirando a los hombres con desconsuelo.

168  x 103 cm
Marc Chagall (1937-48)
Musée National Marc Chagall, Niza. Depósito del Centre Pompidou.

Como judío que fue, la religión jugó un papel importante en su vida y en su obra. Pero no soñó con un mundo mejor, porque tal quimera es imposible, ni puso a Yaveh a construir un ideario para su alma. Tengo la sensación, cuando contemplo cuadros suyos, de que estaba imbuido de una espiritualidad que hunde sus cimientos en una reflexión alejada de las corrientes que buscan arrastrarte hacia la normalidad más insulsa, hacia el fanatismo y la mediocridad. Por eso Chagall no perteneció a ninguno de los movimientos vanguardistas del siglo XX, porque no podía aceptar un manual de instrucciones, ni directrices fijas para pintar un mundo que no tiene explicación, por más que intentemos encontrarla. 

¿Qué puede hacer Dios por nosotros? Nada. Hace tiempo que mira hacia otro lado y - las pocas veces que nos observa - decide desviar la vista hacia otros circos, hacia otros mundos donde los hombres no se devoren como hienas. 

El siglo XX nos ha demostrado que los manuales utópicos son una auténtica basura, sus idearios inspiran muerte y odio, tecnicismos de lo siniestro. Comunismo y fascismo fueron letales, por citar los que siempre están en boca de todos, pero hubo más. Chagall los conoció casi todos.

Eso sí, como le sucede a todo artista longevo - vivió casi cien años - su obra, además de pasar por diferentes etapas y estilos, está llena de grandes piezas y - también - de mediocres aportaciones. Esta es otra de las sensaciones que tuve al visitar la exposición de la Fundación Mapfre, 'Chagall. Un grito de libertad'. Que os recomiendo visitar.

Hay demasiada gente y no es fácil reflexionar sobre los muchos cuadros que hay, he visto muchas exposiciones monográficas de este pintor, pero esta es de las más ambiciosas. Como parte del circo de entretenimiento en el que se han convertido las ciudades, se hace necesario añadir una frase grandilocuente a cada evento, en este caso 'un grito de libertad'. Pero Chagall no buscaba libertad, buscaba entendimiento y respuestas mientras contemplaba las cenizas de un mundo en llamas. Los circos de sus lienzos son un grito de desesperación, no de libertad. ¡Qué manía de cacarear eslóganes que nos hacen creer en un mundo mejor dirigidos por anormales sin estrategia! 

Os animo - inspirados por Chagall - a que creéis vuestro propio ideario vital, vuestro decálogo de ideas realistas, vuestra espiritualidad y vuestro universo propio. Otra estrategia no es posible para soportar los tiempos convulsos que tenemos por delante.

Leed y pensad.
M.

jueves, 14 de marzo de 2024

Eventos en el Museo Thyssen de Madrid, del siglo XIV al arte conceptual de Stephany Comilang

El  mundo va mal, verdaderamente la cosa no pinta bien. Hay guerras, locos al poder y ciudadanos de todo el mundo ciegos ante el abismo. 

Me viene a la cabeza un cuadro que había en el dormitorio de mis abuelos, del que años después compré una réplica exactamente igual en el Rastro de Madrid, con la misma estética años treinta del siglo XX. Se trata de tres niños que juegan a la gallinita ciega, el que tiene los ojos tapados se encamina sin remedio a una sima. Pero su ángel de la guarda le protege con sus alas desplegadas, al verlo te invade un gran sosiego, porque sabes que el niño no caerá al pozo.


¿Saben los otros niños que el pozo está ahí y aun así dejan que siga el juego? No parecen tener cara perversa, pero los más grandes demonios se disfrazan con piel de cordero. ¿Tenemos verdaderamente un ángel de la guarda que nos protege durante un tiempo y luego - harto de lo imbéciles que somos - nos deja caer a la sima? Estas y otras preguntas me vienen a la cabeza cuando miro el cuadro, porque como toda historia que surge de la religión (sea la que sea), tiene un trasfondo real, con moraleja incluida.

No es difícil encontrar los paralelismos del cuadro con la situación del mundo en 2024. Hay unos locos, malos de necesidad y mediocres, que corren a su aire, mientras el común de los mortales, cegado voluntariamente por sabe dios qué ideas y circunstancias, camina derecho hacia el abismo. El elemento novedoso es que el ángel de la guarda, dios, o cualquier espíritu que nos proteja, puede hacer acto de presencia o no. Temo que sea esto último, porque de otra forma es difícil entender muchos de los acontecimientos que estamos viviendo, por no decir todos.

La imagen del sufrimiento humano ya no nos hace mella. La venda que nos cubre los ojos está tejida con nuestra falta de ecuanimidad y compasión. Con cuatro ideas chusqueras, modelamos nuestro mini-universo. No tenemos remedio.

Me gustaría encontrar un lugar en la Tierra al que retirarme para no asistir como protagonista al horror que nos espera. La IA, Inteligencia Artificial, no me interesa lo más mínimo, creo que entre sus objetivos está la amputación de las alas de nuestros ángeles de la guarda. En sustitución de estos últimos, habrá unas máquinas programadas con sabe dios qué fines. En las últimas décadas, astutamente, han dirigido nuestros pasos para que ahora, en 2024, no seamos capaces de pasar una tarde solos en casa, ni dar un paseo en silencio, ni meditar, ni explorar sobre nosotros mismos, en definitiva, hemos dejado de escucharnos. De eso se trata, hoy me he dado cuenta con asombrosa clarividencia. Lo intuía, ahora ya sé - sin ningún género de dudas - que de forma sistemática y concienzuda, nos han convertido en robots sin voluntad. De ahí las reflexiones que siguen.

¿El arte es 'bonito'? Sí, lo es. Pero delante de un cuadro de Ugolino di Nerio, nunca diría que el cuadro es bonito. Porque no lo es.

Ugolino di Nerio (Ugolino da Siena)
hacia 1330 - 1335
Temple y oro sobre tabla.
135 x 89 cm
Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid 

El cuadro está en un estado de conservación bueno, pero no óptimo. La Virgen y san Juan tienen exactamente la misma cara, cosa extrañísima, porque a quien debería parecerse María es a su hijo, no a Juan. A Cristo le sale un reguero de sangre, que más parece una cascada que un líquido procedente de un cuerpo humano (por muy divino que sea). Los ángeles son bastante pequeños, torpes y parecen moscas. No creo, viendo su compostura, que si fuésemos a caer en una sima oscura, tuvieran fuerzas para sujetarnos. Como ángeles de la guarda no valen. El fondo dorado es presuntuoso y no viene a cuento. Y la proporción entre los humanos y la cruz deja muchísimo que desear. Esto último podemos disculparlo porque la tabla fue mutilada hace siglos.

Pero cada vez que voy al Museo Thyssen dedico mucho tiempo a este cuadro, me proporciona sosiego y me da qué pensar. Precisamente porque no es bonito. Hoy, delante de la tabla, el 100% de los visitantes del museo se detenía escasamente dos segundos, pronunciaba la tan temida frase "¡Qué bonito!". Eso tras hacer cola para comprar la entrada, dejar los abrigos y dirigirse a la segunda planta andando, acarreando sus ideas enlatadas sobre arte. 

Afortunadamente - como ya he mencionado - no se detienen más de dos segundos delante del cuadro, mucho mejor, porque tanta sandez como dicen me ofende y me perturba. Algunos de ellos, especialmente los que no son creyentes, se mofan de forma vulgar sobre una manifestación del arte que son incapaces de comprender y que va mucho más allá de la mera manifestación de la crucifixión y la tortura de un judío en el siglo I.

Tenemos la increíble suerte, fruto del azar, de poder contemplar cuadros como esté en Madrid. Acto seguido una cascada de preguntas asaetean mi silencio ¿Cómo es posible que un cuadro pintado en el siglo XIV en Siena haya acabado aquí? ¿Qué peripecias ha vivido la obra? ¿Quién ordenó pintarlo? ¿Qué apariencia física tenía el propio Ugolino? ¿Era un hombre piadoso? Probablemente no. ¿Conoció a Giotto en Florencia? ¿Cómo era este último? ¿Existía rivalidad y envidia entre los artistas en el siglo XIV? Hay que recordar que Masaccio fue envenenado unos cien años después de que se pintase esta tabla, presuntamente por envidiosos de su virtuosismo. 

Me gustaría poder comparar este cuadro con cualquiera de los que se estuvieran pintando en Bizancio sobre la misma temática en esa época, faltaban más de cien años para la Caída de Constantinopla. ¿Había intercambio de artistas entre los dos 'mundos' cristianos? Nos han enseñado tan poco sobre el arte bizantino que no puedo dejar de sentir algo de desconsuelo, avivado por los gritos de los visitantes del museo y su frase... Qué bonito!"

Miro con desprecio a todos los idiotas que me rodean, no puedo evitarlo. No son capaces de callar ni delante de un cuadro como este, no son capaces de pensar en nada de forma autónoma. ¿Cómo es posible? Me cuesta muchísimo abstraerme del ruido de fondo que me acompaña toda la visita. ¿Qué aprovechamiento tendrá la IA, más allá de convertirnos en robots al servicio de desaprensivos? 

Un cuadro del siglo XIV me invita a reflexionar y a hacerme mil preguntas, una tabla de hace siete siglos, diminuta ante la inmensidad de la historia trascurrida desde entonces. El pintor, dotado de los escasos medios de la época, me abre un mundo de meditación y de paz. Pero como el objetivo de mi visita al museo es la inauguración de la exposición de Stephanie Comilang, abandono el nirvana y dirijo mis pasos al Salón de Actos, para profundizar más sobre el contenido de 'En busca de la vida'. La crítica que sigue es demoledora, por si alguien quiere dejar de leerme en este punto.


Este montaje, happening, ocurrencia… etc., de Stephany Comilang, consigue que el concepto 'bonito' se vea rodeado de una pátina de absurdez en la que ya da igual que chillen alrededor o aparezca el mismísimo arcángel San Gabriel en forma de ángelito de la guarda para sosegar los espíritus rebeldes, eco-feministas y en contra del genocidio español en América, ese que nunca existió, pero que parece ser – según la propia artista ha comprobado – y también la comisaria de la exposición, Chus Martínez, está en boca de toda la humanidad.

Stephany ha creado la primera parte de una proyección artística que hunde sus raíces en las migraciones humanas forzosas, en este grupo únicamente se incluyen las que se originan por órdenes de los malvados españoles y su Galeón de Manila. La propia artista explicó que se desplaza a los lugares donde tales hechos se producen para escuchar las voces – no es broma, que nadie tome esto a risa – que inspiran sus obras. En este caso, son las mariposas, insectos de los que confesó no saber nada, las que hacen de alter-ego de los pobres filipinos que aún siguen siendo maltratados por los españoles, imagino que en forma de langostas asesinas que comen bichos de todo tipo, porque españoles en Filipinas hay pocos y – desde luego – no maltratan a nadie en 2024.

Para dar forma a esta idea tan novedosa, y de la que habrá una segunda parte que – también lo confesó - aún no sabe cómo dar forma, se valió del ya mencionado Galeón de Manila, que abrió Asia al mundo, entre otras cosas, y que tuvo su origen en el descubrimiento por parte de Legazpi y Urdaneta de la ruta marítima que permitía ir de California a Filipinas, algo que supuso un antes y un después en la historia de la navegación, y del Palacio de Cristal del Retiro. Ambas cosas, las voces que escucha han debido chivárselo, están unidas. La explicación es un tanto compleja, parece ser que el Palacio se construyó con la sangre de los filipinos que perecieron en su construcción, semejante a los excesos de la colonización española en aquellas tierras. De nuevo intuyo que han debido ser las voces (en inglés) las que le han proporcionado esta información, porque no hay por donde cogerla, por más que uno se ponga a ello con la mejor voluntad. Los filipinos que le hablan en forma de mariposas migratorias hablan tagalo, por lo que ella – como abanderada de la denuncia de la injusticia hacia los filipinos – no ha debido enterarse bien, no sabe ni una palabra de tagalo, ni de ninguna de las 170 lenguas que se hablan en las islas. Por ahí deben ir los tiros, no debió ajustar bien el programa de traducción simultánea que le permite avanzar con sus creaciones y del que se valió – de nuevo confesado por ella misma – para incluir en la proyección gritos de desesperación en mandarín, tagalo y español. El inglés y japonés no se contemplan, debe ser que todas las atrocidades que cometieron los ejércitos americanos y japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, que incluyen la destrucción (no quedó ni una piedra) de Manila, no merece gritos de desesperación y protesta alguno. Algo se me está escapando.

De las reflexiones contemplando a Ugolino di Nerio, paso a la perplejidad más absoluta ante el abismo de basura que define el arte conceptual que se exhibe en los museos. Como muestra, la cantidad de idioteces que dijeron en la presentación tanto por parte de la comisaria, como por la propia artista, y que sólo puede explicarse por el erróneo concepto de ambas sobre lo que es una mesa de debate, donde las personas que hablan - supuestamente - tienen ideas opuestas para poder generar una charla constructiva. En este caso específico las dos se retroalimentaban de una forma lamentable. Chus Martínez (la comisaria) no sabía ni quien era Urdaneta, y eso que recalcó varias veces que sus investigaciones sobre la historia de Filipinas le habían ocupado horas y horas de lectura. Cuando pronunció su nombre dijo 'ufegjjgng', tal cual, una especie de sonido gutural extraño, para ocultar su desconocimiento absoluto sobre tan ilustre personaje. 

Astutamente, hay que reconocerlo, y para dejar a los asistentes en un plano de inferioridad intelectual, dijo que iba a hablar en inglés y que, si alguien precisaba ayuda por esto, se lo dijera.... Mmmmmm, mmmmm.... Vamos a ver, si la charla se ofrecía con traducción simultánea. ¿A qué viene ese comentario tan absurdo producto de una mente trastornada por la modernidad? Las lecturas sobre Urdaneta, Legazpi y las mariposas han debido dejarla turulata. Nada de esto - repito - debe tomarse a broma, porque ocurrió tal cual. 

La transición de voz humana a mariposa, tampoco quedó muy clara. En el turno de preguntas, alguien pidió a Stephany que hablara sobre las mariposas, y de qué manera le habían inspirado... Demoledor comentario, no sabía nada de estos insectos, con escuchar las voces de los humanos sufrientes había tenido suficiente. Nuestra amiga Chus, tan posmoderna ella, tan inteligente, tan superior intelectualmente, comenzó a agitarse, cual niña pequeña pidiendo la palabra en clase: '¡yo lo sé, yo lo sé!"... También había ensanchado su pozo de saber - ya insondable - con la lectura sobre el comportamiento de estos lepidópteros. Vuelan siguiendo la ruta de unas corrientes de aire específicas, y cada color tiene que ver con un determinado momento climático... ¡Joder! Espero que para afirmar esto sólo haya acudido a Wikipedia, que lo describe ya en los primeros párrafos, porque si verdaderamente se ha leído un libro para decir esta obviedad, el asunto es más grave de lo que pensaba.

Me inclino a pensar que de Wikipedia no ha pasado, pero claro, como también se ofreció a ayudar con la traducción simultánea y nadie se levantó para decirle que no hacía falta, se fue creciendo en su superioridad intelectual y ya no había forma de parar su egolatría. El pobre Urdaneta siguió sin nombre, eso sí, como fue un religioso agustino inofensivo y con gran importancia estratégica, no debió captar su interés, pese al tiempo dedicado a investigar.

El tema de las voces, no obstante, tiene su interés. Según Chus, en Estados Unidos, los españoles somos conocidos entre los latinos que allí habitan como 'colonizers'. He estado decenas de veces en Norteamérica y era la primera vez que oía esto. Creo que, como se suelen comunicar con sufrientes de siglos pasados, las voces de los vivos no deben entenderlas bien. Las segundas generaciones de hispanoamericanos es posible - tras someterse al adoctrinamiento WASP - que lo piensen, pero desde luego los nacidos fuera de los Estados Unidos no dicen semejante estupidez. Chus, con su magno saber, no apreció este matiz tan evidente durante su estancia en Nueva York. También me sorprende que se pliegue a las ideas WASP, que es lo más trasnochado y anquilosado que hay. 

Tras su charla retroalimentada, la idea que flotaba en el aire es que el odio de los filipinos a España y viceversa es un hecho incontestable. Menos mal que echó por tierra tal sandez, afirmando que no nos conocíamos porque no nos habían dejado, y que cuando así había sido, nada de lo que ellas afirmaban era verdad. Me pregunto si Stephany sabrá quién fue Zóbel

Prefiero a Ugolino millones de veces antes que a estas iluminadas que venden ideas más que materia artística. Ideas que son imprescindibles para entender el montaje. Aun sabiendo que hay voces y mariposas de por medio, es complicado tener una noción aceptable de lo que tienes delante. La modernidad pone en nuestras manos medios infinitos para avanzar, un avance que nos obliga a someternos a un pensamiento fijo y desasosegante. Ugolino con sus pinceles y una tabla nos permite intuir que hay en otros planos de existencia, Stephany nos anuncia el mundo que se nos viene encima, el abismo que el niño con los ojos tapados no ve. Sólo queda esperar que el ángel de la guarda esté cerca y que sus alas no hayan sido manipuladas con Inteligencia Artificial.

Leed mucho y pensad por vosotros mismos.
M.

domingo, 21 de enero de 2024

Sigo con la sociopatía. Creo que ya no tiene remedio.

Algunas de las estrategias de outsider que últimamente practico como sistema de trascendencia individual, consisten en reírme sin reparos de cada uno de los seres humanos que me rodean. Es divertidísimo. Al pasarme la vida en museos, viendo retablos medievales, con vírgenes de caras imposibles y Jesusitos medio lelos y asexuados, he perdido el sentido de la realidad de forma alarmante. Me importa un pito todo, tal cual.

Sólo soy feliz cuando estoy rodeada de cuadros con santitos, sus caras son como imanes que me atraen. Las conversaciones sobre hijos adolescentes rebeldes, atascos en las radiales de Madrid y discusiones sobre cómo mejorar los procesos de atención al cliente, me resultan soporíferos. Es tal el aburrimiento que me causan que he pasado al nivel superior de sociopatía, el de 'no' asimilación, oigo todo como un ruido de fondo sin repercusión alguna para mi organismo.

Si alguien me preguntase cómo he logrado que todo me resbale de una forma tan clamorosa, no podría darle respuesta. Ha sido un proceso de meditación e introspección que ha durado años y que me ha costado muchas lágrimas y sinsabores. 

Ahora mismo, y como parte de un proceso ascendente, me encuentro dando forma a la autoinmunidad total, trasladando esta actitud no sólo a los seres humanos que me rodean, sino a toda la humanidad, momento en el que me convertiré oficialmente una sociópata de manual. Viviré en una nube de gozo y autocomplacencia, todo lo haré bien siguiendo los criterios que me habré impuesto a mí misma.

No estoy loca, ni ingresada en un psiquiátrico, aunque el lugar donde trabajo debe asemejarse bastante. El cacareo improductivo es la seña de identidad de una empresa que aboga por el ecologismo, la realización personal, la innovación y el compromiso hacia los demás, todo una basura asquerosa, además de una mentira repugnante.

Por eso de vez en cuando tengo que airearme, salir de Madrid y pasear por otras ciudades inventando identidades y situaciones que me ayuden a sobrellevar tanta imbecilidad. Mi última escapada ha sido Londres.

Pese a que últimamente estoy un poco distanciada/desencantada del mundo anglosajón, debo confesar que hay algo que me resulta fascinante de esta ciudad, algo que - por ejemplo - no siento cuando visito París o Nueva York,  por citar dos ejemplos. La capital del Reino Unido me provoca ensoñaciones de vestidos largos, caballeros educados y cultos y, por encima de todo, de crímenes resueltos por detectives fascinantes. Por eso en este viaje, por segunda vez, y sabiendo perfectamente quién es el asesino, he vuelto a ver 'La Ratonera' de Agatha Christie. ¡Ay dios mío! ¡Qué maravilla! Mientras los actores hablaban sobre el escenario, me imaginaba a mi misma vestida con una falda de lana a cuadros, un sombrero de fieltro y medias de color carne. Nadie como los británicos para dar forma a escenarios de misterio, nadie como Agatha Christie... 


Toda fijación, sobre todo en lo que a lectura se refiere, tiene su origen en momentos de soledad, de introspección y de búsqueda de respuestas. Cuando yo era una niña de trece años caí bastante enferma y tuve que permanecer un año postrada en la cama. El mundo de entonces es incomparable al actual, con internet, series, juegos y, en definitiva, 
infinitas ventanas abiertas a cualquier escenario. Lo único que podía hacer entonces era permanecer tumbada medio dormida, ver la televisión (sólo dos canales) y leer/estudiar. Parte de mi carácter solitario nace de este periodo en el que me di cuenta, aun siendo una niña, que es perfectamente posible vivir sin cruzar palabra con nadie durante largas horas. 

Mi tía solía venir todas la mañanas - mis padres trabajaban - y me traía libros de todo tipo, pero sobre todo novelas de Agatha Christie. La primera que leí fue 'La señora McGuinty ha muerto', la segunda, 'Se anuncia un asesinato'. Todavía me acuerdo. No hace falta decir que desde entonces hasta ahora, este tipo de literatura me ha servido para dar forma a mis ideas y me ha ayudado a resolver mis propios misterios. Creedme cuando digo que los patrones de comportamiento de los personajes de estas novelas son asombrosamente reales y ayudan a anticipar acontecimientos en las situaciones más sorprendentes.

De entrada, los dos protagonistas principales de las novelas - Hércules Poirot y Miss Marple - son sociópatas de manual, de otra forma no podrían observar con tanta atención lo que sucede alrededor y llegar a conclusiones tan asombrosas.  Otra de sus características es que son capaces de aislar los hechos claves de resto de diálogos y fechorías que -  aunque escandalosas - no sirven para desembrollar la trama. Pensemos en el mundo real, los malos están agazapados pergeñando planes para engañar a aquellos que sólo escucharán de manera superficial los discursos - ya de por si vacuos - preparados expresamente para ellos. 

Volvamos a las novelas, aparece un muerto, nadie está cerca en el momento del crimen y, si alguien pasa por allí, se ve esposado y condenado a la horca (en la época en la que escribía Agatha Christie aun se aplicaba la pena de muerte en el Reino Unido). El comisario encargado del caso es el ciudadano común, el funcionario ramplón que abunda desgraciadamente en todos los países donde la carga de impuestos es intolerable. A este policía le importa un bledo que el/la esposado/a sea el/la verdadero/a culpable, cuanto menos tenga que trabajar, mejor. Si el caso tiene repercusión mediática y él (no hay mujeres comisarias en ninguna de estas novelas) sale como el tipo inteligente que ha resuelto el crimen, mejor que mejor. Poco trabajo, gran rédito. La máxima de todo funcionario que se precie y - por extensión - de todo mediocre.

Al rescate del encarcelado y carne de horca, aparecen Poirot o Miss Marple. Me centraré en estos dos personajes, aunque hay otros más que - por no complicar la trama - dejaré aparcados. Poirot es claramente sociópata por voluntad propia, policía belga en el pasado, vive en Londres de forma holgada gracias a los honorarios que obtiene resolviendo asesinatos y otros misterios. No se sabe mucho de su vida anterior, pero está claro que disfruta estando solo, cocinando, leyendo o inventando juegos y suposiciones que le ayudan a resolver los casos. 

Miss Marple, por el contrario, es sociópata por circunstancias ajenas a su voluntad. Aparentemente tuvo un novio que murió en la Primera Guerra Mundial, resueltas de lo cual acaba siendo una solterona con muchos amigos, pero que siempre está sola. Eso sí, como observadora no tiene rival en la humanidad.

Otra moraleja, aquellos que no se dejan notar, son la clave de todo progreso. 

Cuando Arthur Conan Doyle dio forma al personaje de Sherlock Holmes (otro sociópata) encontró que la concepción del mundo de Aristóteles era la más adecuada para llegar a conclusiones 'elementales' sólo para él. De lo general a lo particular, del pantano de ideas, a la verdad. Umberto Eco se basó en esta idea y en las novelas de Sherlock Holmes para crear a Guillermo de Baskerville, el apellido de este fraile franciscano fue tomado del título de la novela 'El sabueso de Baskerville'.

A la hora de resolver los casos, Poirot sí se parece algo a Holmes, Marple definitivamente, no. En este momento me surge la pregunta - elemental por otra parte - de si detectives como estos tendrían cabida en un mundo como el nuestro. Empiezo a pensar que no. Es fácil aislar los acontecimientos importantes con cuatro periódicos, algunos libros y comentarios de aquí y de allá. Ahora, la cantidad de información que generamos - basura en un 99% - es tan brutal, que no los veo capaces de resolver nada, por otra parte - gracias a Dios - no existe la pena de muerte en Europa y los asesinos, por horribles que sean sus crímenes, a los pocos años están en la calle con una pensión del Estado, con ansias de venganza. ¿Quién va a querer resolver crímenes con estas premisas? Nadie, ni el más desinteresado e intrépido de los hombres.

Por otro lado, y volviendo a Londres, la ciudad que dibujaron Christie y Doyle tampoco existe ya. Nadie vive en el centro de la ciudad, los pisos son tan caros, y el nivel de vida tan exuberante, que sólo cuatro privilegiados pueden optar a una de esas casitas bajas tan monas, con entrada de servicio independiente. Y precisamente los que las habitan tienen poco/nada de ingleses, no llevan faldas de tweed, ni juegan al bridge. Pasean coches de lujo pintados de color plata y son todo menos refinados gentleman ingleses que leen el periódico en su club. 

El resto de personas que pululan por las calles de Londres son seres de diferentes tribus urbanas, ruidosos y comilones que no saben ni de dónde vienen, ni a dónde van. Hablan un inglés penoso y - desde luego - no valdrían ni para actores de quinta en cualquiera de las representaciones o películas de las novelas de Agatha Christie.

Otro tema que hubiera sido tremendamente perturbador para Agatha es el de los extranjeros. Para esta respetable señora, no puedo estar más en desacuerdo, toda persona que no fuera inglesa era ya - sólo por existir - sospechosa de todo punto. Los habitantes del sur de Europa le caían especialmente mal. En 2024 no habría sabido ni cómo abordar el argumento de sus novelas. Los viajes, los yates, las aventuras en las que los ingleses relucían como el oro, han pasado de ser un lujo al alcance de muy pocos, a algo que cualquiera se puede permitir. No sé si esto es bueno al 100%, visitando en el Museo Británico alguno de los tesoros que el marido de Agatha robó en Iraq, me di cuenta que otro de los horrores que ha traído el progreso, es la aglomeración de seres anodinos en los museos (de este tema también he hablado aquí).

Nada queda tampoco de aquel mundo en el que los ingleses observaban desde su isla cómo sus enemigos se suicidaban irremisiblemente, convirtiéndose ellos en los amos del mundo. Ahora su familia real es una especie de collage extraño, y su relación con Europa distante y destructiva para ellos. No sé si esto último se deja sentir en Londres, pero en cierta forma hay algo de 'ajeno' en todo lo que se vive allí. La ciudad tiene algo de caduco, se impulsa con una modernidad autocomplaciente y poco real. La ropa de Margaret Thatcher hizo más por la imagen inglesa, que los trajes de Zara que luce Kate Middleton

A estas conclusiones sólo se llega siendo sociópata, paseando por las calles de Londres y viendo 'La Ratonera'. Algo que os recomiendo. 

El viaje a Londres me ha inspirado más escritos... 
Continuará.
Leed mucho.
M.

domingo, 31 de diciembre de 2023

El año 2023 termina, bueno... ¡Adiós!

El año 2023 se despide, adiós. Creo que ha pasado sin pena ni gloria en lo que se refiere a hitos humanos. Al no haber Covid - en marzo dieron por concluida la pandemia, aunque seguía y sigue habiendo enfermos - los científicos se han relajado, no había que producir una vacuna en tiempo récord, y los hombres - como animales que somos - sólo nos activamos cuando tenemos la espada de Damocles sobres nuestras frágiles cabecitas. 

Damocles, un personaje inventado con objetivos moralizantes alrededor del siglo  IV aC., me trae a la memoria a mi aburrido profesor de filosofía de COU, un ex-sacerdote que repetía con monótona cadencia las ideas de Platón y Aristóteles sin ningún tipo de entusiasmo ni convicción, pero que - de vez en cuando - nos abría los ojos ante la realidad más evidente, imagino que como parte de su mentalidad de orientador de fieles. Un día, tras afirmar de forma categórica que cada parte de nuestro 'mundo de las ideas' está configurado con el esquema mental de estos dos filósofos griegos, nos hizo notar que nada de esto hubiera sido posible sin la existencia de esclavos. Para que hubiera hombres que se dedicasen a pensar, tenía - necesariamente - que haber guerras espantosas que permitiesen la captura de esclavos que trabajasen.

Pensaréis, ¿Qué tiene que ver esto con el final del año 2023? Pues todo queridos lectores. Veinticuatro siglos han pasado desde la invención de la historia de Damocles y la espada que pendía sobre su cabeza, dos mil cuatrocientos años de guerras, de destrucción, de esclavitud en todas sus formas, pero sobre todo de ceguera. No puedo entender cómo señales obvias y terroríficas se ignoran de forma sistemática disfrazando nuestro ideario de frases sin sentido, dando a entender que el hombre se encamina hacia el paraíso de las ideas (las de Platón o sabe dios las de quien), del buenismo y el progreso libertador. Hace veinticuatro siglos tal vez fueran más bárbaros, pero no eran tan hipócritas.

Busto de Platón.
Museos Capitolinos (Roma)

Estaba leyendo un libro sobre la historia del cristianismo de Paul Johnson y,  mientras reflexionaba sobre cómo se gestó la Iglesia durante los cuatro primeros siglos de su existencia y sobre la figura de Agustín de Hipona, me ha venido a la cabeza la historia de la esclavitud y de Platón, y de que cualquier tiempo pasado fue mejor/peor/igual. Por eso despedir el 2023 no me genera ningún sentimiento de tristeza, excepto el vértigo de ver pasar el tiempo.

Dado que este no es un espacio de análisis político ni estratégico (¡Dios me libre!) usaré los acontecimientos vividos en este año que acaba simplemente como punto de partida para desarrollar mis ideas.

Como queda más que patente en todo lo que he ido escribiendo este año, me espanta el cientifismo y la economía. Pero, por encima de todo, me asquean sobremanera las frases huecas e hipócritas que guían nuestros pasos. Todo este coctel molotov de cientifismo dirigido por élites de incultos es - para  mí - muy inquietante. Pensemos en aquellos que desarrollan estrategias para masacrar a inocentes en las decenas de guerras que hay esparcidas por el mundo. Puedo imaginarlos dibujando flechas sobre mapas y manteniendo sesudas reuniones de alto nivel, detallando con frialdad cómo se acercarán a su objetivo dejando un rastro de miseria y horror, en el que el anonimato de los inocentes tapará el remordimiento y la vergüenza. Esas personas, sin duda, creen estar trabajando por el progreso de la humanidad.

Parte de ese ideario de estupidez lo conforma el gregarismo al que vamos abocados sin remisión. El 2023 ha sido un ejemplo impagable de este preocupante fenómeno. No somos capaces de entretenernos solitos, necesitamos constantemente un plan orquestado por otros para 'quemar el tiempo'. Pondré un ejemplo personal. Con el objetivo de crear un ambiente más acogedor y moderno, la empresa donde trabajo ha acometido una reforma integral en sus instalaciones, creando un espacio que pretende dar apariencia de coleguismo y modernidad que - la verdad - han conseguido. Una de las novedades implantadas es que ningún empleado tiene sitio fijo, puedes llegar y sentarte donde te apetezca. Previo paso por una reluciente máquina de café de Starbucks, te sientes protagonista de una serie de Netflix, se incluye el portátil de última generación. 

Huelga decir que el 99,99% de la plantilla sigue trabajando en la misma zona que ocupaba antes de la reforma, y se sienta con las mismas personas. Excepto yo, de ahí que no se llegue al 100% de empleados gregarios. Eso sí, ejercer de sociópata me ha traído en este 2023 terribles sinsabores que no voy a relatar por no echar más sal en la herida, ya de por sí muy infectada por la desafección al gulag empresarial. 

Por lo tanto otra de las enseñanzas de este año que acaba, el gregarismo sectario acabará con nosotros. La saña con la que se lucha contra el sociópata es la prueba de ello.

Siempre acabo mis escritos con 'Leed mucho', para mí como persona poco dada a cultivar el mencionado sectarismo, un ser humano se con construye leyendo, viajando y observando de forma tranquila y no invasiva. Por ello, conceder protagonismo y generar polémica tomando como base un campeonato de fútbol femenino, dando pábulo a unas mujeres tatuadas, incultas y mercenarias me genera desazón y - por encima de todo - desconcierto.

En mi mundo de libros y museos, donde las mujeres aparecen retratadas desde hace siglos con preciosos vestidos de princesas, la vulgaridad del fútbol y la lucha que proclama, no exenta de violencia y xenofobia, me desespera. A mi me gustaría que, cuando se hablase de feminismo, de la lucha que durante siglos hemos librado las mujeres, se mencionase a Teodora, a Juana I de Castilla o a Isabel Clara Eugenia, por citar a algunas de las mujeres que más admiro. Pero ésta, como otras, es una batalla que he perdido. Me he dado cuenta que no sólo la batalla, la guerra en su conjunto está más que ganada por los que creen que poner al frente de la trasmisión de las campanadas de Nochevieja a una futbolista ultrajada y a una cantante con serios problemas mentales (que ella misma ha reconocido) es un gran avance para el feminismo. Ninguna de las dos se ha leído un libro en su vida, añado.

El 2023 me ha servido para dejar de luchar en guerras que ya considero perdidas, por lo que me he vuelto más silenciosa y reservada al sentirme aislada en la mayoría de los foros y encuentros en los que tengo que tomar parte activa. He aprendido a decir lo que los demás quieren oír, y no lo que realmente pienso. Porque la verdad nos hace libres, pero de forma íntima. Soy una mezcla de pensadora y esclava. Tengo que trabajar duramente en algo en lo que no creo, consintiendo - desde la indefensión - que otros/as pronuncien discursos y creen un 'mundo de las ideas' que - al contrario del platoniano - nos destruirá, nos ocultará la verdad y no seremos más libres. 

Podría seguir, pero parar de escribir ahora es mi forma de dar paso a un nuevo año (bisiesto). Leed  mucho, viajad, visitad museos o cultivad cualquier cosa que sintáis que os hace libres.

Feliz año nuevo.
M.

lunes, 25 de diciembre de 2023

El otoño de...

Hay libros que pasan sin pena ni gloria, son flor de un día, una luz efímera confundida entre las palabras escritas a lo largo de miles de años. Irene Vallejo narra, en su ensayo 'El Infinito en un junco', los parlamentos habidos entre eruditos cuando se plantearon dejar huella de sus palabras en soportes que pervivieran en el tiempo, sus dudas sobre la relajación de la memoria al poder recurrir a los textos escritos. Desde entonces, en cientos de soportes, tras millones de historias y acontecimientos, la palabra escrita nos ha dado la llave de la libertad, pero también nos ha hecho esclavos.


Piedra de Rosetta.
196 aC.
Museo Británico (Londres)

¿Dónde está la verdad? ¿Cómo podemos comenzar a buscarla? Preguntas chusqueras y manidas que no tienen respuesta. No hay verdad porque nunca hemos querido verla, ni buscarla. Nos engañamos a nosotros mismos con el objetivo de alejarnos de la realidad que a cada uno - de forma individual - nos toca vivir. Juzgamos con ligereza las acciones de nuestros antepasados sin darnos cuenta de que - con sus medios y a su manera - actuaban exactamente igual que nosotros.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Las guerras, que siempre han existido y existirán, son una prueba de lo que digo. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI con todos los medios que poseemos a nuestro alcance sigamos luchando por un trozo de tierra, por el poder y la gloria de otros? Ideas de supremacía, de búsqueda de una realidad inalcanzable siguen ocupando nuestros desvelos. ¿Cómo es posible que la brecha abierta entre la utopía del bienestar humano y el clima de violencia que nos rodea sea cada vez más grande? Es posible porque hemos olvidado que tenemos una vena espiritual y estamos convencidos que la ciencia dará respuesta a todo.

Los hombres de ciencia sospechan algo sobre ese mundo, pero lo ignoran casi todo.
Los sabios interpretan los sueños, y los dioses se ríen.
H.P. Lovecraft

Cuando leo las noticias, todas perturbadoras, tengo la certeza de que vivimos el fin de una era, el comienzo de un mundo nuevo. Históricamente los cambios han venido precedidos por acontecimientos cataclísmicos e irreversibles. Ejemplos típicos son la Caída del Imperio Romano y la de Constantinopla. Hay muchos más, las dos Guerras Mundiales del siglo XX han sido puntos de inflexión muy traumáticos. Todos rezamos para que nuestro paso por este mundo trascurra sin sobresaltos, nos parece que esas personas que caminan con sus pertenencias sin rumbo tras ver sus hogares saltar por los aires son algo que sucede lejos y que en nada nos afecta. 

Toda civilización, momento histórico, acontecimiento, persona..., tiene un otoño, su canto de cisne, el momento en el que brilla de forma intensa y - de repente - se desvanece. Barrido por el viento ('Gone with the wind') quedó el sur de los Estados Unidos tras la Guerra de Secesión, barrida quedó Europa tras enterrar en los Campos de Flandes a generaciones enteras de jóvenes tras la Primera Guerra Mundial. ¿Cómo se deshará de nosotros la historia? Tengo curiosidad y miedo al mismo tiempo. Porque nuestro declive se puede sentir sin hacer mucho esfuerzo perceptivo.

Solemos anteponer la palabra 'otoño' a todo aquello que se marchita, y - es curioso - porque la mayoría de mis recuerdos, los felices y los tristes, asociados a mi niñez trascurren en otoño o invierno. Quizás sea consecuencia de la acumulación de años a mis espaldas, o porque leo demasiado y comienzo a deformar la realidad tangible. 

Como apunta Irene Vallejo, el título del libro - sin que nos demos cuenta - es el alma misma de la historia que cuenta. Al incluir la palabra 'Otoño' en su ensayo sobre la Edad Media, Johan Huizinga construyó una visión sobre la extravagancia de la Corte de Borgoña, su lujo y su mecenazgo de las artes iluminó una Europa que daba paso al Renacimiento. Tras poner en valor muchas de las ideas que movían las voluntades de sus protagonistas - los Duques de Borgoña - su mundo fue barrido por el viento dando paso a la Edad Moderna, más avanzada pero menos deslumbrante.

Mengs afirmó que Velázquez pintaba sólo con la voluntad. No necesitaba más para sentarse delante de un lienzo, porque el resto venía solo. Felipe IV quizás intuía - como los Duques de Borgoña en el siglo XV - que estaba viviendo ese esplendor que precede a la extinción de una época,  ese otoño deslumbrante que conduce a una decadencia larga que deja muchos daños colaterales. 

Lo que cabe preguntarse llegados a este punto, es qué imperio es el que está cayendo,  porque por mucho que nos disguste la idea, en cada momento de la historia hay un poder hegemónico y su caída conduce a siglos de incertidumbre. Ahora mismo ese poder se encuentra en Estados Unidos y el mundo protestante de habla inglesa, ellos son el colchón intelectual en el que descansamos. Bien es cierto que la globalización difumina fronteras, pero el motor del mundo es ese y éste será el que caiga y con él, todos nosotros siguiendo una secuencia lógica e innegable, lo que se conoce como efecto dominó.

Si hay repuesto, la caída de un imperio no plantea más problema que los ajustes del cambio. Lo terrorífico es que no hay repuesto. Estados Unidos, su evidente decadencia que se siente en Europa, deslumbra - como antes lo hicieron otros - proyectando sin saberlo su particular declive. En su caso es una mezcla de muchas variables que explotarán dejando una honda expansiva terrible. Ética calvinista del trabajo sin alma, anulación de la espiritualidad humana, cultura del espectáculo sin sustrato alguno, exaltación de ideas tópicas que no tienen fundamento pero si agarraderas para que el ciudadano medio crea tener algo de cultura. 

Hay miles de ejemplos de lo que digo, podría citar dos muy extremos, uno es la gala del MET de 2018, donde los invitados (muchos católicos, imagino) tuvieron que inspirarse para elegir su vestuario en esta sugerente frase: 'Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination'. De ahí a ver a seres esperpénticos vestidos de monjas o curas lascivos hay un paso. No hablaré de la Leyenda Negra, lo que me preocupa es que el reclamo del que se vale uno de los museos más importantes del mundo es la imagen de cuatro payasos vestidos de forma estrafalaria, con grandes lagunas intelectuales, la mayoría beodos funcionales y con serios problemas de adicciones a todo tipo de sustancias.

Lana del Rey en la Gala MET-2018

El siguiente interrogante es qué tipo de visitantes desea atraer el Metropolitan de Nueva York (MET), desde luego los interesados en arte barroco - por ejemplo - no están en este grupo de potenciales, tampoco los que se paran durante horas delante del Tríptico de Mérode, analizando el simbolismo de una obra llena de espiritualidad y trascendencia, porque esta idea está tan adulterada que realmente, si alguno de estos espantajos se pusiera delante del cuadro, no sabría ni por donde empezar. Los dueños del mundo, prefieren que el MET sea conocido por este tipo de bailes, que su cultura tenga como referencia a drogadictos tarados y no a estudiosos del arte o de cualquier disciplina. No deja de ser verdad que en la Corte Borgoñona del siglo XV, la idea era la misma, deslumbrar para tapar vergüenzas, pero sobre ese otoño de decadencia aun reposan nuestros ojos, sobre las galas del MET, dentro de 500 años no reposará mas que la losa del olvido.

Tríptico de la anunciación ("Tríptico de Mérode")
64,5 cm × 117 cm - h. 1425-30
Museo Metropolitan (Nueva York)

La caída del Imperio protestante de la ética del trabajo inspirado por Calvino, repito, acarreará consecuencias imprevisibles de las que espero no ser testigo, porque la inexistencia de repuesto generará una verdadera honda expansiva de atrocidades sin fin. 

Sobre esto he meditado y medito mucho. Tras visitar Florencia hace unas semanas, la ciudad más bonita del mundo, venía a mi memoria la sensación que me causó ver su catedral la primera vez que fui, llegar a la plaza, ver las puertas del Baptisterio de Ghiberti, la cúpula de la Catedral, el conjunto de obras de arte que se custodian en la ciudad. No es un tópico, pero nada volvió a ser igual. Cuando visito otras ciudades, incluida Nueva York, me entusiasmo, pero no me conmuevo. Porque esto último sólo se logra a base de espiritualidad, de desprenderse de utilitarismo protestante, de ceder protagonismo al alma y a los sentimientos. Italia dio forma al ser humano de la modernidad. No niego que Venecia, Florencia y Génova fueran ciudades beligerantes, siempre metidas en guerras y pendencias, que obtuvieron su riqueza del comercio, pero eran conscientes de la trascendencia y su impronta en los siglos por venir. ¿Estados Unidos sabe que dejar de lado esta faceta humana es un error terrible?

Soy consciente que tales ideas generan risa a esta sociedad cuyos cimientos sólo descansan sobre la solución inmediata que proporciona nuestro avance científico. Pero estos logros, estas ideas intangibles han dejado una huella y dan de comer - aun hoy - a mi millones de personas. Egipto vive de las pirámides, Madrid de la colección de pintura de Felipe IV y todos vivimos de Florencia. ¿Interesará la gala del MET dentro de 500 años? Sinceramente lo dudo, no creo ni que haya testimonio de su existencia.

"Todos somos peregrinos que buscan Italia"
Viaje a Italia (1786-88)
J.W. Goethe.


Leed mucho y viajad a Italia un par de veces al año.
M.